<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939</id><updated>2012-02-02T01:46:52.046-03:00</updated><category term='entendimiento'/><category term='democracia'/><category term='gustos'/><category term='tolerancia'/><category term='culpabilidad'/><category term='medias'/><category term='acusación'/><category term='libertad'/><category term='matrimonio entre homosexuales'/><category term='sufragio'/><category term='unión civil'/><category term='preferencias'/><category term='horror'/><category term='iglesia'/><category term='lavadero'/><category term='sentimiento de culpa'/><category term='Mirtha Legrand'/><category term='marcha contra el matrimonio gay'/><category term='culpa'/><category term='lucha'/><category term='sandro'/><category term='derecho'/><category term='acusar'/><category term='comprensión'/><category term='libre albedrío'/><category term='gitano'/><category term='responsabilidad'/><category term='matrimonio'/><category term='conflicto'/><category term='sandro de américa'/><category term='experiencia'/><category term='muerte'/><category term='matrimonio gay'/><category term='pelea'/><category term='iglesia y matrimonio'/><category term='voto'/><category term='monarquía'/><category term='enfrentamiento'/><title type='text'>La reflexion de la semana</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>49</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-7208933234678687182</id><published>2011-05-16T21:39:00.001-03:00</published><updated>2011-05-16T21:50:12.045-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='medias'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lavadero'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='horror'/><title type='text'>Las medias negras</title><content type='html'>Una de las tareas más importantes y díficiles que tienen a su cargo nuestros padres cuando nos crían es la de protegernos de los peligros de este mundo. Un aspecto de esta protección es prepararnos para, algún día, enfrentarlos solos. Intentan advertirnos sobre los potenciales horrores que se esconden tras cada esquina, al tiempo que nosotros insistimos en que hemos nacido sabiendo todo lo que hace falta para subsistir. Esta creencia falaz se fortalece a medida que crecemos. Llegamos entonces a la edad adulta con un conjunto de herramientas más o menos precarios para librar la diaria batalla que es permanecer vivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existe, sin embargo, un espanto tan atroz que escapa a toda capacidad imaginativa. Nadie puede prevenirnos. Nuestros padres, maestros, amigos y consejeros han decidido ocultarlo tras un infranqueable velo de silencio, tal es el terror que les causa. No hay calamidad más desgarradora, no hay sorpresa más inquietante, no se concibe un horror que subyugue con más fueza al alma del hombre sensible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo sé porque lo he vivido, amigos. Hoy - en una elongación del coraje que me atrevo a calificar de hercúlea - vengo a advertirles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando uno carece de lavarropas (ese artefacto mágico y tembloroso cuya practicidad y necesidad rivalizan con la del corazón) no le queda otra más que contratar los servicios de un lavadero. De más está decir que desde que me mudé tuve que avenirme a este tipo de locación de servicios. Llenar la bolsa de ropa para lavar no es tarea que pueda disputarle el podio a las más placenteras de la vida. Quizás algún fetichista de las suciedades corporales esté en desacuerdo conmigo, pero sé que cuento con el tácito asentimiento del resto de los mortales. Por lo tanto, trasladar la ropa del cesto donde descansa hasta que me digno rescatarla y embolsarla es algo que hago en forma expedita, sin dedicarle demasiada atención. Siempre me queda, entonces, un margen de incertidumbre respecto al contenido exacto de la bolsa. Este dato es fundamental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Concurrí hace poco a un lavadero. Mi bolsa iba llena no sólo de ropa sucia, sino también de esperanza. La esperanza de que al día siguiente, al abrirla, me encontraría exactamente con lo había puesto el día anterior: mis remeras, mis pantalones, mis pares de medias (la palabra "pares" también es fundamental). Entregué la bolsa al caballero de rasgos orientales que se afana día a día separando la ropa de color de la ropa blanca, y me fui contento. A otra cosa mariposa. La vida rueda y rueda, en perfecta sintonía metafórica con el tambor del lavarropas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente, concluida la acostumbrada y agotadora jornada laboral, hice un truece inconcebible: entregué un ticket y me dieron tres bolsas con ropa limpia. Minutos más tarde, habiendo llegado ya a mi casa (ese reducto último que nos esconde de todo el dolor del mundo, toda agresión a los sentidos, toda caradurez ajena y todo peligro), una última tarea me esperaba antes de sumergirme en una ola fresca de descanso: acomodar la ropa. Y en eso estaba, silbando con soltura, pensando qué iba a preparar para la cena, cuando ocurrió lo impensable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Harto de tener que revolver el cajón de medias para encontrar cuál media va con cuál antes de vestirme, supuse que una estrategia más eficiente era guardarlas ya acomodadas. Inflado mi ego ante tamaña evidencia de mis dotes de estratega, comencé a poner las medias una al lado de la otra, para encontrar paulatinamente los pares. Y entonces, ¡horror! ¡Espanto de la vida! Ninguna - ¡ninguna! - de las medias tenía pareja. ¡Todas las medias eran distintas entre sí! Sutiles diferencias, por supuesto, sólo visibles al ojo entrenado. Dos medias negras aparentemente iguales, por ejemplo, se revelaron completamente diferentes al examinar con detenimiento el patrón de tejido de la tela. Aquellas dos medias azules (¡las había usado el día anterior, por todo lo que es bueno y sagrado en este mundo!) puestas bajo el microscopio, no tenían ninguna semejanza más que su color.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con creciente desesperación volqué todo el cajón de medias sobre la cama y proseguí la investigación. Medias por aquí y por allá, colores sutilmente parecidos, texturas similares pero evidentemente distintas, tamaños coincidentes pero terminaciones sin combinación. Aproximadamente la mitad de mis medias podían organizarse en pares. El resto, amotinadas, resistían todo apareamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante un minuto miré con detenimiento la pequeña montaña de medias rebeldes. El corazón acelerado, sudor frío en la frente, una pregunta pavorosa me aquejaba: ¿dónde están las otras medias? Camaradas, nadie puede prepararte para este momento de incertidumbre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Has vivido toda tu vida con un número finito de medias. "Tus" medias. Nadie tiene más poder sobre ellas que vos. Acompañan tus pasos día tras día, abrigándote en invierno, protegiendote de esas zapatillas viejas que no querés tirar. En tu fuero interno (aunque nunca lo vas a confesar en una mesa de amigos) sabés qué medias combinan con qué pantalón. Antes de abrir el cajón sabés, simplemente sabés, cuántos pares de medias hay. Tan certero es este conocimiento, que no hablás de "medias" sueltas, individuales, solitarias y taciturnas. Hablás de "pares de medias". Un dueto que considerás inseparable, una unidad irreductible, el átomo conceptual último.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y un buen día, te das cuenta que has vivido una mentira. Tus pares de medias no son tales. Son asociaciones criminales de medias desparejas. ¿Dónde está el horror, se preguntarán? En el súbito conocimiento de que, durante quién sabe cuánto tiempo, has vestido - como quien no quiere la cosa - una media de cada tipo. ¡Y peor aún! ¿Dónde están las otras mitades del par? ¿Quién las calza? ¿Alguien te ha jugado una mala pasada, y te robó las medias que faltan? ¿O son dos las víctimas de la picardía, y cada víctima anda por la vida con una media propia y otra ajena? ¿Has vivido toda tu vida con las medias entremezcladas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me imagino caminando una tarde de domingo por San Telmo y entrever, por casualidad, en un tobillo ajeno alguna de las medias que me falta... ¡o al dueño de alguna de las que me sobran! O quizás una tarde, al regresar del lavadero, vea que nuevamente todas mis medias tienen a su compañera exacta. ¿Dónde estuvieron todo el tiempo que les perdí el rastro? ¿Vivieron un imposible viaje épico, que comenzó en mi cajón, y las llevó a cajones desconocidos, uno tras otro, hasta que por ventura regresaron al mío?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre aterrado proyecta sus temores hasta el último límite imaginable. Presa de ese postulado, me pregunto: ¿es posible que ninguna de las medias que hoy están en mi cajón sean mías? ¿Que una a una, en un período de tiempo medido en años y sin que yo lo note, hayan sido reemplazadas por otras medias muy similares, hasta que todas ellas fueran las medias de otro?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, puedo decir con alivio que estoy recuperado. El susto inicial ya pasó. Relato esto desde una prudencial distancia temporal y emocional. Sin embargo, cada vez que abro el cajón, mi corazón se saltea un latido. He tomado la costumbre de prestar una especial atención a detectar las medias prófugas, pero más aún a las medias polizonas que tal vez, con disimulo y sin atropello, se cuelen en mi ropero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un beso, un abrazo, un apretón de manos o una caricia, según corresponda.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-7208933234678687182?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/7208933234678687182/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2011/05/las-medias-negras.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/7208933234678687182'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/7208933234678687182'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2011/05/las-medias-negras.html' title='Las medias negras'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-6690968709129787446</id><published>2010-07-14T00:24:00.001-03:00</published><updated>2010-07-14T00:27:27.864-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='matrimonio entre homosexuales'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mirtha Legrand'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='iglesia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='marcha contra el matrimonio gay'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='matrimonio'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='unión civil'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='matrimonio gay'/><title type='text'>Intolerancia e indignación</title><content type='html'>Hoy leí dos cosas en los diarios. Primero, que hubo una marcha contra el matrimonio entre homosexuales. Segundo, que lo que se está proponiendo como "unión civil" es una figura&amp;nbsp;&lt;i&gt;paralela&lt;/i&gt;&amp;nbsp;al actual "matrimonio", con menos derechos. Me indigné, y he aquí la reflexión correspondiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este tema me agota. Me agota por la intolerancia, la estupidez, la falta de educación, el oscurantismo y la poca de capacidad de análisis que revela en un sector de la población. Pero se hace menester insistir. Insistir hasta que quede claro y aunque algunos nunca puedan entender. Insistir como sea, cada uno desde donde pueda, porque &lt;b&gt;el cansancio de los justos es la última línea de defensa de los imbécile&lt;/b&gt;s.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Señores que han considerado prudente unirse a la deplorable y retrógrada marcha contra el matrimonio gay, pretendiendo en el camino darle tintes "positivos", atribuyéndose el cargo de defensores de la niñez, la verdad, las virtudes y todo lo que es puro en esta planeta: dense cuenta de algunas cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace algún tiempo se cometió el desliz de incluir en el texto del código civil la palabra "matrimonio". El error es entendible y hasta disculpable. Como ya hemos explicado, la relación entre la legislación y los usos y costumbres es estrecha, así como lo es - aunque cada vez menos - el vínculo entre religión y usos y costumbres. Se prestan términos, se transfieren conceptos. "Matrimonio" fue uno de ellos.&amp;nbsp;Pero los usos y costumbres cambian. Hoy entendemos que la legislación debe estar&amp;nbsp;- permítaseme la sutil elección de palabra -&amp;nbsp;divorciada de la religión. No porque profesar una religión sea algo inherentemente malo, sino porque nuestra sociedad, que pretende ser inclusiva, igualitaria, tolerante, debe estar legislada con esos objetivos en mente, y no con las subjetividades de algunos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parte de ese "todos" son los homosexuales. Por mal que les pese, que cierren los ojos, que se tapen la cabeza con la sábana. Los homosexuales son tan habitantes, ciudadanos, trabajadores y por supuesto tan personas como ustedes mismos. Y también los habrá tan ignorantes, discriminadores, vagos y degenerados... nuevamente, como algunos de ustedes. Poco me importa si para algunos la homosexualidad es una aberración, una degeneración o un peligro para la moral. A mi me da igual la homosexualidad, me tiene sin cuidado. No me importa. A mi entender, es en sí misma un no-conflicto. Pero &lt;b&gt;la única Argentina en la que quiero vivir es una Argentina que defienda mi derecho a ser como yo quiera ser, a la vez que defiende el derecho de mi vecino a ser como se le ocurra&lt;/b&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En varias cosas yerran sus criterios, señores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eligen no entender razones. Los ménos lúcidos de ustedes dicen: "esto ha de ser así porque así lo quiso Dios". Una cobardía. Un recurso desesperado. Un camino ya tan atravesado que aburre y no conduce sino a laberintos tristes. Les pido encarecidamente que piensen. Equivóquense si hace falta, tropiecen a cada rato. Pero que cada tropiezo sea en el camino de la verdad, no en el del orgullo ciego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando los forzamos a enfrentarse a las razones, pretenden que la siguiente comparación sea válida: "si tenemos que permitir cualquier cosa, ¡entonces tenemos que permitir la pedofilia!". Les imploro que dejen el cinismo.&amp;nbsp;No se trata, señores, de permitir cualquier cosa. Se trata de permitir lo que es justo y a la vez impedir lo injusto. De ninguna manera es equivalente permitir el matrimonio entre homosexuales a fomentar la pedofilia. Asimilar esas dos ideas sería igual a decir "existen curas que han abusado de niños, por lo tanto vender estampitas de San Expedito es una atrocidad".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El no-problema de la etimología de la palabra "matrimonio" se resuelve cambiando esa palabra por otro término. Ojalá que así ocurra, para acallar de una buena vez cualquier reclamo patético. Y es por eso que el término "unión civil" (no así el contenido de la propuesta de ley que lleva ese nombre) es muchísimo más apropiado: porque &lt;b&gt;lo único que vale la pena legislar son los derechos de las personas, no la forma que tenemos de referirnos a ellos&lt;/b&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leí en los diarios de hoy el lema de la marcha contra el matrimonio gay. Dice así: "Los chicos tenemos derecho a una mamá y a un papá". Piensen, piensen un poco, por favor. Su lema es, cuando menos, débil. Tener esos chicos derecho a "una mamá y a un papá" no significa &lt;b&gt;nada&lt;/b&gt;&amp;nbsp;en el contexto de la ley de matrimonio gay. ¿O ustedes creen que a los chicos adoptados por una pareja de homosexuales van a ser concebidos por la Gracia del Espíritu Santo, o&amp;nbsp;los va a traer la cigüeña? Madre y padre biológicos tienen, y van a tener(*). No es un derecho, señores, es un hecho inevitable de la condición de ser humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero quizás me confundo, y ustedes se referían a algo como esto: "Los chicos tenemos derecho a una familia." ¡Pues familia tendrán! Y pueden estar seguros de que no será peor que tantas otras familias que cumplen con sus requisitos de género y número pero ni uno solo de los realmente importantes: alimentar a los hijos, educarlos, amarlos. Sepan que nadie adopta hijos para maltratarlos. Y dejemos de lado las profundas reflexiones de la señora Mirtha Legrand, que se pregunta con toda candidez y soltura de cuerpo si no será posible que un padre homosexual viole a sus hijos. Claro que sí, señora. Como ser posible, es posible. Tan posible (y no más) como que lo haga un padre heterosexual, o un cura, o un director de escuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero quizás me dirán ustedes que vuelvo a confundirme, y que buscan para los chicos una "familia normal". Y los miraré&amp;nbsp;esgrimiendo una duda, pues sospecho - ya me lo han demostrado antes - que al decir "normal" se refieren a que han proyectado su pequeña porción del mundo, creyendo que es la única válida, y que el resto era - y debía ser - igual. Ustedes quieren que "anormal" sea indistinguible de "depravado"(**), y eso no voy a permitírselo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un último comentario.&amp;nbsp;Esta ley puede ser una pantomima mediática del oficialismo, un manotazo de ahogado de la oposición, o un solapada estrategia demagógica de los Kirchner. A esta altura ya me tiene sin cuidado. Quisiera que los legisladores corrijan los errores de la propuesta de unión civil y sigan adelante con el objetivo de fomentar la tolerancia e igualar los derechos. Lo único que quiero es que (una vez al menos) nuestros legisladores desoigan el clamor de la turba enardecida e ignorante que pide la hoguera para pelirrojos y mujeres epilépticas, y se haga eco de la voz de la razón y la justicia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un beso, un abrazo, un apretón de manos o una caricia, según corresponda.&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #cccccc; font-family: Arial, Tahoma, Helvetica, FreeSans, sans-serif; font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; line-height: 18px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: black; font-family: 'Times New Roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium; line-height: normal;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;(*) Hasta que alguien se clone a sí mismo. Va a pasar. Tarde o temprano, alguien lo va a hacer. ¿Por qué? Porque se puede. Y cuando ocurra... bueno, ese día&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;mezclamos las cartas y repartimos de nuevo.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;(**) Sobre lo normal y lo anormal, tengo pensado ocuparme dentro de poco.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;u&gt;Informate un poco más:&lt;/u&gt;&lt;br /&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;&lt;a href="http://inadi.gob.ar/wp-content/uploads/2010/07/Dictamen-INADI-Uni%C3%B3n-civil-Completo1.pdf"&gt;Informe del Inadi criticando la unión civil&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;a href="http://minutouno.com.ar/minutouno/nota/132165-Cientos-de-personas-se-manifestaron-en-Obelisco-en-apoyomatrimonio-gay/"&gt;Minutouno: Cientos de personas se manifestaron en Obelisco en apoyo matrimonio gay&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;a href="http://www.cronica.com.ar/diario/2010/07/13/38038-gran-marcha-contra-el-matrimonio-gay.html"&gt;Crónica: Gran marcha contra el matrimonio gay&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/149372-47962-2010-07-13.html"&gt;Página 12: Ampliación del matrimonio&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-149414-2010-07-13.html"&gt;Página 12: El Senado solo tratará el matrimonio de personas del mismo sexo&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;a href="http://www.perfil.com/contenidos/2010/07/13/noticia_0027.html"&gt;Perfil: Multitudinaria protesta en el Congreso contra el matrimonio homosexual&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;a href="http://www.clarin.com/sociedad/matrimonio_homosexual_0_297570462.html"&gt;Clarín:&amp;nbsp;Fue masiva la movilización de agrupaciones religiosas contra el matrimonio gay&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;a href="http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1284350"&gt;La Nación: Multitudinaria manifestación contra el matrimonio gay frente al Congreso&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;a href="http://www.infobae.com/general/526125-101515-0-Miles-personas-se-manifestaron-contra-del-matrimonio-gay"&gt;Infobae: Miles de personas se manifestaron en contra del matrimonio gay&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;i&gt;Son las noticias que encontré. No necesariamente representan mi opinión. Lo único que opino es lo que escribo.&lt;/i&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-6690968709129787446?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/6690968709129787446/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2010/07/intolerancia-e-indignacion.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/6690968709129787446'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/6690968709129787446'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2010/07/intolerancia-e-indignacion.html' title='Intolerancia e indignación'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-609748201849161335</id><published>2010-07-04T23:49:00.006-03:00</published><updated>2011-11-30T01:11:37.153-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='matrimonio entre homosexuales'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='iglesia y matrimonio'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='matrimonio'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='unión civil'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='matrimonio gay'/><title type='text'>Contra el matrimonio gay y a favor de la unión civil.</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Todo evoluciona; la reflexión de la semana también. Hace poco me di cuenta de que vengo perdiendo el tiempo hace rato. Un aspecto de esa pérdida de tiempo es no escribir. Y hoy me dieron ganas de escribir, así que escribo. Pero no con el tono oscuro (por necesidad) y confuso (por elección) que habitualmente disfraza lo que publico en esta gacetilla, sino en forma más personal y directa. Será que últimamente estoy más personal y directo, y menos confuso y oscuro que cuando publiqué otras cosas...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay dos preocupaciones notorias hoy por hoy en nuestro país. Uno es el mundial, con el que no voy a dilapidar mi tarde de domingo. El otro es el "matrimonio gay". De este último me ocuparé hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo no soy un virtuoso de la legislación, ni un "sucio hippie", ni un "liberal progre", ni un "conservador racional". No soy un genio pero tampoco soy la gacela más lenta. El único criterio que defiendo siempre es el de abordar un problema &lt;b&gt;pensando&lt;/b&gt;, y es así como pretendo encarar este problema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parecen existir dos "bandos" principales en esta disputa: quienes piensan que el matrimonio entre homosexuales está bien, y quienes piensan que está mal.&amp;nbsp;El ejemplo más evidente de quienes piensan que está mal es la Iglesia. Su posición es clara: el matrimonio entre homosexuales está en contra del mandato de Dios y por lo tanto es malo. Por otro lado, los que creen que está bien en general opinan que debería permitirse porque los tiempos cambian, y la ley -&amp;nbsp;como organismo vivo y en constante evolución - debe adaptarse atendiendo el reclamo social de inclusión permitiendo a las parejas homosexuales gozar de los mismos derechos que tienen las parejas heterosexuales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Yo creo que el matrimonio tal y como está legislado actualmente no debería existir.&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;¿Por qué discutimos sobre el matrimonio, ya sea entre homosexuales o heterosexuales? Discutimos sobre ello exclusivamente porque está legislado. Hoy por hoy nadie - excepto los fanáticos religiosos - ponderan la validez de un matrimonio judío por sobre un matrimonio católico, por ejemplo; o de un harén árabe por sobre un harén indio&amp;nbsp;(si existen tales cosas). No decimos que una religión es mejor o peor; que las mujeres deban usar pollera y no pantalón; que los hombres no pueden cocinar porque es poco masculino. La cantidad de temas sobre los que la sociedad ya no discute, porque entiende que no se puede establecer un parámetro de conducta sobre cuestiones que son exclusivas del ámbito del gusto personal, crece día a día.&amp;nbsp;Pero sí nos razgamos las vestiduras discutiendo sobre la moralidad del matrimonio gay y sus consecuencias legales (la más citada, el derecho a adoptar hijos). ¿Por qué nos ocupamos de este tema? ¿Es realmente necesario dedicar los recursos del estado a hablar sobre algo que debe y siempre debió objeto de decisión puramente personal? ¿Cuál es el motivo de que algo así esté escrito en el código civil? ¿Cómo llegamos a ese punto?&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;Empecemos por el principio. ¿Qué significa "contraer matrimonio"? Me faltan herramientas para elaborar un estudio sobre el origen&amp;nbsp;histórico&amp;nbsp;del matrimonio. Pero, como dije antes, si bien no soy un genio tampoco soy la gacela más lenta. Es fácil darse cuenta de algunas cosas.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;El mundo no siempre fue como es hoy. En algún momento del pasado no había ningún Estado, ninguna ley, &amp;nbsp;ninguna religión organizada. Todas estas cosas fueron surgiendo paulatinamente, gracias a milenos de evolución del hombre y las sociedades en las que vivió. En esos milenios, la religión le puso nombre a algo que quizás ya existía o quizás no: el matrimonio. Pero la religión, siendo taxativa e inflexible como es, procuró establecer que ante Dios podían unirse sólo un hombre y una mujer, y que todo lo que estuviera por fuera de eso era una abominación. La ley hereda de la religión, y a su vez la religión hereda de la sociedad, su objetivo de normar cómo deben comportarse las personas. Por lo tanto, dado que el matrimonio es parte tan importante del comportamiento de las personas en una sociedad, la ley se impone a sí misma legislarlo. ¿Pero por qué? Por el mismo motivo por el que existen todas las leyes. Para responder a la pregunta "¿Qué pasa si...?"&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;¿Qué pasa si uno de los cónyuges muere? ¿Quién se queda con los bienes que acumularon juntos? ¿Cómo podemos estar seguros de que eran cónyuges? ¿Qué pasa si uno de los cónyuges se quiere mudar a la Antártida a nadar con los pingüinos y el otro no? ¿Quién se queda con los hijos que hubiera tenido esa pareja? ¿Quién es el dueño de la casa donde viven: uno, el otro, o ambos? Las preguntas de la forma "¿qué pasa si...?" que es necesario hacerse para cumplir con el objetivo de la ley de organizar la sociedad son muchísimas, y todas apuntan a un "caso de borde", a algo que es necesario aclarar en forma explícita para que no queden dudas y la sociedad no se hunda en el caos.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;La respuesta a estas preguntas (y las que surgen de la legislación sobre el matrimonio) no dependen en ningún caso de que en la definición de "matrimonio" se indique explícitamente que debe darse entre un hombre y una mujer. En ese pequeño detalle yace el origen del problema. En el género... y en el número.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y voy más allá. &lt;b&gt;La ley no debería hablar jamás de "matrimonio". Es un error.&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se entiende fácilmente el origen del error: esas razones históricas que nos sugieren cómo la religión, la ley y la sociedad se fueron alimentando las unas a las otras. Y habiendo sido la religión tan importante en las sociedades durante tanto tiempo, fue inevitable que algunas costumbres de raíz religiosa (o dogmas religiosos surgidos de costumbres sociales, ¿quién sabe?) se "filtraran" en la legislación. (Por si quedan dudas, les señalo que el artículo segundo de la parte primera de la Constitución Nacional dice "El Gobierno federal sostiene el culto católico apostólico romano.").&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;Pero si es un error que la ley hable sobre matrimonio entre hombre y mujer, ¿sobre qué debería hablar? Si de algo ha de hablar la ley, debería ser de "unión entre ciudadanos". Y se acabó. &lt;b&gt;De qué género, y cuántos, debería ser irrelevante&lt;/b&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Imaginemos exageraciones. Imaginemos que tres personas (pongamos, por caso, dos mujeres y un hombre) deciden que quieren compartir su vida juntos. Imaginemos que &lt;b&gt;cuatro&lt;/b&gt; personas (tres hombres y una mujer, quizás) eligieran para sus propias vidas, por el motivo que fuere y sin molestar a nadie, que quisieran llevar adelante una vida en común. Imaginemos cualquier número de personas que decida unirse (por más aborrecible o aceptable que nos parezca). Todos estos casos no estarían contemplados por el término "matrimonio", por más que se le adhiera el adjetivo "homosexual" o el adjetivo "heterosexual". ¿Por qué habría la ley de prohibirles gozar de los derechos que actualmente tiene un matrimonio?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema clave es que la ley pretende asignar derechos y obligaciones a una figura (el matrimonio) que define de manera inflexible como la unión legal entre un hombre y un mujer. No hay razón para legislar el matrimonio más que la de asignarle esos derechos y obligaciones. El error es mayor que el de olvidarse - o desentenderse - de que existen homosexuales en el mundo; es el de asumir que solo una pareja, una pareja de un hombre y una mujer, pueden gozar los derechos y estar sujetos a las obligaciones que hoy se otorgan a un matrimonio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vivimos en una época privilegiada, en la que la razón comienza a imponerse por sobre los dogmas, y podemos vislumbrar una legislación que no contenga una sola partícula de restricción sobre las decisiones personales de las personas. (Tal vez esté yo equivocado, y el oscurantismo nos esté pisando los talones).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pregunta que hay que hacerse para esclarecer el tema - sin escandalizarse, sin reclamar la horca para nadie - es simple: ¿para qué quieren casarse dos personas, independientemente de su género?&amp;nbsp;¿Porque se aman? Falso: si se aman, se aman más allá de que un juez de paz firme un papel o no. &amp;nbsp;¿Para cumplir con los mandatos de su religión, sea cual fuere? Posiblemente, pero para ese objetivo no necesitamos una ley. ¿Para declarar públicamente su unión, su amor eterno, la decisión que han tomado de compartir el resto de sus días (o cuantos días hayan decidido compartir)? Nuevamente, para realizar esa declaración no se requiere una ley.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Las personas deberían casarse "por civil" con el exclusivo propósito para contar con los derechos que la ley les otorga y como consecuencia aceptar someterse a las obligaciones relacionadas.&lt;/b&gt;&amp;nbsp;Todos los demás (las esperanzas de una vida feliz, las necesidad de pruebas tangibles de compromiso, cumplirle el sueño a la abuela antes de que se muera) quedan por fuera del ámbito de competencia de la ley. El único objetivo de establecer figuras jurídidas - por ejemplo una SRL, una ONG, un matrimonio&amp;nbsp;- debería ser el de otorgarles derechos y obligaciones. Nada más. Y es por eso que la figura de "matrimonio gay" es también errónea. A esta altura ya no se debería hablar de "matrimonio" sino de la mucho más adecuada "unión civil". Y la forma válida de esa unión civil debería estar completamente orientada a los derechos y obligaciones que se le pretenda otorgar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si el derecho a otorgar es el de "adoptar un niño", y se especifica que ese niño debe ser adoptado por un hombre y una mujer sí o sí, se está pretendiendo decir que cualquier otra forma de crianza de un niño por fuera de tener una madre y un padre es inválida. Debería prohibirse, naturalmente, el divorcio de personas que tuvieran hijos. Sin embargo, se permite. ¿Por qué? En principio, porque aún no tenemos la menor idea de qué contexto es beneficioso para el crecimiento sano de un niño. Casi diría que no sabemos siquiere qué significa "crecer sano". ¿Cuál es el criterio de sanidad? ¿Sanidad física, emocional? Es retrógrado creer que una pareja homosexual no puede criar un hijo. No porque estemos en desacuerdo o a favor de que un niño crezca en un hogar con "dos papás", como cándidamente se plantea a veces la cuestión. &lt;b&gt;La verdad es que tenemos bastante poca idea de qué significa criar bien a un hijo&lt;/b&gt;. Si lo supiéramos, hace rato que no necesitaríamos cárceles. Tenemos alguna idea general de qué cosas hacer, y qué cosas no, pero ninguna de esas ideas generales sustenta que una pareja de homosexuales no pude desempeñar la tarea tan bien (o tan mal) como una pareja de heterosexuales. Y es igualmente engañoso suponer que una cooperativa de diez mujeres no podría cumplir la misma tarea. En última instancia, la ley que hable sobre la adopción debería estar completamente desvinculada de la figura del matrimonio. ¿Qué tiene una cosa que ver con la otra?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si el derecho es el de conservar los bienes cuando alguno de los cónyuges muere, ¿importa si el que murió o el que lo sobrevivió es hombre o mujer? De ninguna manera. ¿Y entonces por qué la ley habla en esos términos? Simplemente porque se trasladó a esa ley una costumbre social sin pensar que esas costumbres cambian.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los argumentos a favor de prohibir el matrimonio entre homosexuales no son malos porque pretendan establecer qué está bien o mal desde un punto de vista religioso o moral. No veo ningún problema en que la Iglesia condene la homosexualidad&amp;nbsp;con el eterno castigo de un infierno incalificable.&amp;nbsp;Al fin y al cabo, apoyar la libertad de acción implica aceptar que cada uno opine lo que le plazca. Pero una cuestión legal debe abordarse con argumentos legales, y el "matrimonio gay" es una cuestión meramente legal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En resumen:&lt;br /&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;La actual legislación está teñida por usos y costumbres de la sociedad (lo cual es perfectamente entendible) y por evaluaciones morales dictadas en por la religión (entendibles pero criticables).&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Hoy deberíamos estar en condiciones de desacoplar nuestra legislación de esos lineamientos morales que pretenden pautar decisiones de los ciudadanos, decisiones que en la realidad sólo tienen efectos en sus vidas privadas y deberían estar excluidas de una normativa legal.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;La discusión sobre el matrimonio homosexual tal y como está planteada yerra la única cuestión de fondo que me parece discutible en la sociedad moderna y en el ámbito del Poder Legislativo: ¿por qué la ley debería prescribir qué tipos de uniones entre personas son válidas según ciertos parámetros (por ejemplo, el género de los individuos constituyentes de esa unión, o su número, o su altura, o su color de pelo, o sus gustos musicales, etcétera), teniendo en cuenta que el objetivo de definir y normar esas uniones es otorgarles derechos y asignarles obligaciones, que en rigor no están relacionados de ninguna manera con esos parámetros?&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Como último comentario, &lt;b&gt;estoy completamente de acuerdo con quienes dicen en que este tema no tiene absolutamente ninguna urgencia&lt;/b&gt;, pero por motivos tal vez distintos. El objetivo de ellos es barrer esta discusión bajo la alfombra. El mío es que entiendo que esta discusión se usa como excusa para barrer bajo esa misma alfombra otros&amp;nbsp;más graves, más primarios . Y voy a poner un ejemplo que es absolutamente indiscutible: mientras exista un solo chico que viva en la calle, todos nosotros (homosexuales, heterosexuales, metrosexuales, asexuales, eunucos, vírgenes, masturbadores compulsivos, partidarios del sadomasoquismo, opinólogos de la sexualidad ajena) deberíamos sentirnos embargados por una indignación y una furia ciudadana tales que no deberíamos permitir que ninguna institución gubernamental abordara ningún otro problema hasta que no se resolviera éste.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero sobre el tema de las prioridades de las organizaciones de gobierno me explayaré en otra oportunidad...&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Un beso, un abrazo, un apretón de manos o una caricia, según corresponda.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-609748201849161335?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/609748201849161335/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2010/07/contra-el-matrimonio-gay-y-favor-de-la.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/609748201849161335'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/609748201849161335'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2010/07/contra-el-matrimonio-gay-y-favor-de-la.html' title='Contra el matrimonio gay y a favor de la unión civil.'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-5436254844249253447</id><published>2010-01-04T23:32:00.005-03:00</published><updated>2012-01-01T19:44:10.274-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sandro de américa'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='muerte'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gitano'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sandro'/><title type='text'>Adiós, Gitano querido</title><content type='html'>Ocurren en la naturaleza fenómenos que se repiten incansablemente. Desde hace eones, ciclos imperturbables marcan el ritmo ineludible de la existencia. Describiendo un patrón fractal, se evidencian tanto a escala cósmica como infinitesimal. Principio y fin, creación y destrucción, nacimiento y muerte: sean tal vez éstos los más notorios y a la vez los más habituales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una bacteria, un pez, el óceano en el que éste nada, el planeta que contiene el océano, la estrella que ilumina el planeta, la galaxia en la que la estrella se afana en revoluciones ígneas, el universo mismo: todo es creado y eventualmente destruido. Cada nacimiento viene signado por la irrefutable certeza de una muerte. Cada muerte señala el camino para el nacimiento de algo nuevo. Toda rebelión es fútil, pues no hay escape posible. La materia se degrada para luego ya no ser más. La energía se agota, se rinde siempre ante la oscuridad. La entropía es el único amo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muerte es el límite más claro que tenemos para regir cualquier medida, para describir cualquier condición, para planificar cualquier actividad. No hay caminos con recodos más allá del umbral final. Nadie pospone alegrías para aquel día en que ya no sea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si esta conclusión infranqueable está tan íntimamente unida a la condición de ser, si la experiencia nos demuestra que todo lo que es habrá algún día de trocarse en otra cosa, muriendo para no ser ya aquello que era, si vemos que esto esto ocurre una y otra vez, afectando a todo y a todos por igual, sin discriminación ni misericordia ni odio ni empecinamiento, ¿por qué sentimos que la muerte es una tragedia? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No siempre la culminación de algo nos produce horror. Sólo nos emociona el fin de aquello que es único, que no se repetirá jamás en toda la vastedad del tiempo y el espacio. Nos atormenta entender que una persona o una cosa determinadas nos dejarán para siempre, y que la comunión que con ellos teníamos no podrá reproducirse nunca más, que lo único que nos quedará como consuelo será el recuerdo que de ellos tenemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La única desaparición que conmueve es la de aquello que fue único.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo perece, pero algunas muertes son mitigadas por lo sencillo que resulta sustituir lo desaparecido por una copia que ocupará exactamente el mismo lugar en nuestra consideración. ¿Se rompe un vaso? A la basura y ya. ¿Has perdido tu llave? Pues el cerrajero no te devolverá la misma llave, pero te dará una exactamente igual, y no llorarás una sola lágrima por la llave perdida. ¿Te vistes de luto por el asesinato de un pollo para alimentarte? Por supuesto que no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, cuando a través de darle relevancia a algunas cosas en nuestra vida, éstas se hacen únicas para nosotros y una copia no es un sustituto aceptable, entonces tememos la desaparición de esa cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El temor a la muerte es la consecuencia de conocer lo irremplazable que será algo una vez desaparecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso nos dice el poeta que cuando un amigo se va, queda un espacio vacío que no lo puede llenar la llegada de otro amigo. Por eso caemos de rodillas cuando se quiebra un amor. Pueden quedar recuerdos maravillosos. Podemos saber que el destino pondrá en nuestro camino un nuevo amor, equivalente o mejor. Pero ese amor ya se ha ido. Es por eso que cuando un ser querido fallece nos embarga una desazón que nos conmueve hasta las lágrimas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo lo hacemos para evitar este dolor. Luchamos con todas nuestras fuerzas para conservar aquello que creemos nunca podrá ser reemplazado. Fingimos olvidar que el final habrá de llegar algún día. Inventamos continuaciones mágicas, para restar importancia a ese final. Si la esencia de una persona, aquello que la hace única e irrepetible, no hay de desaparecer; si hay una continuación para el alma, ¿a qué sufrir?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el hombre insiste. Su porfiada rebelión ante la muerte, su esperanza ciega en la continuación de la existencia, lo hace único entre otros seres. La unicidad de esta esencia es lo que nos hace especiales; sin ella, la muerte de ninguno de nosotros sería trágica. Cualquier deceso sería comparable a la extinción de una vela con la brisa irrefrenable del tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al sufrir por la muerte de nuestros congéneres honramos la escencia de nuestra especie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde esta esquina de reflexión te decimos adiós, Gitano querido, transeúnte habitual de la vereda de luz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un beso, un abrazo, una caricia o un apretón de manos, según corresponda&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-5436254844249253447?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/5436254844249253447/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2010/01/adios-gitano-querido.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/5436254844249253447'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/5436254844249253447'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2010/01/adios-gitano-querido.html' title='Adiós, Gitano querido'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-5403570685546673649</id><published>2009-09-14T21:44:00.003-03:00</published><updated>2010-07-07T15:34:30.801-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='monarquía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sufragio'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='democracia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='voto'/><title type='text'>Sobre el sufragio</title><content type='html'>Al principio fue la opresión y la oscuridad. Las monarquías y los imperios. La sangre azul y nosotros. Las ideas del pueblo se restringían a la intimidad, a murmullos escondidos con olor a subversión ante el distinguido olfato oficial. Las reverencias y alabanzas brillaban con hipócrita fulgor en los ojos de los súbditos al pasear reyes y magistrados sus coronas de oro entre la dignidad vestida de arado y hambre, al tiempo que sus corazones latían desesperanza a sus músculos y voluntades con espasmos de resignación. El único derecho era el de servir y honrar a otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La historia fue escrita con la sangre de los mártires que entregaron sus vidas por anhelos ajenos. Ambiciones precarias y grises marcaron la intensidad de sus miserias, y la opulencia de palacios y adornos era complemento natural de la carencia de los oprimidos. Durante miles de años respiraron un único deseo las bocas sedientas de millones de esclavos, campesinos, indigentes, enfermos, moribundos. Un único deseo que era llaga y esperanza, dolor y ansia eterna de libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la revolución triunfó al fin. Los oprimidos vencieron al dragón con guijarros y ramas, con ideas y con voluntad, con sangre y miseria. Decidieron su futuro por fin, y establecieron las normas primeras: democracia y libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fórmula fue válida y genial. Los textos se inflaron de derechos adquiridos; los ciudadanos - otrora súbditos, esclavos - aceptaron sus obligaciones con el orgullo de sus heridas ante la posteridad. La magia fue posible durante un día, dos, tres. Luego un mes cayó del calendario y la revolución no fue lo fue ya, y se denominó a sí misma gobierno. Los años se pisotearon y la realidad brillaba de constituciones republicanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero los Otros volvieron a encontrar la forma de erguirse, de tapar su pestilencia y hacernos creer que era la dulce fragancia de la verdad. Esta vez dejaron de lado la careta de faraón y se disfrazaron de industria, de calidad de vida, de capitalismo. No informaron amablemente acerca de una increíble cantidad de artefactos que debíamos adquirir cuanto antes para avanzar. Sin preguntarnos hacia dónde necesitábamos avanzar de forma tan urgente, ahorramos el fruto de nuestras horas y pagamos lo que pudimos. Pero resultó ser que no era suficiente, que el futuro era más caro que las estimaciones primeras; pensamos que era una lástima, y que no nos quedaba otra más que seguir siendo simples y cercanos a la vida. Fue entonces cuando ellos nos presentaron una solución; se vistieron de camisa y corbata y nos introdujeron al mágico mundo del debe y el haber, del interés compuesto y de la hipoteca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos prestaron su dinero para que pudiéramos comprar artimañas cuya única finalidad era facilitarnos el pago de los intereses de tanta amabilidad; y nosotros, distraídos entre firma y firma por la magnificencia de dispositivos tan milagrosos como inútiles, olvidamos la esencia de aquel trato. Pronto fuimos súbditos otra vez. Los palacios eran ahora verticales orgullos de cristal, y las cadenas que nos ataban, contratos y libros contables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una verdad nos mantenía en pie; una verdad nos daba esperanzas: el derecho más grande que pudiéramos tener; el derecho que habíamos ganado a fuerza de guerras y muerte. La democracia parecía escudarnos de todo mal, de todo abuso. Y cada vez que votábamos creíamos estar vejando a todos esos atorrantes que querían venir a robarnos nuestra alegría junto con las joyas de la abuela y los enanos del jardín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ellos ya estaban ahí, también. Ellos ya llevaban certificados oficiales en sus bolsillos, ya podían estacionar en cualquier parte, ya podían hacer lo que quisieran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y cuando nos dimos cuenta, quisimos votar. Votar en contra de ellos, votar a cualquiera menos a ellos, a los Otros. Y vimos que en cada boleta había un nombre extraño, un nombre ajeno, un nombre que no era de ningún vecino. El cuarto oscuro fue un poco más lúgubre ese día, perdiendo toda su identidad como santuario de la libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuevamente la revolución aleteó en el corazón del pueblo. Estando los términos de la lucha restringidos a un ámbito pavimentado sobre las bases de la equidad, los derechos adquiridos y la libertad de opinión, la batalla fue en los comicios; nuestras armas, el voto en blanco, el voto impugnado, el voto como grito de indignación y bronca. Sonriendo, ellos se acomodaron en sus sillones oficiales y siguieron jugando al truco. Conocedores de una verdad eterna, vaciaron la botella de whisky y nos hicieron pagar la cuenta con el impuesto al caramelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras se jugaban nuestro futuro en un falta envido, pensaban en los ciclos del mundo, en generaciones de esclavos que habían roto sus cadenas. Pensaron en los nietos de esos esclavos que, a fuerza de renegar del derecho magnánimo y superior que habían heredado, se habían encadenado a sí mismos. Sonriendo, siempre sonriendo en la sombra, volvieron a repartirse las cartas que habían debido perder durante un par de décadas, para poder apoderarse de todo el mazo al fin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y nosotros, navegando en encuestas y tendencias, rencorosos del vecino y la familia, quebrados y secos de voluntad, sólo supimos seguir empujando la rueda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un beso, un abrazo, una caricia o un apretón de manos, según corresponda&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-5403570685546673649?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/5403570685546673649/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2009/09/sobre-el-sufragio.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/5403570685546673649'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/5403570685546673649'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2009/09/sobre-el-sufragio.html' title='Sobre el sufragio'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-8612266681319578897</id><published>2009-08-14T01:20:00.005-03:00</published><updated>2010-07-07T15:36:53.791-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='libre albedrío'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='libertad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='comprensión'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='preferencias'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gustos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='derecho'/><title type='text'>Teoría general de las personas (parte tercera)</title><content type='html'>Gacetillas y panfletos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ha visto el mundo épocas más oscuras que ésta que nos toca vivir. Medimos la intensidad de esa oscuridad a través de métricas que están indefectiblemente unidas a nuestro presente. Nuestras nociones sobre la ética y la moral, el bien y el mal, el deber y los derechos, la justicia y el crimen, no son universales e inmutables. Nacen, crecen y mueren junto al lento devenir de la historia humana, de manera tal que lo que hoy es un derecho impertubable como las montañas, mañana habrá de ser un crimen que ni el más vil de los hombres se atreverá a cometer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cómodamente establecidos hoy en el futuro que ayer tratábamos de adivinar, podemos identificar qué circunstancias han cambiado desde los remotos siglos en que el hombre creyó prudente registrar los aconteceres cotidianos para deleite de sus descendientes. En ocasiones nos maravillamos por la majestuosidad de obras que han fraguado en las arcillas inconstantes del tiempo, como firmes testimonios de la capacidad creadora de hombres grandes. Otras, nos indignamos ante horrores que desafían la comprensión del alma piadosa, sin poder entender cómo pudieron las estrellas permitir afrentas tales a todo sentido y razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El consenso general parece ser que la humanidad está hoy mejor que lo que estuvo ayer, a pesar de que un breve análisis de la realidad nos sugiera que por cada avance hubo un retroceso, por cada éxito genial una lamentable derrota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como siempre, hoy desafiaremos una idea con análisis parabólicos y conclusiones tangenciales. Erigiremos alguna conclusión apresurada y huiremos despavoridos ente la primera sombra de antagonismo. Hablaremos sobre uno de los pilares de la sociedades contemporáneas, uno de los preceptos más básicos forjados tanto en constituciones de repúblicas como en reglamentos de consorcios y en estatutos de centros de estudiantes: el derecho de las personas a tener ideas propias, aún cuando esas ideas estén con conflicto con las de otros. Generalizando aún más: el derecho a ser diferentes con respecto a casi cualquier adjetivación a la que pueda ser sujeto un hombre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Altos y petisos; gordos y atléticos; inteligentes e idiotas; sensibles y rústicos; capaces e ineptos; homosexuales, heterosexuales y asexuados; apáticos y simpáticos; lúgubres y divertidos; sosegados e hiperactivos; revolucionarios y mediocres; incisivos y conciliadores; brutos y afables; judíos, budistas, cristianos o adoradores del Chupacabras; locuaces y escuetos. Todos gozamos - al menos formalmente - de libertad de voto, expresión, culto y tránsito. Todos podemos vestir las ropas que queramos, escuchar la música que nos resulte más suave, leer los libros que se nos antoje, juntarnos con quien nos plazca, irnos cuando algo nos disgusta, plantarnos cuando nos consideramos víctimas de la injusticia, o no hacer ninguna de estas cosas si queremos deslizarnos por la vida como gusanos y perdernos en la niebla final sin dejar rastros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nacemos en blanco, un tapiz baldío sobre el que nosotros mismos hemos de dibujar la persona que queremos ser. Nadie debe juzgar tus colores, amigo. Tú no puedes juzgar los ajenos. No hay combinación inaceptable, pues todos los arcoiris están permitidos. No hay molde ni regla. Todo es válido en este mundo sin fronteras ni escrúpulos. Es proscrito quien, puesto frente a alguna cualidad de un vecino que halla inapropiada o desagradable, tiene la mala fortuna de abrir la boca y expresar su desacuerdo. Porque ¡oh caramba! ¿cómo habría uno de no aceptar al prójimo tal y como viene, con sus fortalezas pero también sus defectos, sus aciertos y sus pequeñas vilezas? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es curiosa la progresión que siguen ciertos transeúntes de verdadas nubladas, quienes se escandalizan ante la menor crítica. Se abrazan a la noble idea de defender la diversidad y abrazar la aceptación, de no doblegarse ante la intolerancia. Comienzan: "¿Quién se cree usted que es, caballero, para desaprobar el peinado de mi cuñado?", "¿a quién le ha ganado usted, señorita, para reirse de mis zapatos?". ¡Si tan solo se detuvieran ahí! Pero no; está en la naturaleza del hombre conducir al enemigo a la máxima humillación. Continúan: "Usted es un salvaje, un prepotente. ¡La intolerancia también es violencia!" Claro que sí, pero qué fácil es trocar la efervescencia en pasión; y qué sencillo que la pasión se desboque, eclipsando la razón. Terminan: "¡Mejor mándese a mudar, intolerante de cuarta! ¡¡El mundo está como está por hijos de mala madre como usted!! ¡¡AGÁRRENME, AGÁRRENME QUE LO MATO!!"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con sutil alquimia, el ofendido convierte su lucha contra la xenofobia en un ejemplo perfecto de contradicción, pues ataca una opinión diferente a la suya esgrimiendo el argumento de que las opiniones no se condenan, por distintas que sean. Poco importa aquí cómo valore cada uno la opinión refutada. Lo que sorprende es la falta de coherencia. Es irrelevante que el otro sea un canalla, porque la contradicción se mantiene.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hemos reflexionado sobre el conflicto entre los hombres, suponiendo que acaso sea inevitable, y que tal inevitabilidad sea quizás deseable. Hemos ponderado los momentos en los algunas personas toman un conjunto de criterios para evaluar a sus semejantes; pero cuando deben evaluarse a sí mismos, mutan esos criterios o los abandonan por otros nuevos, ya por inoperancia, ya porque experimentar el objeto bajo juicio es condición necesaria para juzgarlo. Decimos hoy que aquí y allá, en salas pobladas por gente entendida o por zopencos, se da un curioso caso de conflicto. Un hombre critica a otro. El primero siente (tal vez con certeza) que su libertad de elección está siendo ofendida a través de esa crítica. Evalúa que algo debe hacer para poner a su interlocutor en vereda y - he aquí su error - el arma que usa es acribillar la libertad de su oponente, invalidando en ese mismo acto su propia libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema excede la espiral semántica; se refiere a la forma en que afrontamos situaciones de conflicto y los elementos que utilizamos para resolverlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto, no debemos descartar factores de índole práctico; no pretendemos modelar a un hombe con una máquina de Turing colosal, que nunca se desvía del programa preestablecido. Más habitualmente de lo que sería deseable se encuentra uno con miserables que no tienen ningún escrúpulo en socavar toda construcción social para alimentar su cinismo y su sensación de autosuficiencia. Se enajena uno ante estos individuos. Con ciertos imbéciles no puede razonar el hombre sensible, y encuentra que su arsenal de buenos modales y razonamientos impolutos no le alcanzan para superar los volcanes de indignación que presionan contra su pecho. En el afán de resolver una injusticia comete la torpeza de caer en otra, si bien menor en gravedad, y en esa diferencia podemos hallar lugar para la disculpa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero otros (¡ay, siempre los Otros!), enceguecidos por el estupor de hallarse ante una situación de conflicto, parecen cesar toda actividad cognitiva perceptible y se arrojan sin paracaídas al abismo de la incoherencia. Constituyen una liga que insiste en defender sus derechos a capa y espada. Aciertan en que la defensa de esos derechos debe ser inexorable y perenee, pero yerran al elegir el arma: su espada tiene dos filos, y el más agudo apunta siempre hacia adentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El concepto de libertad no puede referirse al individuo aislado, independizado por completo de la sociedad. Tal individuo no existe. De existir, la palabra "libertad" no tendría significado para él, como tampoco lo tendrían sus antónimos: opresión, persecución, cautiverio. Por lo tanto, debe ser definida en función de la relación que existe entre los individuos sobre los que versa. Y toda relación tiene, al menos, dos extremos. Si al definir uno de los aspectos de la libertad sólo consideramos un extremo (en este caso, el derecho de cada uno a tener sus propias opiniones) olvidando el otro (la consecuencia natural del primero: que casi forzosamente habrá alguien con una opinión distinta), entonces la definición está amputada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La frase "cada uno tiene derecho a ser como es" es correcta, pero también sutilmente confusa. Sin más aclaraciones, hace creer al desatento que su libertad es infinita e ilimitada: una clara imposibilidad. Los límites de la libertad están implícitos en el concepto que representa. La relación entre los hombres no puede implicar jamás que cada uno haga lo que quiera, de la manera que se le antoje, en el momento que se le ocurra. Si se cruzaran dos personas con intenciones contrapuestas, ¿cuál de las dos debería poder ejecutar la suya? ¿Ambas? La contraposición implica que no es posible. ¿Ninguna, entonces? ¡Entonces no son libres!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto no significa que la libertad no exista; significa que la palabra se refiere a otra cosa: al concepto que define las cosas que uno puede hacer, y por extensión aquellas que no puede hacer para permitir a sus congéneres hacer las primeras. Podemos decir incluso que en el concepto de libertad es más importante establecer ese límite de manera satisfactoria que enumerar las acciones que permite.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La posibilidad de cada uno de albergar las ideas y gustos y preferencias que quiera, entonces, debe por fuerza estar limitada, dando lugar a que otros gocen del mismo derecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La detección del disentimiento no debería disparar una automática condena del antagonista; más bien, debería llamarnos a la reflexión, a la argumentación a favor o en contra, a la búsqueda de terrenos en común. En última instancia, si esos territorios no existieren, a una afable declaración de insolubilidad. Pero nunca jamás debería uno pedir la horca para aquel que se declara en desacuerdo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si hoy pides ejecución sumaria para un imbécil, amigo, no te sorprendas si mañana el imbecil eres tú, y el coro reclama para tí el cadalso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un beso, un abrazo, un apretón de manos o una caricia, según corresponda.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-8612266681319578897?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/8612266681319578897/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2009/08/teoria-general-de-las-personas-parte.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/8612266681319578897'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/8612266681319578897'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2009/08/teoria-general-de-las-personas-parte.html' title='Teoría general de las personas (parte tercera)'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-6779685419431692011</id><published>2009-07-15T01:02:00.013-03:00</published><updated>2010-07-07T15:38:47.291-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tolerancia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='comprensión'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='entendimiento'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='experiencia'/><title type='text'>Teoría general de las personas (parte segunda)</title><content type='html'>Piñatas y bombuchas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegamos a este mundo con un vacío total de conocimiento e ideas. Posiblemente sean las primeras sensaciones del recién nacido un frescor desconocido, una ilumninación alienígena, las estridencias voluptuosas de un entonrno que le es foráneo. Pero es imaginable que no sean estas sensaciones en sí mismas lo que más afecte al alma nueva; tal vez el llanto que las comadronas buscan como prueba de salud sea causado por la súbita revelación de que su mente se halla destilada de todo conocimiento. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ha de dedicarse el niño el resto de su vida al afanoso trabajo de sustituir ese vacío por completitud. Buscará también reemplazar el llanto inicial por otras mil formas de anunciar su descontento a un universo que no le dedica sino indiferencia. Las herramientas que usará para tal empresa serán: sus sentidos, el portal a través del cual la naturaleza intentará transmitirle sus secretos; su capacidad mecánica de afectar los objetos que lo rodean; su sensibilidad, que usará como recordatorio de que sigue vivo porque aún queda vacío por conquistar, con la que buscará consuelo en los inevitables momentos en que la tarea le pareza inabarcable; su intelecto, que entrenará para descubrir nuevas formas de acopiar sabiduría con la cual rellenar aquel páramo desértico que le tocó en suerte al nacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lenta pero inexorablemente nuestra especie ha a aplicado estas herramientas a incontables disciplinas con la esperanza de aumentar siquiera un ápice su conocimiento. Hemos descubierto métodos magistrales para que el fruto de tan arduos esfuerzos perdure en el tiempo, excediendo la vida del individuo que lo procure originalmente, perpetuándose como capital inalienable de nuestros sucesores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fortuna, no todos los hombres exploran las mismas áreas de la naturaleza. Están los que intentan alcanzar la profundidad última del espacio y la minimalidad máxima de las componentes básicos de la materia. Están los que se bastan con representaciones abstractas y analizan la posiblidad de todo sin necesidad de que nada pase por sus manos. Existen quienes tratan de combinar ambas formas en una visión totalizadora del entendimiento de la que nada escape y con la que todo pueda ser explicado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un territorio aislado, rodeados por océanos indómitos en los que los capitanes más temerarios no osan siquiera lavar sus camisas, habita la legión de aquellos que intentan desenterrar los secretos del comportamiento humano. Su dedicación es analizar al prójimo, interpretar sus palabras, contrastarlas con sus acciones. Elaboran un arcoiris de posibles explicaciones en el afán de determinar con el menor error posible cuál es la cabal esencia del hombre en general y de cada persona en particular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos somos en mayor o menor medida estudiosos del vecino. Esta tarea - sea conciente o no - nos permite relacionarnos y formar comunidades. Si el océano que separa a los unos de los otros fuese infranqueable no habría posiblidad alguna de comunicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debemos lamentarnos de haber conseguido, hasta el momento, menos éxitos que fracasos. Mientras que pensadores aplicados a otras problemáticas superan una y otra vez los límites alcanzados sus predecesores, quienes se asoman al abismo del alma humana pronto se alejan embargados por el vértigo. Múltiples son los problemas que el hombre se ha planteado sobre sí mismo una y otra vez desde que supo diferenciarse de las rocas que pisaba o el agua que bebía, y curiosa es la fatalidad en la que se sumerje a cada paso la empresa de resolverlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué es el amor? Dirá un adolescente que es los muslos de su compañera de banco; una anciana que lo ve en la sonrisa de sus nietos, un gobernante que lo oye en el clamor ardiente de su pueblo; un creyetente que lo adivina en cada brizna de hierba y en cada amanecer. Insistirán los románticos en que el amor es poder renunciar al amor para favorecer al amor del amado. Entenderá un padre que creía saber lo que era el amor, hasta que su hijo lo miró por primera vez. ¿Existe el alma? Hablarán algunos sobre reencarnaciones cíclicas y eternas, otros sobre mediciones realizadas en momentos fundamentales. Dirán algunos que la han perdido en la guerra y otros que la han entregado a su amada. Explicarán aquellos que es un préstamo prendario del creador original y que en la hora final seremos embargados y habremos de pagar con intereses; refutarán éstos que es una llama que se enciende de la nada y hacia la nada eterna se consume. Jurarán los cínicos que ni el amor ni el alma existen, pero que en el remoto caso de existir, es el amor el cincel macabro con el que un espíritu negro separa al hombre poco a poco de su alma. Juraremos nosotros que el amor existe y no sentiremos la necesidad de justificarnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lista es tan extensa como personas quieran leerla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre tantas dudas que no hallan saciedad, es fácil atorarse y no saber cuál atacar primero. Se pregunta uno si la verdad valdrá la pena. Pero la verdad siempre vale la pena; aunque a veces el boleto para alcanzarla sea impagable. Habiéndonos preguntado en la edición anterior acerca de las causas del conflicto entre los hombres y su posible necesidad como agente instigador de la diversidad, proseguimos hoy nuestra alocada aventura de rellenar el vacío que nos recibió al nacer analizando una curiosidad de las personas; curiosidad con la que nos hemos topado una y otra vez en las gentes más disímiles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué será, camaradas, que todos y cada uno de nosotros sufrimos la irrefrenable tentación de juzgar al prójimo con un conjunto de reglas absolutamente disyunto del que empleamos para juzgarnos a nosotros mismos? ¿Por qué será que sólo parecen superar esta tentación los santos, los profetas y los mártires, virtuosos en cualidades que el resto de nosotros tenemos diluidas? En esta época de libertades exacerbadas resulta ofensivo hacer referencias directas a conciudadanos contemporáneos, y mucho más si es para ejemplificar condiciones nocivas de la existencia. En esta columna valoramos los laberintos referenciales, ocultando la identidad de los aludidos en tormentas metafóricas de calidad cuestionable: nuestro pequeño aporte a la conservación de los protocolos sociales imperantes. No diremos, entonces "fijate que este tipo Juan Perez que conocí hace años hizo tal o cual cosa". No publicaremos direcciones postales ni números telefónicos ni cuentas bancarias. Nos limitaremos, como siempre, a disparar con balas de salva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En conversaciones con amigos es habitual que se refiera algún acontecimiento, mientras se ameniza la velada con destilaciones o fermentos compadres del paladar. Busca casi siempre quien habla obtener de sus colegas una conclusión. Y uno, como buen amigo que es, intenta dar lo mejor de sí al elaborar esa conclusión respondiendo a la pregunta "¿qué hubiera hecho yo?" de la forma más honesta y sensata posible. O la pregunta a responder sea tal vez "¿esto que ha ocurrido es algo bueno o algo malo? ¿debe ser festejado o censurado?". Sin importar cuál fuere el caso, con el mismo empeño aplica lo que ha aprendido durante su vida a esta situación - que le es ajena, no olvidemos esto - y finalmente emite su juicio: "yo hubiera hecho tal cosa"; "eso que ocurrió es despreciable"; "de tal embrollo no se podía esperar solución mejor".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vemos la expresión de juicios similares a toda hora del día por parte de todas las personas: en los comentarios más inocentes, en los gestos más disimulados, en inflexiones sutilez de la voz. Existe incluso una horda de individuos que gozan haciendo públicas sus opiniones sin que nadie haya tenido antes la amabilidad de solicitarlas. Y uno recopila estos juicios de forma más o menos automática como parte del procedimiento para entender a sus congéneres. Luego inducirá: "si Juan Perez dice que X es malo, creyendo yo que Juan Perez quiere hacer el bien, entiendo que evitará hacer X".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No nos intriga tanto que el señor Perez demuestre luego que puesto él frente a X no lo rehusará, sino que más bien lo abrazará como a un ídolo que tuviese la facultad de otorgarle vida y riqueza eternas. Lo que queremos saber es por qué cree este buen hombre que el mismo razonamiento que usó para decidir sobre una situación ajena no es válido cuando la misma situación le es propia. Interpelado, apresura explicaciones que intentan desigualar las premisas iniciales. Relativiza factores fundamentales. Cancela rotundamente términos críticos. Se ofende. Se llama al silencio. Invoca protecciones mágicas para sí mismo cuando no las aceptaba para terceros. En el peor de los casos, olvida su posición inicial y afirma haber tomado partida por la contraria, jurando sobre textos sagrados e invocando el nombre de parientes cercanos. Si se ve acorralado, prefiere darse a la fuga antes que aceptar la derrota. No dice "creo que me he equivocado, ruego su perdón". Dice "usted, caballero, no me entiende".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco llama nuestra atención saber que nosotros mismos hemos caído en la misma desgracia en repetidas ocasiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué es lo que falla? ¿La interpretación original, o la aplicación posterior de la conclusión obtenida? ¿Será que es imposible evaluar cierto tipo de cosas hasta que nos ocurren a nosotros mismos? ¿Existe una porción de la experiencia que es inalcanzable por el mero uso de la razón? No nos referismos a purismos metafísicos, a formalidades de procedimiento. Nos preguntamos si para entender algunas cosas es condición necesaria haberlas vivido antes. Las consecuencias de tal idea son aterradoras. En principio, de ella se desprende que es imposible enseñar algunas cosas. Que el alumno está condenado al fracaso por la naturaleza misma de su objeto de estudio: no es estudiable hasta que haya sido experimentado, mientras que experimentarlo sin conocerlo equivale a tropezarse con él y caer. Pero más difícil es averiguar cómo hemos de ponernos de acuerdo sobre cuáles cosas entrarían en esta categoría y cuáles no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre cambia a cada momento. La experiencia alimenta este cambio. Un resultado del cambio es la variación de las opiniones, su refinamiento y mejora. Es entonces factible que al vivir una situación nuestra percepción de ella cambie. Hemos de entender entonces que las personas utilicen la experiencia misma como la única forma de mejorar sus juicios. ¿Quien puede decir que sabe qué es el amor sin haber amado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otro lado, si existen cosas que no debamos experimentar a priori para poder entenderlas, debemos aceptar que alguien pueda opinar sobre cosas que nos han ocurrido a nosotros y tenga razón mientras nosotros estemos equivocados. Negar estas cosas cuya evaluación debería ser invariable implica aceptar que todo es subjetivo, y entonces el acuerdo entre dos personas es torna prácticamente imposible. ¿Debes tú asesinar para entender es algo condenable?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se ve superada nuestra capacidad cuando queremos alcanzar una respuesta satisfactoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existen, por supuesto, seres superiores que saben mantener un constante equilibrio entre sus juicios sobre los demás y sus propias acciones. Almas elevadas que consiguen interpretar la experiencia ajena como si fuera propia, para las que la experiencia sólo es confirmación de algo que ya sabían, ante las que nos humillamos de continuo, cuya mera presencia debería hacernos sonrojar. Son pocos, sin embargo. Nos sirven como faro en la niebla para evadir las espumas peligrosas, como tutores para asistirnos en hallar el camino de la superación. Pero no, lamentablemente, para extraer una idea general sobre el comportamiento de las personas. No aún, por lo menos. Hemos de celebrar el día en que sean ellos los dueños del mundo y nos los filósofos de verdulería, los magnates de la inoperancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sirvan estas líneas para reconocer el tumor, aunque carezcamos de los métodos para identificar sus causas o extirparlo de una buena vez. Sirvan como alerta, para que en lo sucesivo seamos cuidadosos con nuestras palabras. Sirvan como advertencia para los que caminan por la otra vereda. Quién sabe si dentro de poco, sumando esta noción a otras, veamos cómo emerge de las profundidades un mapa cada vez más preciso. Tal vez dentro de poco, antes de que nos toque irnos de este mundo, podamos ocupar al menos un estante de esa habitación vacía en la que aparecimos al nacer con el gratificante trofeo de haber entendido no las estrellas, no las fuerzas invisibles que unen las partículas más ínfimas, sino a nosotros mismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un beso, un abrazo, un apretón de manos o una caricia, según corresponda.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-6779685419431692011?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/6779685419431692011/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2009/07/teoria-general-de-las-personas-parte_15.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/6779685419431692011'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/6779685419431692011'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2009/07/teoria-general-de-las-personas-parte_15.html' title='Teoría general de las personas (parte segunda)'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-1069056886644669093</id><published>2009-07-14T03:19:00.014-03:00</published><updated>2010-07-07T15:40:23.579-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pelea'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lucha'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='conflicto'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='enfrentamiento'/><title type='text'>Teoría general de las personas (parte primera)</title><content type='html'>Orquídeas y malvones:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trastabilla el hombre mientras vive. A tientas, enceguecido e inexperto, aventura pasos o carreras a través de rutas sumidas en la niebla. Otros van a su lado, pero si intenta acercarse, tocarlos, abrazarse, descubre las más veces que son espectros descerebrados que deambulan: han perdido el rumbo o nunca supieron tenerlo. Sólo por ventura intuye un alma afín en la distancia; un espíritu en sintonía con el que puede redactar una alianza temporal o eterna. Si es afortunado, tendrá fuerza para correr tras ella. Si cuenta con el beneplácito de los dioses, le dará caza y juntos podrán luchar contra la niebla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Disiparla es alcanzar la sabiduría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solo o en legión, intenta el hombre entender hacia dónde va, por qué en el mundo en el que vive reina la sombra - si bien los ratos de sol son numerosos. Sospecha (tal vez certeramente) que la nube que lo rodea sucumbirá ante su entendimiento. Cada uno busca respuestas en disciplinas diferentes, a las que está predispuesto por designio celestial o caprichos de los aconteceres diarios (no siempre es el destino, muchachos y muchachas, un señor de barba tupida y mirada inflexible; es también, por qué no, una fatalidad o un golpe de suerte).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos elegidos derrotan la ignorancia. Con altruismo, humildad y esperanza desparraman sus descubrimientos por doquier, en un esfuerzo por reducir la distancia que los separa de sus hermanos espectros. Pocas veces lo logran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No somos aquí virtuosos de la ciencia o el arte. Estas líneas están signadas por el caos, la ambigüedad y el desconcierto recurrentes. Pero también por una irreflenable necesidad de perseguir la solución a esas incógnitas, por más esquivas que sean al alma sencilla, por más fatua que sea la posibilidad de éxito. Es dable entender que la reflexión de la semana no es más que la crónica de tales desventuras. El lector constante y avisado lo habrá adivinado ya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy presentamos el croquis desaliñado de una noción que germina en cajones cuya llave se extravía de continuo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué noción es esta? Nos preguntamos sobre la naturaleza del conflicto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo podemos justificar el conflicto entre los hombres? Pensadores de todo tipo encontrarán causas distintas. Estas causas, en general, concordarán con la disciplina en la que mayor destreza tengan. ¿Pero habrá una forma de comprenderlas a todas en una única descripción que aplique a todos los casos? ¿Una teoría general, si se quiere, que nos permita entender por qué existe el conflicto? Habiendo tantas herramientas al alcance de la mano para discurrir en conjunto y encontrar territorios en común, intersecciones entre las expetativas, frecuencias que armonicen entre sí ¿por qué insistimos, una y otra vez, en el desentendimiento?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos consta que no por falta de intentar hallar ese páramo sobrenatural en el que todas las necesidades se vean satisfechas, todos los reclamos atendidos, todas las dudas aclaradas. Existen incontables reportes de litigantes que acusan haber propuesto mediaciones, medidas cautelares, contratos vinculantes y otras morisquetas para prevenir el desastre. Nos han llegado testimonios de todos los puntos cardinales en los que las partes juran bajo libros sagrados, mantos de la descarga y medallones poderosos haber dado lo mejor de sí para conservar la diplomacia y las buenas costumbres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún así, lo único que parece encontrar la humanidad en cada esquina es una nueva excusa para agarrarse a palazos con el vecino. ¿No lo vemos - no lo ves, camarada - todos los días en el colectivo, pequeños tiroteos mundanos? ¿No están poblados los diarios de relatos de balaceras sin sentido? Basta salir a la calle para toparse con el desencuentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Crees acaso que los problemas del mundo no tienen solución? Te equivocas. Hay un único problema que parece no tener solución: cómo cuernos ponernos de acuerdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La maravillosa y compleja diversidad que caracteriza al género humano es fuente tanto de riquezas invaluables como de salvajadas innombrables. La multiplicidad de criterios, puntos de vista, fortalezas de espíritu, precariedades de la sensibilidad, grados de inteligencia, niveles de cordura, rigidez o soltura de carácter nos han dotado de un espectro amplísimo de tapices donde pintarrajear retratos de nuestra escencia como mejor nos plazca. A la oportunidad de acceder a esos tapices sin restricciones llamamos libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y resulta que cada uno de nosotros, en el afán de encontrar el camino que nos aleje de la niebla, el faro que nos guíe hacia una costa sin espuma, en cada momento tenemos nuestra atención enfocada en una cosa más que en todas las demás. No importa cuál sea esa cosa para tí, amigo, ni cuál sea para mí. Siempre hay una que goza de nuestra preferencia. No se trata de que en cada etapa de la vida persigamos un único objetivo, sino de que habrá, siempre, uno que será el primordial. La consecución de los demás estará subyugada a la de éste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El conflicto, naturalmente, surge cuando sentados a la misma mesa, al pintar nos estorbamos los unos a los otros. Cuando nuestros objetivos no están en sincronía. Cuando detectamos la disonancia pero no sabemos cómo lograr el equilibro. Cuando tal equilibrio nos tiene sin cuidado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No importa si los involucrados son naciones enemigas, barrios que compiten en torneos de fútbol o provincias que discuten por partidas presupuestarias. Da igual que se trate de dos personas o dos multitudes. Habrá conflicto toda y cada vez que el objetivo de uno no sea el objetivo del otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y si hemos de solucionar los conflictos, ¿debemos por ventura descubrir cómo alinear nuestro objetivos? ¿Es esto posible sin que perdamos la fantástica diversidad que - en parte - nos define como seres humanos? Pero si todos quisiéramos la misma cosa ¿perderíamos identidad, convirtiéndonos en colonias de hormigas? ¿No es a través del disenso que enriquecemos nuestra experiencia, alimentándonos unos de las ideas de otros?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si tan solo pudiéramos establecer en qué momento debemos suspender el debate para construir un objetivo en común, de manera que teniendo todos el mismo dejásemos de estorbarnos. Si pudiéramos al menos acordar que esto es necesario, fundamental para que que el conflicto no se trueque en disputa, la disputa en guerra...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta aquí hemos de llegar por ahora. No es tarea de esta columna esporádica redactar desenlaces inexorables. La conclusión brotará (esperamos) cuando descanses la cabeza en tu almohada y los fantasmas que te agobian hallen consuelo - si bien momentáneo - y dejen lugar a la tranquila contemplación de tu propio alma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desnuda.&lt;br /&gt;Temblorosa.&lt;br /&gt;Buscando en la niebla otras como ella que tampoco le atienen a la salida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un beso, un abrazo, un apretón de manos o una caricia, según corresponda.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-1069056886644669093?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/1069056886644669093/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2009/07/teoria-general-de-las-personas-parte.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/1069056886644669093'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/1069056886644669093'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2009/07/teoria-general-de-las-personas-parte.html' title='Teoría general de las personas (parte primera)'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-7961380251949985384</id><published>2009-07-07T00:06:00.006-03:00</published><updated>2009-07-07T23:22:53.536-03:00</updated><title type='text'>La recta final</title><content type='html'>¿Cuán feliz puede ser este año, cuando a mi vecino le vaciaron la heladera? ¿Cuán alegre será esta nochebuena, si deberé pasármela montando guardia para cuidar a los enanos de mi jardín?&lt;br /&gt;Ayer comprendí que está todo revuelto. Eso no me lo enseñaron en la primaria. Consideré la Constitución con desconfianza y sospeché que no me enseñaron nada, nunca. En los últimos tres días he visto más contrastes que en toda una vida de respirar aire argentino. He visto alegría popular confundirse con oportunismos macabros. He visto la voz del pueblo alzarse por sobre la miseria y la desesperación, y he visto a los mercenarios de siempre robando - aún en esa hora gloriosa - espejitos de colores y paraguas. Sentí la emoción pura y honesta de saberme entre personas cabales, idealistas, fuertes de espíritu y voluntad, y también la vergüenza de mirar al costado y descubrir que uno me estaba meando el potus.&lt;br /&gt;Ah, pero la luz que iluminó la patria durante unos minutos... fue sencillamente fantástica. Mis vecinos estaban allí afuera, elevándose entre individuos menos honorables, enarbolando una dignidad que ellos mismos sorprendieron floreciendo en la hora última. He visto a gente que no conocía, y me han visto ellos a mí, y ha sido como si ya no hiciera falta conocernos más.&lt;br /&gt;El país brilló con la luz de la gloria en ese momento. Luego se apagó con brusquedad, y volvimos a nuestro pasado típico y predecible. Individuos oscuros prendieron fuego la ciudad. Personajes siniestros comenzaron a mover sus hilos. Son ellos, los Otros, que no han muerto.&lt;br /&gt;En la escuela no me lo enseñaron, pero ayer comprendí que nunca morirán. Está todo revuelto; y entre lo que no sé, lo que no comprendo y lo que temo descubrir se esconde o expone la verdad.&lt;br /&gt;Hace no muchos días lloré ante el rostro sorprendido de mis padres mi impotencia por no poder cambiar el mundo, mi insignificancia. Esas lágrimas establecían también la noción de la irrelevancia  de todo lo que podía abarcar la vista. Miles de personas disienten con esa noción, y si algo aprendí de esta guerra civil, es que tal vez tengan razón.&lt;br /&gt;Es el futuro ahora una página en blanco. Borraron el final que ya estaba escrito para nosotros quienes con gritos y cacerolas sintieron y dispararon un "¡basta!" categórico e ineludible. Y los tentáculos de los desagradables surgen, como siempre, de las alcantarillas y cloacas usuales.&lt;br /&gt;Pero ahora hemos sentado un precedente. Hemos levantado la cabeza. Nos han visto. Nos han escuchado.&lt;br /&gt;Ahora deben temernos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P.D.: Felices fiestas a todos. No olviden brindar por la libertad y dedicarle a sus vecinos un abrazo fraternal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;N. del E.: escrito en diciembre de 2001, probablemente después del cacerolazo. ¡Qué año para la reflexión, muchachos! ¿Por qué publicarla ahora? Pues porque sí...&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-7961380251949985384?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/7961380251949985384/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2009/07/la-recta-final.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/7961380251949985384'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/7961380251949985384'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2009/07/la-recta-final.html' title='La recta final'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-4925492455590804113</id><published>2009-04-02T16:24:00.007-03:00</published><updated>2010-07-07T15:40:57.762-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='culpa'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='culpabilidad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='acusar'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='responsabilidad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sentimiento de culpa'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='acusación'/><title type='text'>Los culpables</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Coliflores y rúculas: &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Encontrarán que es hoy bien difícil andar por ahí sintiéndose libre de culpa. Será tal vez por esa manía que tienen nuestros contemporáneos de identificar a los responsables de sus miserias o las de otros y lapidarlos simbólicamente o de hecho, según los usos y costumbres de cada temporada. Como no podía ser de otra manera, es habitual que se cometan errores en esta caza de brujas, y que termine pagando un perejil por los pecados ajenos. Ese papanatas te mira, como nos dice nuestro compatriota Gonzalez Oro, desde el espejo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Desde distintos ámbitos se siente uno perseguido por la noción de que hay algo que no está haciendo bien, aunque no sepa qué yerro concreto está cometiendo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Hemos sabido, por ejemplo, de un culto que - según intelectuales idóneos - se basa en el precepto de que los seres humanos nacen apestando de cierta culpa heredada, y el objetivo de la vida vendría a ser más o menos juntar el agua necesaria para darse una ducha espiritual. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Nos han aleccionado en repetidas oportunidades - y cada vez con más frecuencia - sobre el conjunto de actividades que desarrollamos desde nuestra ignorancia y tienen como consecuencia la lamentable degradación del ecosistema planetario. Quizás, quién sabe, un papel de caramelo Media Hora arrojado en el lugar preciso cause el desfasaje de los ciclos lunares y reduzca drásticamente la velocidad de expansión omnidireccional del universo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Hemos sido advertidos sobre la inapelable relación causística entre nuestra falencia a decir "Buen día" y las campañas de exterminio étnico en África central o la esclavitud institucionalizada de trabajadores textiles en Corea del Norte. En algunas oportunidades se adjudica a esta relación una propiedad de retroactividad, según la cual el descuido banal de hoy explica horrores monstruosos del pasado. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Se espera de nosotros que reconozcamos la responsabilidad que nos cabe sobre dramas actuales tan terribles como la desnutrición y mortandad infantil, la escasez de recursos económicos en regiones olvidadas, la amoralidad generalizada en la sociedad y el deterioro progresivo pero rotundo de los valores éticos más básicos en los individuos. Después de todo, ¿qué cabe esperar de un mundo en el que los niños juntan figuritas de Bob Esponja o escuchan canciones de Miranda? &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Voy a decirlo de una buena vez: me tienen podrido. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Gonzalez Oro y los fértiles escritores de cartas de lectores a los diarios y los panelistas de Gran Hermano y los críticos de cine y las comadronas que parlotean en la verdulería y los ejecutivos que hacen gala de sus tarjetas de presentación en el puticlub y los estudiantes Letras y los desconocidos que hablan en salas de espera para pasar el tiempo y dicen "esto es culpa nuestra, por ser como somos"... todos ellos me tienen harto. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Y este hartazgo merece aclaraciones, para acallar los brazos levantados y las manifestaciones que ya se avisoran desde el país de los defensores de la libertad de expresión. No es la falta de acuerdo lo que me agota. Ese disenso es una consecuencia natural de que cada uno pueda decir lo que le plazca. Lo que resulta exasperante es escuchar que numerosas voces dicen, una y otra vez, con insistencia, con simulada sapiencia y porfía, que somos "nosotros" los culpables de nuestras desgracias. Porque - y he aquí el carozo de esta aceituna - cuando hablan de "nosotros" no se refieren al dictador que ordena la matanza, al gobernante que acepta el soborno, al juez incapaz de cumplir sus funciones. Se refieren a los que nunca serán dictadores ni gobernantes ni jueces. Cuando dicen "es culpa nuestra", no señalan al criminal que asesina, al corrupto que roba, al pícaro que estafa. Señalan a "la sociedad" por no enseñar a no matar (y todos conformamos la sociedad), cabecean hacia el infeliz que tiene que darle 10 pesos al policía para que no le secuestre el triciclo, vociferan contra el pobre diablo que falló en detectar la malicia del estafador. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Esta sutil inversión de responsabilidad es difícil de detectar y casi imposible de contradecir. En la mayoría de los casos, es más facil demostrar inocencia que culpabilidad. El inocente no halla razón ni sentido en una falsa acusación; el honesto carece de los medios para combatirla con el mismo descaro con el que fue formulada. ¿Pudo alguna vez un esposo fiel fumigar el germen de la duda, una vez que halló refugio en el alma de su amada? ¿Pudo jamás el erróneamente declarado culpable y luego demostrado inocente encontrar la unánime aceptación de quienes pidieran para él la horca? &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Una acusación es tanto más poderosa cuanto menos culpable es el acusado. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El acusado eres tú, querido lector. El acusador - ¡oh, ironía! - también eres tú. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Esperan de tí que dejes todo lo tuyo, que renuncies a cada una de tus costumbres, que renieges de todo lo que define tu naturaleza, y que te entregues sin condiciones gritando con todas tus fuerzas "¡¡SÍ, ES CULPA MÍA!!". Exigen que dediques tus días a remendar la falla. Demandan tu contrición eterna. Te intiman mediante panfletos, miradas de reojo, megáfonos en plazas públicas, discursos televisados y - la última moda - videos publicados en Internet. Sociólogos, periodistas, psiquiatras, economistas, sindicalistas, pedagogos, comisarios, celadores, maestros suplentes, barrenderos, inspectores de sanidad y demás figuras de autoridad esperan que aceptes tu responsabilidad irrenunciable sobre todas las desgracias de este planeta. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Y sí, por supuesto que van un paso más allá: te piden que despiertes a tu vecino en medio de la noche, y le recuerdes que también él es culpable. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Me tienen harto. Todos los Gonzalez Oro me tienen harto.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Un beso, un abrazo, un apretón de manos o una caricia, según corresponda.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-4925492455590804113?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/4925492455590804113/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2009/04/los-culpables.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/4925492455590804113'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/4925492455590804113'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2009/04/los-culpables.html' title='Los culpables'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-9197013129476109599</id><published>2006-05-09T01:09:00.000-03:00</published><updated>2008-11-11T03:10:36.254-02:00</updated><title type='text'>Una noche como tantas</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cabellos de angel y ñoquis de papa:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Transcurre la vida con sosegada sutileza. Amanece, cantan los pájaros, la humanidad reitera sus aberraciones y sus éxitos, y cuando llega la noche leemos los titulares: nunca hay novedades. En esta precisa regularidad basamos todos nuestros planes. Sin ella carecería de sentido todo intento por acometer cualquier empresa que excediera el instante de su concepción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ocurre cada tanto, sin embargo, que la rutina se ve afectada por un arranque epiléptico, y entonces agarrate Catalina. El camino que otros días parece inevitable se desdibuja de pronto, e inesperadamente nos vemos en medio de la nada, preguntándonos qué habrá pasado, al tiempo que los buitres se relamen y los gusanos piensan "¡Por fin!". La desdicha de unos es en ocasiones la gloria de otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estos días fatales, desorientados, aturdidos por el cambio brusco, buscamos con desesperación y algo de esperanza una señal que nos indique el camino de regreso. Pero no; sepan, camaradas, que cuando esto sucede el destino está empeñado en ponernos a prueba. "He dado vuelta tu mundo, muchacho. ¿Qué te parece el nuevo orden? ¿Qué harás en esta hora de hastío?". Dicho esto, cierra su ojo simpaticón y se retira silbando bajito. Entendemos que del fango debe salir uno por sus propios medios o morir en el intento. Salir con ayuda es peor que perecer ahogado en la porquería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las pruebas de carácter son molestas y poco eficientes. Su misma naturaleza explica la falla fundamental de someter a un hombre a tal inquisición: siendo pruebas, el escenario no es real; ante un escenario irreal, los resultados han de ser, por fuerza, inexactos. ¿Por qué nos hace esto, entonces? No me van a decir que el Destino es incompetente. Díganme, en todo caso, que está un poco perturbado. No hay un razón escondida tras sus maquinaciones, o tal razón es imposible de comprender. Lo mismo da. Sólo podemos bracear en la niebla, y por ventura hallar la salida, o esperar que se disipe, o desesperar y hacerse humo. Los débiles se pierden en la nada blanca y espesa. Los hábiles, se las ingenian para ver el faro de su puerto final. Los virtuosos no necesitan cartas astrales ni mapas ni brújulas: conocen la fórmula para someter al mundo a sus deseos y la aplican por costumbre, con gracia y humildad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy no me siento particularmente virtuoso, y mi habilidad está en tela de juicio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de mi torpeza infame, al parecer la fatalidad me tiene simpatía. Esta vez me hizo sudar, como un aviso, y me dejó ir casi ileso. Agradezco en silencio y me duermo en paz, con la certeza de que vendrán nuevas pruebas. Todas ellas, como esta, tendrán un fin y un resultado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comencé esta reflexión algunas semanas atrás, iluminado por la trémula luz que se enciende con el horror y la promesa del abismo. Tenemos la curiosa propiedad de comprender las verdades máximas en los instantes previos al momento en que tal comprensión nos es ya innecesaria. No escapo yo de esta certeza (no escapas tú, amigo). He decidido concluirla porque los cabos sueltos me ponen nervioso, aún cuando llegar al final de los caminos que elijo no es mi especialidad. Un camino a la vez, quizá con el tiempo pueda recorrer todo el itinerario. La traza final de mis pasos será caótica, pero será una dictada por la fe. Fe en qué... eso está por verse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si te preguntas, oh lector eventual, cuál es el objetivo de desparramar estas palabras, no tengo una respuesta para tí. Sólo puedo aconsejarte que no me tomes muy en serio, excepto cuando encuentres en estas líneas alguna que se condiga con tu experiencia o tu sentir. En tal caso, te invito a aceptarla o refutarla. Si has de optar por la aceptación, que sea con franqueza; y si has de refutar, pues aplícate con fuerza y perseverancia, sin cuartel, sin tregua. Desdibuja mis fantasmas y no olvides enviar un ramo de rosas blancas y un verso de tu poema preferido en honor del enemigo vencido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te dejo, por el momento, notando que cada reflexión es menos una reflexión y más la compleja formulación de una pregunta sin respuesta. Te dejo (en paz), y te regalo un deseo: si la fatalidad llama a tu puerta, que te sorprenda. No estés esperando el horror; tal expectación es agotadora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No lo esperes, pero ojalá estés preparado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un beso, un abrazo, un apretón de manos o una caricia, según corresponda.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-9197013129476109599?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/9197013129476109599/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2006/05/una-noche-como-tantas.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/9197013129476109599'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/9197013129476109599'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2006/05/una-noche-como-tantas.html' title='Una noche como tantas'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-416015367432630340</id><published>2005-12-31T02:08:00.000-03:00</published><updated>2008-11-11T03:09:28.492-02:00</updated><title type='text'>Reflexión de año nuevo</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Árboles de Navidad y roscas de Pascua:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bien es sabido por todos ustedes que en esta columna gustamos de hacer uso (y, a veces, abuso) de ciertas imágenes, morisquetas, metáforas. Encontramos en esta preferencia la herramienta ideal que nos permitió, con el tiempo, hallar una voz propia. A algunos, esta voz les parecerá tosca, brutal por momentos; otros sentirán el tono de suavidad que pretendemos darle; también habrá quien no se estremezca en lo más mínimo, desoyendo nuestro grito en la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El lector constante habrá notado también que poco a poco construimos una clara división entre las cosas. Una categorización arbitraria, robusta y tajante. Hablamos de dos veredas, la de la luz y la de la sombra. Nos referimos con frecuencia a los camaradas y los Otros, a los amigos y los inoperantes. Hemos declarado la guerra a nuestros enemigos más feroces: el calendario, la torpeza, el mal gusto, la falta de memoria, el apresuramiento. Asimismo, supimos congraciarnos con todo aquello que sintoniza con el alma sensible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sutilmente o tal vez no, tejimos un conjunto de garabatos para pintar un mundo que es el resumen y análisis (subjetivo, quizá torpe, quizá iluminado) de aquel que experimentamos con los sentidos; mamarrachos cuya finalidad es diluir el sentido de las palabras, distraer al lector, estafar su entendimiento, prepotear su interpretación, para en algún momento dejar escapar una oración rotunda, explícita e intencionada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juzguen ustedes, mis queridos chichipíos, la eficacia de nuestra estrategia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En alguna ocasión discutimos sobre los orígenes de La Reflexión de la Semana, cuáles son sus orígenes, cuáles sus mecanismos. Hoy, más de cuatro años después de aquella primera reflexión que vio la luz un prehistórico 30 de marzo, evaluamos que ha sido mucho el camino recorrido, numerosos los objetivos, objetos y desenlaces. Muchas las palabras vertidas en el vacío, pero no menos las que pudieron encontrar la audiencia justa en el momento preciso. Esas pequeñas victorias de relevancia acotada, pero de valor inmenso, se nos presentan ahora como el pronóstico favorable de un emprendimiento a largo plazo cuya culminación no se ve aún de este lado del horizonte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún a pesar de la repulsión que nos causan el calendario y sus jaulas, hemos comprobado que ciertas fechas propician la reflexión. Así, cada Día del Amigo hay una Reflexión de la Semana esperando a su público amable. Ciertas costumbres largamente satisfechas terminan por convertirse en un deber; y es por eso que infaltable son, también, una pocas líneas cuando se acerca Año Nuevo. Helas aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La última reflexión se tituló "Un año de aventuras". ¡Qué año, camaradas! ¡Y qué aventuras! Sería una falta de respeto hacia el destino y sus brazos restar valor a los sucesos de estos meses. A lo largo de esta revolución alrededor del Rey Sol experimentamos, creo, las miserias más desalentadoras, pero también los placeres más exiquisitos. Esta dualidad, este eterno balanceo entre una y otra vereda, pueden generalizarse para enunciar uno de los patrones más desconcertantes que sufrimos en este universo finito pero ilimitado. Nos falta sabiduría, sin embargo, para dar forma concreta a un enunciado de tal envergadura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sí, las cuevas más oscuras fueron seguidas de las praderas más verdes y soleadas. Las tempestades más terribles, de la cristalina calma de un cielo límpido. ¿Pero es esto importante? Si tales rebotes del ánimo son predecibles e ineludibles, ¿vale la pena que dediquemos nuestro precioso tiempo a describirlos? Pues no, amigos; de ninguna manera. Lo que debe ser destacado es aquello que podría no ser, pero es, en contra de toda resistencia. Entonces diremos que en cada uno de esos momentos trágicos o felices, siempre hubo un amigo a mi lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces el resumen, la conclusión final, la Reflexión del Año, anda por ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tuve la oportunidad y el privilegio de experimentar los frutos de haber invertido mi vida en rodearme de personas afines. Almas en cuya sensibilidad e inteligencia siento que se encuentra uno de los tesoros más preciosos de mi vida. Personas en la que encontré consuelo cuando mi comarca fue invadida por los demonios, con las que pude vestirme de bufón y salir a festejar mis éxitos y los suyos en carnavales enloquecidos. Amigos y amigas por los que hice todo lo que estuvo a mi alcance para ser yo lo que ellos fueron para mí, y ofrecerles mi consejo o mi oído cuando la langosta asoló sus viñedos, para acompañarlos en la reconstrucción cuando la invasión fue repelida, para brindar con lágrimas y sonrisas cuando el mal fue olvidado y nuevos brebajes inundaron los toneles golpeados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue un año de reencuentros, reafirmaciones, sorpresas, golpes bajos, represalias, treguas, traiciones, festejos, derroches, cambios, aprendizaje y enseñanzas. Fue un año de aventuras, sí señor... Agradezco al Cielo todos y cada uno de los acontecimientos de este ciclo. Agradezco haber podido compartirlos con el ejército de ángeles que me acompaña, a veces a mi lado, a veces desde la distancia, a veces desde el pasado. Agradezco incluso a mis enemigos, los personificados y los abstractos, haberme considerado digno de pelea. Mis victorias y mis fracasos señalan una verdad fundamental: no tropieza quien no camina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cometí errores? Muchos. Si alguno de ustedes sufrió por causa de ellos, ofrezco mis disculpas más enternecidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hablaremos sobre el porvenir, puesto que el año aún no termina y tales cálculos deben hacerse bajo una luz renovada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se cierra esta edición como despedida del año, y se graba el dos mil cinco como uno de los mejores años de mi vida. No por ello, sin embargo, ven su fin las aventuras; tengan esto por seguro (aunque sabemos que incluso la certeza mas pintada cae a menudo bajo el rigor de la ley).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, entonces, de sopetón, se despide la Reflexión de la Semana hasta el año próximo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un beso, un abrazo, un apretón de manos o una caricia, según corresponda.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-416015367432630340?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/416015367432630340/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2005/12/reflexin-de-ao-nuevo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/416015367432630340'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/416015367432630340'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2005/12/reflexin-de-ao-nuevo.html' title='Reflexión de año nuevo'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-6805721480469518735</id><published>2005-09-08T01:07:00.000-03:00</published><updated>2008-11-11T03:08:44.651-02:00</updated><title type='text'>Un año de aventuras</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mis queridos chichipíos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    La peor de las pesadillas se cobró una víctima. La reflexión de la semana sufrió un corte de energía en pleno desarrollo. Ya ven que el infierno es - entre otras cosas - la malsana acumulación de molestias cotidianas. Haremos lo posible, a pesar de todo, por transcribir lo poco que nuestra memoria haya conservado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Los procesos que tienen por finalización o corolario una reflexión de la semana suelen comenzar de manera sutil y cautelosa. Se desarrollan en la sombra, con quieta seguridad, y es habitual que tengan descenlaces portentosos, cambalacheros, dterribles en su inevitabiliad. Hoy, sin embargo, la reflexión es el producto irrefutable de un propósito concreto, encausado, contenido. Las nociones que expondremos fueron tejidas con paciencia y dedicación, trabajadas en la fantástica factoría que sólo existe cuando todo otro pensamiento se suspende.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Recapitulamos, entonces, y afirmamos que la trama de los sucesos ocurridos desde el primer día de este ¿glorioso? año deja entrever un comportamiento insólito. Insólito por la novedad de su ocurrencia, o por sabernos capaces o aforturnados de poder reconocelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Este año se caracteriza por su generosa oferta de aventuras. Impera, llegado este punto, la necesidad de llamar la atención sobre una advertencia: no olvidamos las porquerías que también poblaron este ciclo. Numerosas fueron, locales y foráneas, pequeñas y trascendentales. Molesto y redundate es, a esta altura, comentar sobre nuestra facilidad para contabilizar pesares. Será que hoy se vio un nuevo sol, será que el aire ya está cambiando, las flores expectantes, será que los buenos recuerdos pueden hoy más que los tristes: nos permitiremos en esta oportunidad dejar de lado la iniquidad y celebrar esta gran pachanga que es abrir los ojos y respirar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Así es: aventuras mínimas hubo, y también aventuras inesperadas, y otras que ya tenían algún retraso, y otras apresuradas pero no por ello menos oportunas. Están también las aventuras majestuosas, que empezaron quién sabe cuando y no tienen fin a la vista. Hubo aventuras esclarecedoras, y para que la balanza no se queje hubo, por supuesto, aventuras que aportaron su cuota de confusión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Contadas noches atrás, cuando las estrellas cobijaban una ronda espumante, compartí con un oído amigo un pesar erróneo. Dije en aquel momento que la vida no me traía aventuras. Hoy evalúo aquella equivocación, y reivindico la frase que nos habla del cristal con el que se miran las cosas. Otras frases célebres quieren invadir estas líneas, pero preferimos alejarlas con un llamado a la cordura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    La hazaña de descifrar las aventuras escondidas tras el manto de la rutina no termina aquí; no, señor. Con este nuevo cristal apreciamos que cada una esconde la posibilidad de muchas otras; así como cada paso que damos al caminar da lugar, con su muerte, al siguiente. Intuimos que la próxima gran empresa empieza a construirse concluyendo la actual. Esto es nuevo, estimulante y simpático.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Así, esta noche nos encuentra a punto de explorar un mundo nuevo. La aventura de un amigo afortunado nos abre la puerta - literalmente. Casi sin querer hemos aceptado el desafío. Nos embarga la curiosa mezcla de calma y ansiedad que precede a los momentos que, de antemano, sabemos son fundamentales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Nuestros amigos de siempre nos dan cátedra y buenos consejos. Uno de ellos me explica que sí, que hoy puede ser un Gran Día. Le creo: nunca lo pillé en un traspié. Así que nos ponemos la mochila al hombro, nos aflojamos la corbata, y de cara al horizonte pero sin olvidar el camino que hemos arado, le decimos "aquí estoy" a la posiblidad de un buen momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Cierro esta edición con un deseo simple y cursi, pero bienintencionado: que puedan ustedes, mis compadres, desenterrar la aventura en sus días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Un beso, un abrazo, un apretón de manos o una caricia, según corresponda.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-6805721480469518735?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/6805721480469518735/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2005/09/un-ao-de-aventuras.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/6805721480469518735'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/6805721480469518735'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2005/09/un-ao-de-aventuras.html' title='Un año de aventuras'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-1882584411358811256</id><published>2005-08-06T01:06:00.000-03:00</published><updated>2008-11-11T03:07:30.521-02:00</updated><title type='text'>El engrudo nos salpicó una vez más</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Tias Marucas y Dones Satures:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es en los tiempos de agitación cuando lo mejor y lo peor de las personas encuentra la excusa perfecta para colarse y exponer sin tapujos quién es cada quién.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿A quién no le ha pasado? Ocurre algo; reaccionamos como un monos enceguecidos; inmediatamente después de hecho el daño, nos arrepentimos. Mantenemos nuestra postura, sin embargo. Justificamos el exabrupto no porque estemos convencidos de haber obrado con corrección (el insaciable aguijón de la culpa algo tiene que ver con eso), sino porque más fuerte que cualquier arrepentimiento es el orgullo, la necia terquedad de permanecer firmes y no aceptarnos débiles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La conclusión peor de mis desaires ha sido cuando mucho romper algun plato, patear alguna caja, o insultar a todo ser vivo a mi alrededor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero nunca, jamás, ni ustedes ni yo ni nadie que camine por esta vereda fue tan inoperante, ciego, paranóico, imbécil, salvaje, monstruo e insensible como para matar alguien. Ponerle nombre a las cosas no es nuestro estilo, pero en este caso haremos un excepción: UN POLICÍA INGLÉS MATÓ A UN BRASILERO PORQUE LE PARECIÓ QUE ERA TERRORISTA. ¿Por qué le pareció que era terrorista al perspicaz gentleman Sr. Policía? Porque era medio morochito. Porque tenía ropa holgada. Porque tenía una mochila. Y es bien sabido que todo tipo de piel morena cuya camisa le quede grande y lleve una mochila, seguramente trama algo nefasto, ¿cierto?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las posibilidades de aquel momento no son importantes ahora. "Podría haber sido terrorista" no es excusa. Lo importante es lo que fue: una aberración, porque NO ERA TERRORISTA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es en los momentos de crisis cuando las caretas se caen. Es en los momentos posteriores cuando los infames se apuran a acomodarse sus máscaras de engrudo. Una vez más, se ha caído la careta más importante, aquella que esconde lo que todos sabemos y acerca de lo que poco podemos hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Concluye esta reflexión y nos quedamos con las ganas de abrir la humilde cajita donde guardamos nuestros insultos. Quisieramos abrirla, pero sabemos que a veces es inmoral hacer lo que a uno se le da la gana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tarde o temprano, hay que dar explicaciones.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-1882584411358811256?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/1882584411358811256/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2005/08/el-engrudo-nos-salpic-una-vez-ms.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/1882584411358811256'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/1882584411358811256'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2005/08/el-engrudo-nos-salpic-una-vez-ms.html' title='El engrudo nos salpicó una vez más'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-1355854042188411006</id><published>2005-07-02T01:05:00.000-03:00</published><updated>2008-11-11T03:06:36.882-02:00</updated><title type='text'>El enigma de la noche se resuelve al amanecer</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Foquitos apagados y foquitos encendidos esta noche no se reflexiona porque la noche es amiga de esas palabras que revelan el alma de quien las pronuncia o escribe y en esa revelación es posible descubrir el secreto último de por qué uno reflexina y se ofrece a quien quiera escuchar al tiempo que oculta tras metáforas y volteretas quién es realmente como si fuera un juego que desde el vamos es imposible ganar como el tatetí o como el amor y qué juegos sin ganadores tienen sentido excepto aquellos que sólo sirven para pasar el tiempo pero qué vano es jugar y perder no sólo el juego sino el tiempo y en la suma de los tiempos perdidos desperdiciar también la vida y por qué no la muerte cuando podríamos dedicarla(s) a empresas nobles y geniales o simples pero hermosas como hacer feliz a alguien que no conocemos y que el destino nos devuelva después de años esa gentileza como una sonrisa de parte de otro desconocido y que esa sonrisa nos haga felices por algún motivo extraño de esos que no se explican porque no es posible y porque en la explicación se acaba la gracia a menos que esos juegos sean necesarios muy a pesar nuestro como una necesidad fisiológica que claramente no es del cuerpo pero que en el cuerpo se siente porque quién no ha sentido la vergüenza como un ardor en las mejillas y el miedo como un frío en todas partes y la angustia como un nudo en la garganta y el amor como explotar y volver a armarse para explotar cuando las células aún no han reaprendido cómo constituir un organismo y el amor se viene de vuelta y las moléculas ya se están dispersando antes de reencontrarse y qué hacer cuando en medio de esta deblacle el amor se va y sólo restan el miedo la vergüenza y la angustia y la noche que antes era amiga compañera confidente ahora sólo es un rostro impasible y quién mejor que un amigo para acompañarnos hacia la salida pero cuando los amigos están de vacaciones qué hacer llamar a quién bajo qué pretexto si mejor es tomar la determinación de abrirse al mundo y dejar que se haga amigo quien quiera y pueda hacerse amigo y hacerse amigo a veces es inevitable como tantas veces nos ha pasado así como esta noche ha pasado que no queríamos aventurar una reflexión y sin embargo en la negación se nos escapó aquello mismo que queríamos reprimir qué le vamos a hacer estamos marcados por las mismas cosas de siempre que ya conocen quienes nos conocen y quienes no no importa porque no es muy díficil darse cuenta sólo hay que mirar con un mínimo de atención en el caso de que exista interés y sacar una cuenta bobalicona y ahí está explicado con todas las letras quién es esa persona pero es posible explicar una cosa asi definir y que quede claro y sea irrefutable quién es alguien quién es nadie porque pareciera ser que ninguna persona puede definirse a sí misma o quizá sólo algunos y créanme que no son quienes necesitan una ayuda cualquiera fuese y quién no necesita una ayuda hoy por hoy cuando no hay parámetros y los límites están allí donde llegue el aguante para empujarlos y aún así son subjetivos y la polenta no alcanza para empujarlos hasta donde no se noten y a nadie le importe si los excedemos o nos quedamos de este lado porque tampoco está claro si hay que traspasar los límites o respetarlos y qué bueno es el tango y mejor aún en vivo y mucho más cuando se lo canta con pasión y así como esta reflexión no respetó ese tema cansador de la puntuación tampoco va a respetar la introducción nudo y descenlace que me enseñaron en la primaria mucho menos hoy que me acordé de mi maestra de la primaria la mejor maestra que tuve en la primaria que se perdió en mi historia como algunas otras personas fundamentales que podría recuperar si a pesar de predicar que no quiero crecer no tuviera miedo de que el pasado vuelva y me mande yo las mismas macanas que la primera vez qué triste sería eso romper las reglas del universo para sufrir los mismos miedos y venir a caer en el mismo dia de un futuro que debia ser distinto pero deseando que ese pasado que se suponia debía ser alterado vuelva a suceder en la repetición eterna de una oportunidad por siempre desperdiciada.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-1355854042188411006?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/1355854042188411006/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2005/07/el-enigma-de-la-noche-se-resuelve-al.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/1355854042188411006'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/1355854042188411006'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2005/07/el-enigma-de-la-noche-se-resuelve-al.html' title='El enigma de la noche se resuelve al amanecer'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-5423529451022989650</id><published>2005-06-15T01:04:00.000-03:00</published><updated>2008-11-11T03:05:46.319-02:00</updated><title type='text'>La cacofonía de escuchar siempre lo mismo</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Multitudes y soledades:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Entreviendo que más allá de la puerta hay un mundo mágico, les reflexiono en la cara sin el menor escrúpulo. Varias nimias verdades me han sacudido la última media hora. Nociones de esas ínfimas que se te aparecen cuando te lavás la cara, o cuando viajás en el colectivo y una vieja te pega con la cartera para que le dejes el asiento y te hace pensar que la vida apestaría mucho menos si la gente (incluso vos mismo) no fuera tan animal y tan poco gente. Verdades en cuya acumulación indiscriminada, inconsciente y continua consiste el sentido común.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Escuchando una hermosa canción tuve la noción de que las palabras pueden ser maravillosas por sí solas, que la música es un regalo a los sentidos que de alguna forma dispara suspiros en el alma. Pero... ¡juntas! ¡Juntas, en el nombre de todo lo que no me hastía... (que no es poco)!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Cruzándome con un vecino aprendí que, así como las palabras y la música son  componentes primordiales de la escencia misma que nos define y diferencia, un silencio oportuno, el ahorro de una mirada, la cancelación de un gesto, son la necesaria pizca que aglutina la mezcla y permite que no nos alienemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Sucede así que por cada fuerza existe su contraparte. Cada alegría se mide por la lágrima opuesta. Cada palabra que calles cuando sepas que debés callarla aunque te explote en el pecho volverá en forma del esperado susurro de quien te haga temblar. Y sí, no hay con qué darle: cada poema que recites se te cruzará en alguna esquina como un llanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Pero esto no es triste; sencillamente, ES. Desconozco el por qué. Algo es seguro, al menos: este por qué elusivo vendrá de la mano de alguna lavada de cara, algún carterazo certero u otro vecino insoportable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Un beso, un abrazo, un apretón de manos o una caricia, según corresponda.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-5423529451022989650?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/5423529451022989650/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2005/06/la-cacofona-de-escuchar-siempre-lo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/5423529451022989650'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/5423529451022989650'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2005/06/la-cacofona-de-escuchar-siempre-lo.html' title='La cacofonía de escuchar siempre lo mismo'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-794556158263516157</id><published>2005-06-07T01:03:00.000-03:00</published><updated>2008-11-11T03:04:12.543-02:00</updated><title type='text'>¿Estaba muerto el hombre?</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Dragones y luciérnagas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Hay atrocidades que conmueven.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Escuché hace poco de un amigo ciertas palabras nacidas de esa siempre certera forja llamada desesperación: "estoy harto de deshumanizar a las empresas". En este caso, la burocracia actuaba con la fuerza a la que ya nos tiene acostumbrados: diluido entre papeles y sistemas caídos, su trámite perseguía un horizonte eternamente lejano. ¿Cuántas veces nos vimos en situaciones similares de las que sólo pudo rescatarnos una de las pocas fuerzas más poderosas: el azar? Mi camarada vivía una realidad similar a muchas otras, de protagonistas distintos pero naturaleza, medios y resolución similares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Los procedimientos como la forma más sutil y pérfida del infierno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Pero he aquí que la humanidad, en la compleja trama de sus designios, padece opulencia de una capacidad pavorosa: siempre, siempre conquistar nuevos límites de la infamia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Un titular nos llamó la atención esta tarde. Versaba sobre un muerto que llevaba tres décadas de vida. "Esto será", nos dijimos, "como mínimo pintoresco". Atacamos el periódico con una sonrisa previsora, pues fijo era que alguna iniquidad ase escondía tras aquellas palabras. Una rápida lectura nos introdujo al descaro: cierto compatriota estaba tan atado al "sistema" que nunca había estado dentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    En pocas palabras, una papeleta cuestiona su identidad. Dice cierto garabato que este buen hombre está muerto. Por lo tanto, no existe. Mil películas vi con  esta trama. Algunos malos libros también. Me aburrieron a mitad de camino, por cierto; algunas ficciones son insultos desvergonzados a la inteligencia. Pero, como ya hemos dicho, el ser humano colorea con una paleta de infinitos tonos que ni el artista más enloquecido puede reproducir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Nuestro héroe figura como fallecido y su presencia en cuerpo no cuenta en tribunal alguno, pues ha de figurar en el inciso menos conocido del articulo más bochornoso de alguna ley caprichosa y caduca que eso no basta: para existir hay que estar inscripto en alguna parte, ya sea en el Registro Nacional de las Personas o en el videoclub de acá a la vuelta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Raudos, imaginamos exageraciones: si el panfleto dice que este muchacho murió seis días después de nacer, no es el registro lo que debe ser corregido, pues el error es inadmisible. "¿No será, acaso, que ese personaje desesperado que arremolina la sala de espera es un ánima que no tiene paz?", piensa el Sr. Juez. "Es deber de la Institución darle eterno descanso. Traigan al cura." "¿No sería más práctico" - pregunta el secretario, un individuo que todavía no ha perdido la decencia - "darle al pobre hombre su documentación y dejarlo ir ya?" "No sea fantasioso, Ramirez", responde el Juez. "Eso que ve usted ahí es un fantasma. ¿No leyó el certificado?"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Para comprar un chupetín hay que mostrar una cuota del videocable al kiosquero. Para suscribirse al videocable hay que presentar certificado de buena conducta y dos testigos. Para recibir el papel donde dice que uno no mató a nadie hay que pagar dos mil pesos fuertes o su equivalente en trigo. Para que te den el documento tenés que morirte, nacer de nuevo, y después sacar número e ir a la cola de más allá a esperar que se muera de hambre la persona que está adelante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Ensombrece el sueño que pronto me vendrá un pensamiento que lamento reconocer familiar: ¿cuántas negradas como esta duermen en el anonimato, mientras me como un alfajor o me preocupo porque no pagué la cuenta de internet? ¿Cuánto falta para que me toque a mí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un beso, un abrazo, un apretón de manos o una caricia, según corresponda.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-794556158263516157?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/794556158263516157/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2005/06/estaba-muerto-el-hombre.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/794556158263516157'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/794556158263516157'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2005/06/estaba-muerto-el-hombre.html' title='¿Estaba muerto el hombre?'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-6988086439456479787</id><published>2005-05-28T01:02:00.000-03:00</published><updated>2008-11-11T03:03:25.435-02:00</updated><title type='text'>Escuchando a Lennon y a uno mismo y a todas las cosas</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mis queridos pelandrunes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Es difícil explicar la extrañeza de no sentirse uno triste. ¿Buscamos la tristeza? No, pero la esperamos. ¿Cuántas veces pareció ser el resultado final e inevitable de cada decisión errada, de cada traspié? ¿Cuántas veces pareció ser la condena que nos esperaba al final de un camino que sabíamos equivocado pero al que nos arrastraba nuestra inefable ecuación personal?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Ha caído la noche y nada de eso ha ocurrido. Más bien, se acerca a nosotros la noción de estar comenzando algo. Este comienzo es posible sólo porque ocurrió un final. No feliz, no triste: un final y no más, sin decorados ni derrumbes ni lágrimas ni festejos ni declaraciones magnánimas ni corazones en llamas ni atardeceres ni paraísos ni flores ni fuegos enardecidos por la desesperación de cartas escritas en el abismo de la noche ni nada de nada de nada de lo que pensábamos que sería oportuno o factible. Al igual que el resto de las cosas necesarias, prácticas, simples, sencillas e irreversibles que se manifiestan como leyes fundamentables del universo, este final ocurrió sin alharaca y un momento después el mundo seguía donde un momento antes y no hubo cometa alguno que detuviera su trayectoria o estrella ninguna que cometiese suicidio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Muchos símbolos carecen ahora de sentido. Se revelan poco símbolicos y muy explícitos, por cierto. Dejaremos que su identidad, sin embargo, sea revelada a través de su futura ausencia. Tanta cháchara para decir que ya no hablaremos de ciertas cosas, que no usaremos ciertas palabras, y que hemos de buscar nuevos motores, nuevas musas, o abandonar para siempre y sin mirar atrás esta ardua pero gratificante tarea de exponernos a nosotros mismos. Ya no es necesario: las preguntas que con tanto afán insistían en quitarnos el sueño han sido desplumadas de un soplido; las incógnitas fueron descifradas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Por las malas aprendimos a compartir la única cosa genuina que tenemos con quienes son los únicos que la merecen. Aprendimos porque ya no quedaba otra opción, porque sin importar lo que hiciéramos estaba ya todo dicho. Porque en el único momento cuando era escencial estar alerta, nos permitimos relajar la guardia y terminamos sacudidos y desbaratados por un huracán de propia factura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    La vida es una rueda y todo lo que hicimos volvió, como un preciso ejemplo de justicia celestial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Y a pesar de todo, el "empecinado pesimismo" que sintiera cierto lector crítico y avisado (de ésos que preferimos y buscamos) en éstas nuestras líneas casualmente más esperanzadas, encuentra su muerte de manera indeclinable. La página está en blanco y las viejas reglas ya no son aplicables. Será otra la medida de nuestro tiempo, otro el parámetro de la alegría. ¿En qué consiste el fin del pesimismo? En haber tomado la firme determinación de no abandonarnos al olvido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Se cierra esta edición y con ella muchas otras cosas. Se completa el ciclo que nos mantuvo en vilo meses y meses. Muta en inocua espuma el patrón de horror que señalaba la eterna, estratégica repetición de apariciones y ausencias. Sólo una persona sabrá cómo interpretar estas piruetas con la exactitud necesaria, pues las migajas de mazapán que hasta aquí nos acercan fueron (intentaron ser) sutiles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Sólo por esta vez diré que todo este circo fue, es y será por y para vos. Ya ves que la M temida no es la muerte, ni una mariposa, ni un monito...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Éste sí será un amanecer a gritos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Un beso, un abrazo, un apretón de manos o una caricia, según corresponda.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-6988086439456479787?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/6988086439456479787/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2005/05/escuchando-lennon-y-uno-mismo-y-todas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/6988086439456479787'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/6988086439456479787'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2005/05/escuchando-lennon-y-uno-mismo-y-todas.html' title='Escuchando a Lennon y a uno mismo y a todas las cosas'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-2450054899096943804</id><published>2005-05-08T01:01:00.000-03:00</published><updated>2008-11-11T03:02:22.264-02:00</updated><title type='text'>Escrito en la niebla</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt; Mis queridos chichipíos, siendo esta la hora de la verdad, no esperen que les mienta (como es habitual). En estos minutos huérfanos, sólo las verdades más brutales han de encontrar la salida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es ésta una noche de aquellas, en que cosas simples nos recuerdan cuán complicada debe ser la vida para que valga la pena. Pretendemos justificar todo sufrimiento afirmando que sólo a través de él se llega al cielo. Nos ayuda la incertidumbre de sabernos en lo cierto. Nos cobija la duda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amanece con pudor. ¿Hay otra forma? ¿Qué amanecer puede ser a gritos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la misma reserva se dibujan - en esta hora temprana o tardía - ideas de complejidad cuestionable y validez dudosa. Sabemos que los Otros esperan este momento con afán: es el momento en que nos mostramos flacos. El hambre que hasta aquí nos ha traído no se explica contando calorías. ¡Este hambre no se explica, canallas! Es una desnutrición de la felicidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son muchos los cálculos que hemos hecho. Algunos de ellos califican la valía de tus supuestos. Otros ponderan lo inadecuado de tus soluciones. Nuestro análisis deja al descubierto las verdades de verdulería que te empeñaste en encadenar al cuestionable amparo de la tradición. Si todo está bien, nada ha de cambiar; si nada ha de cambiar, ¿a qué imaginar cómo podría ser?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos cegas antes de que abramos los ojos. Nos callas cuando aún no hemos conocido la palabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eterna entrometida en mis certezas, prócer indeseada de mis dudas, te quiero fuera de mí pero te siento cada vez más arraigada. ¿Me defino a partir de tus límites?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis queridos chichipíos: olviden esta lucha; ustedes y yo sabemos que, lamentablemente, estoy perdido antes de gritar el primer grito, antes de golpear con el puño inédito. Seré polvo cuando la rebelión esté ya en el aire.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-2450054899096943804?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/2450054899096943804/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2005/05/escrito-en-la-niebla.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/2450054899096943804'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/2450054899096943804'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2005/05/escrito-en-la-niebla.html' title='Escrito en la niebla'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-2584960861241374697</id><published>2005-04-12T01:00:00.000-03:00</published><updated>2008-11-11T03:01:40.356-02:00</updated><title type='text'>La Reflexión de la Semana versus el reloj</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Me apura el reloj. Estas líneas deben estar listas en escasos minutos. Temo no ser el mismo después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intento ezbozar una reflexión que explique todo este tiempo. No la hay. La  explicación absoluta y total vendrá después, en algún momento indefinido, sin que la busque siquiera. Me pateará la rodilla y me dirá "¡Ea! ¿Has visto cómo es?". Por el momento no hay más que preguntas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El reloj se agita ya, expectante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las costumbres y las revistas me imponen la noción de un ciclo que termina y otro que comienza: un calendario más, disfrazado de excusa. Reconociendo la falacia, puedo jugar con ella y usarla en mi provecho. Diré entonces que en breve terminará el ciclo de las muchas cosas con las que no he podido amigarme. Diré que está a punto de comenzar un ciclo de renacimiento, donde cada error cometido en el anterior será la semilla de una oportunidad para enmendarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si tuviera que nombrar a quienes me acopañaron, a quienes realmente me acompañaron (a sabiendas o no), pocos pero fundamentales serían los nombres de la lista. No es el espíritu de estas reflexiones hacer referencias directas, sin embargo; aquí trabajamos con ilusiones, con despistes, frases a medias y recursos confusos. Quienes están en la lista se saben en ella de manera tácita. Quienes se sospechan en ella, probablemente lo estén. A quienes no les importa, su ausencia está asegurada sin que medie rencor alguno, por mera definición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fueron particularmente importantes los últimos tiempos. Se han vivido cambios. Hemos conocido a las personas más geniales y a las más recalcitrantes. Hemos sabido distinguirlas. Hemos marcado una línea en la arena en amenaza directa a los Otros; en ocasiones la cruzaron, pero en general comprendieron que el horno no está para bollos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tanto caminar me ha traído hasta aquí, y me pregunto si ciertas decisiones fueron acertadas. Como insinuamos en las primeras líneas, la respuesta final vendrá más tarde. Esos interrogantes son, sin embargo, burbujas del alma en constante puja por emerger y explotar. Sé que las decisiones más acertadas se refieren a las personas que elegí conservar a mi lado, y las más aberrantes a personas que alejé o se me escaparon. Nuevamente, las referencias directas no son oportunas, pero en este caso es distinto. ¿Estarán al tanto aquellas golondrinas de invierno de su influencia en mí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más preguntas para engrosar el cuestionario que alguien deberá responderme cuando llegue el momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como siempre, el reloj ha ganado la batalla y termino esta reflexión sumergido hasta la nariz en el segundo cuarto. Imposible asegurar ya la integridad de estas líneas. No se siente uno distinto de este lado, pero me aterra pensar que mis sentidos se hayan vendido y me entreguen estímulos adulterados. Me urge la necesidad de mirarme en el espejo y VERME.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como dijo aquel muchacho perspicaz, no es posible bañarse dos veces en el mismo río. Aplicable ha de ser la figura a todas las cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejo en paz a espejos, relojes, metáforas. A los Otros, a los calendarios, al patrón y sus pautas, a la espuma. A la M. Dejo en paz a todo y a todos. Por un momento me permito disfrutar a Beethoven, que le dedica unas notas a una fulana afortunada llamada Elisa. Lo disfruto con los ojos cerrados, como se disfruta un beso. Como un chico, pretendo que la oscuridad me ampara de todos los males. Está bien. Pronto deberé abrir los ojos y comenzar a empujar la rueda como siempre, ver las mismas caras, escuchar los mismos buenos días y los mismos hasta mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo espero que esta vez, cuando abra los ojos, pueda darme cuenta si algo ha cambiado. Espero seguir reconociendo a los canallas. Espero seguir sonriendo por las mismas nimiedades de siempre, encontrando luz en las esquinas más usuales. Espero que todo lo bueno quede. Espero no olvidar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amigos, amigas, camaradas, mis queridos chichipíos... me despido. De aquí en más, será otro que desconozco quien les escriba. Confío en que el cambio sea para mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un beso, un abrazo, un apretón de manos o una caricia, según corresponda.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-2584960861241374697?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/2584960861241374697/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2005/04/la-reflexin-de-la-semana-versus-el.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/2584960861241374697'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/2584960861241374697'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2005/04/la-reflexin-de-la-semana-versus-el.html' title='La Reflexión de la Semana versus el reloj'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-4483370982136066254</id><published>2005-03-28T01:59:00.000-03:00</published><updated>2008-11-11T03:00:28.958-02:00</updated><title type='text'>La Reflexión de la Semana (episodios de abstinencia)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Moscardones y avellanas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    En la noche terrible , cuando todo se termina, cabe la reflexión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    ¿Qué podemos decir? Sabemos que estamos rodeados de una miseria que no se mide con monedas sino con ideas. Sepan disculpar ustedes, camaradas de lo cristalino, este lugar común. Inmerso en una nube, poco puede pedírseme que exceda lo ordinario: convencido de que lo genial se esconde tras las ideas sencillas, insisto en reinvindicar aquello que me hace feliz. Fue esta una noche mágica; qué mejor para honrar a quienes la hicieron posible que unas pocas palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Traza el tiempo - en fabulosa complicidad con el destino - una trama de encuentros y pérdidas. En medio de esta tragedia venimos a caer. La medida del éxito suele estar comandada por el tamaño de la billetera: quien más haya conseguido ha de llevarse fama y titulares. Refuto esta horrorosa noción contable haciendo uso de recursos usuales. Hablaré de que es más productiva la abundancia de virtudes, de afectos, de amistades, de buenas intenciones. Diré que los doblones no suman ni restan; están o no están, pero no son una varible en la ecucación de la felicidad. Así, este fin de semana fui millonario. Mi balance dio positivo de lazos que no se han disuelto en las aguas turbias del calendario enemigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Sólo eso por hoy; nada más. Palabras sencillas que me atrevo a maquillar con las texturas dudosas de mi prosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Para finalizar, dedico esta breve pero firme reflexión sentimentaloide a quienes invierten en mi emprendimiento, asegurándoles que tienen en mí un accionista irrevocable de los suyos. Ustedes saben quiénes son: me ven sonreir cuando llegan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;PD: Dos semanas pasaron desde que estas palabras vieron la luz. Durante ese lapso auditorías de lapiz fino revelaron groseros números en rojo en cuentas que a primera vista parecían en perfecto orden. Debo decir que si bien esto me enoja (como todo lo que apesta a mi alrededor), el enojo es menos poderoso que saberse acompañado no cuando uno quiere, sino cuando uno lo necesita. Sacrifico todas las broncas, pues, a cuenta de futuros abrazos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;PD2: Saludos a quienes tienen enchufada la memoria.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-4483370982136066254?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/4483370982136066254/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2005/03/la-reflexin-de-la-semana-episodios-de.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/4483370982136066254'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/4483370982136066254'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2005/03/la-reflexin-de-la-semana-episodios-de.html' title='La Reflexión de la Semana (episodios de abstinencia)'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-5233501325668550387</id><published>2005-03-07T01:58:00.000-03:00</published><updated>2008-11-11T02:59:31.832-02:00</updated><title type='text'>La Reflexión de la Semana (domingo por la mañana)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Joquetas y timberos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Es que a veces me siento a contramano. El alba me recuerda que este día no es distinto. Parace un domingo cualquiera, pero es el último domingo. Vendrán otros, numerosos y similares, pero este es único; es, por lo tanto, el último. Nada que sea distinto puede ser algo más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Vivo y vivo. Me es imposible llegar a un acuerdo con lo que me rodea. Me rodea el mundo, el universo. El universo y yo estamos en desacuerdo. No enemistados; simplemente tenemos criterios distintos. Cómo pudo pasar esto, habiendo nacido yo parte y consecuencia de este todo, no me explico. La única conclusión válida es que la naturaleza misma me puso (nos pone a todos) en esa posición de incetidumbre. El motivo de tal actitud es inescrutable. Aparecemos en la historia para contradecir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Sería coherente deducir que estando todos atrapados en el mismo plan podríamos entendernos entre nosotros. Unirnos y luchar, buscar en conjunto la respuesta y desafiar así el designio primordial. Parece ser que parte de la locura consiste en fabricar un desacuerdo generalizado, cuyo resultado termina siendo que aun entrelazados, cada uno de nosotros está aislado. Todos buscamos lo mismo y somos incapaces de ayudarnos los unos a los otros. Todo alianza es fútil: el abismo debe enfrentarse en soledad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    A veces me siento a contramano, y esta mañana no es diferente a esos momentos de infortunio. Me siento a contramano porque efectivamente lo estoy. Una vez más, he comprobado esta noche que el mundo no es lugar para mí. No estoy preparado. Me falta... algo. No sé quién pueda ayudarme, no sé si alguien pueda hacerlo. Estoy solo ante esto. Otro patrón se evidencia al tiempo que el sol avanza y esconde lo sucedido: cada vez que la respuesta se perfila y toma forma, el interrogante ha perdido relevancia. Siempre a destiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    En cierto momento amable creí tener la capacidad de prever momentos como este, y a partir de esa predicción, entenderlos; del entendimiento se desprendía el poder de controlarlo todo. Ahora, cuando han pasado ya tantas noches en que una y otra vez mis castillos se han revelado de arena, el entendimiento es sólo una tortura que me recuerda que nada puede controlarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Sigo, sin embargo, en pie. Me sostiene la noción de que no es vana la lucha, que ha de pagar eventualemente. Todo esto ha de tener una conclusión. Seria una infamia llegar al final para no obtener una resolución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Las noches turbias deben terminarse. Está decidido: hay que adaptarse o reventar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Tincho (ofuscado por tanta necedad vestida de analfabetismo) &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-5233501325668550387?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/5233501325668550387/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2005/03/la-reflexin-de-la-semana-domingo-por-la.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/5233501325668550387'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/5233501325668550387'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2005/03/la-reflexin-de-la-semana-domingo-por-la.html' title='La Reflexión de la Semana (domingo por la mañana)'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-5370677255613472887</id><published>2005-02-25T01:58:00.000-03:00</published><updated>2008-11-11T02:58:51.962-02:00</updated><title type='text'>La Reflexión de la Semana (nociones sobre el fin)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Carnavaleros y murgueras:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Cuando alguna de las mil formas que tiene el diablo de distraernos surte finalmente efecto, sucede que olvidamos (¿no es el olvido el peor infierno?). Éste no es momento ni lugar para determinar cuál es el inventario de recuerdos cuya conservación debe instigarnos a la resistencia: cada uno tendrá los suyos. Se perfila así el olvido como una de las armas más poderosas de los Otros, minando nuestras vidas con sutileza y empeño magistrales. Al final del camino nos hallaremos vacíos, sin saber siquiera cómo hemos terminado en el desierto absoluto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Tuve durante los últimos días la posibilidad de percibir este concepto, mas no de abarcarlo por completo: como a toda certeza o verdad, me es imposible atraparlo y desnudarlo. Pero sí pude, en virtud de hallarme alejado del campo de batalla, agilizar los mecanismos entumecidos. Detecté que, a fuerza de no hacer nada, el hombre aburrido transita reflexiones curiosas. La noche y el silencio (siempre cómplices de las cosas grandes y los momentos memorables) facilitan el despertar. Pues es así cómo se siente este hombre falto de objetivos: libre su mente de agendas y horarios, emerge poco a poco de un sopor pegajoso. Reconociendo su naturaleza peligrosa y terrible, huye nuestro héroe de los lugares comunes que decoran sus días, temiendo toparse a la vuelta de alguna esquina con ese demonio persistente que lo persigue incluso en sueños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Durante cierto tiempo, no hay sentir más sano que el que disfruta este señor al verse a salvo de su enemigo. Puede pensar en dónde está parado; en cómo llegó allí; en adónde quería ir en un primer momento. Revisando el camino transitado, detecta desvíos que no tenia conciencia de haber tomado. Ve con asombro dónde se ha demorado, por qué bellos parajes siguió de largo sin prestar atención. Saca cuentas y ve, aterrado, que ha gastado una fortuna para llegar a un lugar al que nunca habia querido ir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Si fuera nuestro amigo algo más que humano, podria aprovechar esta revelación para corregir las fallas en su plan, para retomar el camino original del que fuera alejado contra su voluntad. Pero siendo humano, se desespera. La perspectiva de pasar la eternidad perdido, buscando por siempre la forma de escapar del laberinto atroz, congela fatalmente sus reflejos. Pasmado, siente que todo está perdido. Pronto ha de volver a la lucha, y no ha recobrado aún fuerzas. ¿En qué se fue el tiempo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    El tiempo se va siempre en alguna de dos cosas: en adivinar el futuro o en preguntarse cómo cuernos pudo ocurrir el pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Así llega el día final en que nuestro muchacho debe ponerse la corbata otra vez. Su temor es vasto; su espíritu está inquieto. El diablo no se altera: el sueño y el olvido siempre triunfan. Llegará el momento en que el hombre reincidirá en sus preguntas, en sus sus dudas; no importa: ya habrá olvidado que ese es también un camino transitado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Siento ya el hormigueo. Veo cómo los colores se destiñen y las cosas pierden identidad. A cada segundo miro mi reloj y en el vistazo pierdo una hora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Se acaban las vacaciones, amigos: un horror. Habrá que aprender, me parece, a vivir durante todo el año.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Un abrazo, un apretón de manos, un beso o una caricia, según corresponda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-5370677255613472887?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/5370677255613472887/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2005/02/la-reflexin-de-la-semana-nociones-sobre.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/5370677255613472887'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/5370677255613472887'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2005/02/la-reflexin-de-la-semana-nociones-sobre.html' title='La Reflexión de la Semana (nociones sobre el fin)'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-35477465434808163</id><published>2005-01-19T01:56:00.000-03:00</published><updated>2008-11-11T02:57:38.768-02:00</updated><title type='text'>La Reflexión de la Semana (sí, lo sé: mis semanas ya duran meses)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Amigas y amigos de todas las cosas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Se presenta hoy una noche amable. Muchas han sido las que, ponzoñosas, invadieron la paz atropellando esos preciados y pocos momentos afables que justifican, de vez en cuando, esta molesta condición de estar vivo por poco tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Pasó Navidad, pasó Año Nuevo, y también vinieron y se fueron nuestros amigos Gaspar, Melchor y Baltazar. Como todas las cosas buenas, los festejos han de terminar. En una extensión o adaptación de esa idea esbozada en un segundo por el Maestro: una sopresa cada cinco minutos no es sorpresa. Así explicamos por qué cada festejo ha de terminar: para dar lugar al próximo, no sin antes permitir algún malestar, no sea cosa de acostumbrarse a ser feliz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Hemos dicho ya, en algún poema atropellado, que el desencuentro es dulce tan solo por la posibilidad del encuentro. Patrañas para engañarnos mientras extrañamos. Caretas para despistar a la nostalgia. Me quedan dos cigarrillos: ¿no es un engaño consolarme pensando que ya he fumado suficiente? Es una falacia pensar que se puede ser demasiado feliz, pues no hay alegría que sobre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Me he reencontrado hoy con un familiar. Océanos y meses nos separaron. Costumbres y realidades se interpusieron. Cuán poco importa en el momento del abrazo... Es lo de siempre: relegar hasta el último minuto la consideración de lo que en verdad nos importa, por necedad, por inexperiencia. Qué pena y qué desperdicio tener que vivir para aprender a vivir. Pero qué mágico es conocer por fin la verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Vengo de un lugar donde es más fácil cerrar una puerta que abrir el corazón. Vivo en una cuadra donde reina el olvido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    ¿Por qué será que cuanto más leo más me convenzo de la inutilidad de todo? Quizà deba dejar de leer. Quizá deba leer otras cosas. Los grandes han hablado siempre desde la miseria, han descripto el infortunio más que la suerte. La preocupación última no es nunca la naturaleza de la felicidad sino el por qué de la amargura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Hacer la diferencia: la mayor de las quimeras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Lágrimas eternas podrías llorar, amigo: la misma luna señalará el lugar exacto de tu sepultura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Como siempre, no nos queda más que ir a contramano. Apuntar los dardos hacia donde mande el corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Ha regresado un familiar, por pocos días, a regalarnos con su visita algo más que su presencia. Sin querer, nos ha regalado el milagro de recordar lo que alguna vez estuvo por aquí y ya se perdió. Nos ha permitido, por un rato, mirar hacia atrás con una sonrisa y hacia adelante con esperanza. Es en esta época donde ciertas cosas nos afectan con fuerza peculiar que estamos abiertos a contemplar el pasado y el futuro con la misma actitud de relegado optimismo. Qué bueno sería que estas épocas abarcaran el año entero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Los dejo presa un sinsabor atroz: la ignorancia de no saber si este conflicto se resolverá algún día; sin entender si en algún momento podré, ante cada sucedido, considerar los ya ocurridos, pensar en los que vendrán, y decidir si vale la pena hacer el esfuerzo de agitar el alma ante la perspectiva de una eternidad de silencio y olvido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Un beso, un abrazo, un apretón de manos, o una caricia, según corresponda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Tincho&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-35477465434808163?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/35477465434808163/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2005/01/la-reflexin-de-la-semana-s-lo-s-mis.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/35477465434808163'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/35477465434808163'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2005/01/la-reflexin-de-la-semana-s-lo-s-mis.html' title='La Reflexión de la Semana (sí, lo sé: mis semanas ya duran meses)'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-5232020463807149398</id><published>2005-01-01T01:55:00.000-03:00</published><updated>2008-11-11T02:56:18.163-02:00</updated><title type='text'>La Reflexión de la Semana (edición especial de año nuevo)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Niños y niñas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Cuando llega fin de año y la maratón habitual de saludos, expresiones de buenos deseos y muletillas de temporada me instan a escribirles, siempre la pregunta es la misma. ¿Qué es un buen saludo de año nuevo? Mafalda en algún cuadrito se preguntó alguna vez si no sería mejor, ante el nuevo año, usar un saludo nuevo también. Pronto desistió. Aún considerando que mi sabiduría es nada comparada con la de Mafalda, insisto aún en aquel viejo paradigma que consiste en luchar aunque el fracaso ya esté escrito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Y entonces, ¿qué hacer? Para aquellos cercanos a mí, "¡Feliz año nuevo!" es una frase que me parece ya una falta de respeto. ¿No tengo mejores palabras que ofrecer a mis amistades de siempre, a las nuevas, a las que se están gestando todavía? Quiero creer que sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Desear cosas para otro. Desearle felicidad, éxito, salud, bienestar, paz. Es esta la actitud que reviste el saludo en épocas como esta. Pero caramba, eso lo pienso cada día. No hay novedad ahí. Pero se me ocurre que nuestra forma aporteñada de ser (o mí forma aporteñada ser, mejor dicho) complica la transmisión de este sentir usual. No es habitual decir "te quiero" a un amigo. Suena cursi. Suena tonto. No lo es. Hace falta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Como sé que el sentimiento es recíproco, que no fueron pocos quienes este año me apoyaron, me aconsejaron, me guiaron, me reprendieron cuando fallé y me sacudieron hacia la corrección nuevamente, arranca este saludo con un agradecimiento. Agradezco a ustedes, camaradas, compadres, amigos, mis queridos chichipíos, todas sus palabras, sus presencias. Agradezco los llamados, las risas y los ratos. Agradezco todo cuanto me ofrecieron sin que lo pidiera. Cosas me pasaron este año, ciertamente algunas mejores que otras, y en cada ocasión (cuando hubo que blandir la espada así como cuando fue tiempo de aflojarse la corbata y tomarse unos mates) al mirar a mi costado tuve la suerte, el privilegio de verlos. Espero que, entre las caras que los acompañaron a ustedes, hayan visto la mía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    ¿Y qué puedo desearles? Ya saben que lo usual, pero agrego un deseo en el que me incluyo: sigamos como hasta ahora, y tratemos de mejorar. Me parece que tan mal no venimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    ¿Una referencia a los Otros y sus macabras acciones? Prefiero aventurar una tregua hasta la próxima reflexión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    ¿Una conclusión sobre el año que pasó? Breve, muy breve, y parafraseando a un muchacho con problemas en su momento más lúcido:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Dí lo mejor de mí, y no tengo arrepentimientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy más que nunca, un beso, un abrazo, un apretón de manos, o una caricia, según corresponda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Tincho&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;PD1: Cuidado con los corchos, las balas perdidas, y los idiotas de siempre.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;PD2: No me guarden pan dulce, que no me gusta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-5232020463807149398?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/5232020463807149398/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2004/12/la-reflexin-de-la-semana-edicin.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/5232020463807149398'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/5232020463807149398'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2004/12/la-reflexin-de-la-semana-edicin.html' title='La Reflexión de la Semana (edición especial de año nuevo)'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-8606937051116628733</id><published>2004-12-20T01:53:00.000-03:00</published><updated>2008-11-11T02:55:01.426-02:00</updated><title type='text'>La Reflexión de la Semana (Crónica de un domingo desesperado)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pistachos y sambayones:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Sale una reflexión a pesar de los peores augurios. Sale una reflexión así nomás, como salga, como se brinde a la eternamente enemiga página (o monitor) en blanco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Ha sido este un domingo mágico. Fuimos testigos de tragedias varias e inmediatas resoluciones. El día nos ha impregnado el aroma de lo eterno, lo irrompible, lo fantástico. Bendecidos con facultades insólitas, conseguimos derrotar las muchas negativas que se manifestaron. Algunas de ellas fueron lo de siempre, y otras fueron lo nuevo. Vimos por ejemplo, cómo el cielo amenazó en repetidas ocasiones oscurecer el evento, mancillarlo con gotas improvisadas; y bajo el influjo de cierto encanto, el sol se hizo compadre abriendo un guiño azul entre las nubes. Fue a media mañana cuando, presas de la sed, pensamos que todo estaba perdido. ¡Falso! Sólo había que campear el temporal, pues tras un remolino de polvo, cortando el calor con la mirada, venían los Caballeros, sabios portadores de la bebida. Oportuna su llegada, bienvenida su presencia, un nuevo impedimento fue sopapeado a pura actitud. Concedido: hubo un traspié en el kilómetro 41, pero nada fuera del alcance de ese ángel del la guarda que hoy nos acompañó hasta el fin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Hay lugares sagrados, sin embargo, donde ni los demonios más audaces ni el azar más irrespetuoso se atreven a caminar. Fue así como el asado, en su punto justo, reveló la condición sobrebrenatural de cierto camarada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    La crónica de este domingo nos deja - como todo lo bueno - peinados con la brocha de la nostalgia. Es cuando vemos a los amigos cada tanto que el calendario se revela reseco. Fue así como se cerró el ciclo de un círculo. Fue así como enfatizamos una suave idea que siempre nos ayuda (en esas noches de insomnio cuando la noche no se resuelve): nada puede hacer el tiempo contra la fuerza perenne escondida tras los lazos de la amistad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Da comienzo así el fin; conjugamos con este encuentro el primero de los festejos de fin de año, el peor de todos los festejos. Otros vendrán. Todos se harán recuerdo... ¿y dónde está escrito que eso es poco?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Un beso, un abrazo, un apretón de manos, o una caricia, según corresponda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Tincho&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;PD: Gracias por todo, muchachos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-8606937051116628733?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/8606937051116628733/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2004/12/la-reflexin-de-la-semana-crnica-de-un.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/8606937051116628733'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/8606937051116628733'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2004/12/la-reflexin-de-la-semana-crnica-de-un.html' title='La Reflexión de la Semana (Crónica de un domingo desesperado)'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-5426470983347932202</id><published>2004-11-28T01:52:00.000-03:00</published><updated>2008-11-11T02:53:42.424-02:00</updated><title type='text'>La Reflexión de la Semana</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mis queridos gorriones otoñales:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Lista y terminada, con un moño y pronta a ser despachada, otra iba a ser la reflexión de esta semana. Las cosas suceden, sin embargo, y los planes se desvanecen. Una a una, toda preparación se revela fútil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Cierta persona me hizo notar que estas reflexiones se están pareciendo más a un diario que al editorial original, nacido hace ya más de tres años. Hay quien afirma que es imposible escribir sino acerca de uno mismo; que somos la suma de nuestros recuerdos, y a partir de ellos vemos y pensamos el mundo, lo medimos y juzgamos y disfrutamos u odiamos. Si ustedes, camaradas, aceptan esta idea y estas palabras parecen un diario, culpen entonces a mi incapacidad de enmascararlo como algo más. Si al hablar de algo, en realidad hablo de mísmo, así sea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    No es mi mayor preocupación, sin embargo. Cosas más importantes se me escapan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    He abusado de una figura en estas charlas. Distintos nombres y rostros recibió, maquillado con letras de estilos (espero) diversos. Llámese mi M, sean los Otros, sea la marea o la pauta que todo lo rige y del que no podemos escapar, en cada párrafo la referencia es clara. Quien haya tenido alguna charla conmigo sabrá que símbolos como este son habituales en mí; un recurso para hablar de algo sin nombrarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Llámese como se llame, este horror se ha apersonado nuevamente en mi puerta, un ramo de claveles en una mano y una carta de adiós en la otra. Hoy, hace quince minutos y a partir de un sucedido fuera de serie, he comenzado a vislumbrar y definir ese patrón, la M. La punta del ovillo. Un rélampago en la noche. Un comienzo. La primera pista para develar el misterio: pareciera ser que tengo dificultad para conservar las cosas. Debí haberlo sabido antes, ¿cierto? Cuando hablaba de la marea, de cómo nos afecta sólo de a ratos, para luego irse y regresar más tarde, en eterna insinuación... ¿no es clara la metáfora? ¿Bajo el influjo de qué terrible hechizo puedo decir algo así y no entender?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Psicólogos go home.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Una vez más, he tenido algo para perderlo inmediatamente después. Una vez más, he creído haber llegado, cuando en verdad aún no había abierto la puerta. Una vez más, la M me ganó de mano. Y sí, de mil formas expresé con anterioridad mi simpatía por la revuelta, por renegar de este patrón amargo. ¿Pero no se cansan ustedes, amigos, de estar siempre en guardia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Sería tan fácil estar en la otra vereda, jugar a la payana todo el día, no ver más que los dedos de mis pies y creer que son la cima del mundo y vivir feliz en la eterna noción de todo está bien ya. Entiendo que es ése el discurso de los Otros, que así reclutan sombras para su ejército. Si de algo puedo enorgullecerme, es de reconocer su naturaleza fatal, y descartarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Y ahora el vaso medio lleno. Cada oportunidad perdida, se me ocurre, deja su lugar para que nuevas oportunidades se presenten. Cada ausencia, cada olvido, cada despedida puede traducirse en su antónimo si predisponemos los sentidos y nos ofrecemos al mundo. Que el destino haga lo que quiera. Quizá nuestra estrategia para evitar el desaliento y la angustia deba ser aprovechar con inteligencia cada pequeño aroma, cada flor, cada día soleado, y sostenernos los unos a los otros en tiempos de tormenta. Que la intensidad de cada dolor refleje la alegría que lo precedió. Que cada lágrima implique un amor. Si no hay forma de caminar sin tropezar, pues entonces a disfrutar del paisaje como mejor podamos. ¿A qué estar pendientes del asfalto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Con un sinsabor en las ideas, los dejo hasta la próxima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Un beso, un abrazo, un apretón de manos, o una caricia, según corresponda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tincho&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;"Quizá dé lo mismo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;estar vivo o muerto&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;si no puedo hacer la diferencia&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;ni romper la marea&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;o perdurar ola para siempre&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;brillante de espuma&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;sin romper jamás."&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;(de "Las pautas de la espuma", por este humilde servidor)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-5426470983347932202?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/5426470983347932202/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2004/11/la-reflexin-de-la-semana_27.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/5426470983347932202'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/5426470983347932202'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2004/11/la-reflexin-de-la-semana_27.html' title='La Reflexión de la Semana'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-6944267737129592118</id><published>2004-11-09T01:51:00.000-03:00</published><updated>2008-11-11T02:52:47.504-02:00</updated><title type='text'>La Reflexión de la Semana</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mis queridos seres alados:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    El cursor indeciso parece burlarse de mí. "¿Qué harás, compadre?", me pregunta. "¿Sobre qué divagarás esta semana?". Pues son dos los temas que están planteados, muy claramente, en el calendario de estos últimos siete días. Uno de ellos, importante, mundial. El otro, más cercano y humilde, pero quizás de efectos más perceptibles. La política y el corazón parecieran ser temas separados por distancias cósmicas. Poco sé sobre política, y aparentemente mucho menos sobre el corazón, a juzgar por sucesos recientes sobre los que algunos estarán al tanto. Me atrevo, sin embargo, a esbozar algunas semejanzas que se dejan ver tras algo de reflexión y un poco de humo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Se me ocurre que ambos versan sobre la naturaleza humana. Cargados de subjetividad, son escencialmente dos de los tantos perfiles por los que se puede aventurar una insensata exploración del las motivaciones del hombre. Nuestras vidas están sujetas a ambos, pues por mediante uno juzgamos nuestra felicidad, y según el otro consideramos nuestra situación en el mundo. Es imposible hacerse el otario: quien desconozca el poder de la política y del amor está ciego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Aceptando esta relevancia, me pregunto: ¿cuántas veces, en nuestros días llenos de rutina, dedicamos un minuto siquiera a una profunda consideración de ellos? Confieso que el noventa por ciento del tiempo, mi mente se ocupa de trivialidades: acomodarme los anteojos, verificar que el cierre de mi pantalón no revele intimidades, lavarme los dientes, mirar televisión, adivinár qué está diciendo mi jefe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    ¿Qué hay de malo en eso? Que de pronto suceden cosas, y no sabemos cómo reaccionar. El mundo se mueve hacia la locura y nos petrificamos como conejos encandilados. Nos encontramos con una vieja novia, y quedamos reducidos a un manojo de inquietudes y palabras bobas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Recuerdo con claridad a Sandra, mi maestra de séptimo grado. Ella algo de esto sabía. En cierta carta que aún conservo, escrita pensando en nuestro entendimiento del mundo, en nuestra ocupaciones preadolescentes, esbozó algún concepto en este sentido. Nos dijo - a mí y a mis compañeros - en aquella correspondencia, que si bien podía enseñarnos a hacer análisis sintáctico, o a escribir un resumen, más difícil era conseguir que enfoquemos nuestro esfuerzo en crecer y convertirnos en personas de bien. Ella sabía que terminaríamos la escuela sin estar preparados para andar por ahí. Me dirán "Para eso está el secundario". Me dirán "Para eso está la universidad". Otro les reponderá "No hay escuela que enseñe a amar". Haría falta, sugiero, un entrenamiendo en la vida, que hoy por hoy sólo se consigue viviendo. Como ya muchas veces hemos dicho, a este paso completaremos nuestro aprendizaje en instante mismo de nuestra partida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    ¿Qué nos queda, entonces? Si comprenderemos aquello que más necesitamos saber una vez que ya no nos sea útil, ¿qué podemos hacer? Todo lo que podamos, digo. Todo lo que podamos, y entonces no tendremos arrepentimientos. Sospecho que hacer nuestro mejor esfuerzo es razón suficiente para ganarnos el derecho de ir al Paraíso. Pero en tanto abracemos la ley del mínimo esfuerzo, nada bueno puede esperarnos a la vuelta de la esquina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Niños, niñas: den lo mejor, siempre, en cada momento. En las grandes hazañas y en los momentos mínimos. En las tragedias más agobiantes y en las alegrías cotidianas. Den lo mejor y sonrían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;   Un abrazo, un apretón de manos, un beso o una caricia, según corresponda.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Tincho (aún azorado ante la fuerza inefable y monstruosa del azar)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-6944267737129592118?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/6944267737129592118/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2004/11/la-reflexin-de-la-semana.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/6944267737129592118'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/6944267737129592118'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2004/11/la-reflexin-de-la-semana.html' title='La Reflexión de la Semana'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-8435203361272881642</id><published>2004-11-02T01:50:00.000-03:00</published><updated>2008-11-11T02:51:47.755-02:00</updated><title type='text'>La Reflexión de la Semana (posponiendo la alegría)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Camaradas de la nostalgia y la sonrisa fácil:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Les escribo desde un rincón oscuro. Oscuro porque no hay luz o porque no la veo. El eterno vaivén de mi humor me tiene sin respiro. ¿Será un problema neuroquímico? ¿Tendré la sinapsis atrofiada? Ah, olvidé que esto no me importa ni siquiera a mì... Prometo que, durante algunas semanas, esta será la última referencia a mi pésino ánimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Por lo tanto, para darle un punto final a este recuento de pesares, les paso unas líneas que escribí en algún momento menos luminoso incluso que éste, aunque ya no recuerde cuál fue el objeto de aquel dolor (¿pero no son todos el mismo?).&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        No termina&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        nunca escapé&lt;br /&gt;        me creí salvado&lt;br /&gt;        finalmente ajeno a todo esto&lt;br /&gt;        cuando menos lo esperaba&lt;br /&gt;        me encontré desesperado&lt;br /&gt;        ¿qué pasó? me increpé al espejo&lt;br /&gt;        si yo era infalible&lt;br /&gt;        si yo ya no estaba para estas cosas&lt;br /&gt;        y ahora, corazón, comprendo&lt;br /&gt;        ¡cuánta razón tenías!&lt;br /&gt;        quien sepa derramar una lágrima&lt;br /&gt;        jamás será libre&lt;br /&gt;        cuánta desazón&lt;br /&gt;        y qué tormento&lt;br /&gt;        es saber&lt;br /&gt;        lo más díficil es reconocer&lt;br /&gt;        que ni las palabras más heróicas&lt;br /&gt;        están cerca de describir&lt;br /&gt;        nada de nada&lt;br /&gt;        todo queda en la implacable&lt;br /&gt;        soledad&lt;br /&gt;        de un hombre&lt;br /&gt;        mirando al cielo&lt;br /&gt;        una lágrima en su mejilla&lt;br /&gt;        una sonrisa en su boca&lt;br /&gt;        todo queda en la lejanía&lt;br /&gt;        de su mujer soñada&lt;br /&gt;        aún el eventual beso&lt;br /&gt;        el esperado encuentro&lt;br /&gt;        no pueden borrar por completo&lt;br /&gt;        el haberse sabido solo&lt;br /&gt;        y estremecido&lt;br /&gt;        ante el patrón de sucesivos finales&lt;br /&gt;        y ningún principio&lt;br /&gt;        que nos rige&lt;br /&gt;        mi M sigue por allí&lt;br /&gt;        en alguna parte&lt;br /&gt;        muerta de risa&lt;br /&gt;        sólo hay una esperanza&lt;br /&gt;        que no podré perder en vida&lt;br /&gt;        la de creer que cuando&lt;br /&gt;        me despida por fin&lt;br /&gt;        podré abrazar a esa M temida&lt;br /&gt;        ese ciclo innombrable&lt;br /&gt;        que vuelve una y otra vez a mi vida&lt;br /&gt;        cada tanto&lt;br /&gt;        cuando estoy con la guardia baja&lt;br /&gt;        creyéndome eterno&lt;br /&gt;        podré abrazarla y preguntarle&lt;br /&gt;        de una buena vez&lt;br /&gt;        bueno aquí estoy&lt;br /&gt;        ¿qué querés?&lt;br /&gt;        ¿qué querés de mí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Martín Straus&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        09/03/2004&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      &lt;span style="font-style: italic;"&gt;  (a las dos y veinte de la mañana, cansado, triste, escuchando música depre, sin cerveza ni cigarrillos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;        el infierno, amigos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;        el infierno)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Tincho&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-8435203361272881642?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/8435203361272881642/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2004/11/la-reflexin-de-la-semana-posponiendo-la.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/8435203361272881642'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/8435203361272881642'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2004/11/la-reflexin-de-la-semana-posponiendo-la.html' title='La Reflexión de la Semana (posponiendo la alegría)'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-8989100128773866511</id><published>2004-10-27T00:48:00.000-03:00</published><updated>2008-11-11T02:49:52.027-02:00</updated><title type='text'>La Reflexión de la Semana (tardía y extensa)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mis queridos chichipíos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    La vida, en su eterna sabiduría, adopta como patrón de conducta el cambio. Vemos a diario numerosas manifestaciones de este comportamiento, pero cierta hipnosis misteriosa nos oculta su identidad hasta que, azorados, vemos cómo los años nos han traído cicatrices, recuerdos, amores. Existen también cambios súbitos, tan repentinos que quizá no los detectemos, y de un momento a otro el mundo es otro. En un instante nacemos, en un instante hemos de morir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Hoy les propongo honrar a este patrón fundamental que se evidencia en el universo. No es el primero que nombramos y apreciamos en estas charlas. Y nuestro cambio será dejar de lado la reflexión propia, y por una vez dedicaremos nuestros minutos a disfrutar de las palabras de un señor más hábil y sensible. He aquí sus palabras:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    &lt;span style="font-style: italic;"&gt;"Ni un sólo día en la vida de nadie [...] es un día poco memorable, carente de un profundo significado, sin importar cuán monótono o aburrido pueda parecer, sin importar si eres una costurera o una reina, un lustrabotas o una estrella de cine, un filósofo renombrado o un niño con síndrome de Down. Porque en cada día de tu vida hay oportunidades para realizar pequeñas bondades por otros, tanto actos conscientes de la voluntad como ejemplos inconscientes. El acto más pequeño de amabilidad - incluso tan solo palabras de esperanza cuando se las necesita, recordar un cumpleaños, un cumplido que engendra una sonrisa - reverbera a través de grandes distancias y lapsos de tiempo, afectando vidas desconocidas a aquellos cuyo generoso espíritu fue la fuente de este eco, porque la bondad se propaga y crece con cada transmisión, hasta que una simple cortesía se convierte en un acto de coraje desinteresado años después y a lo lejos. De la misma manera, cada maldad, cada expresión irreflexiva de odio, cada acto envidioso y amargo, no importa cuán insignificante, puede inspirar otros, y es por lo tanto la semilla que produce finalmente  fruta maligna, envenenando a las personas a quien nunca has conocido y nunca conocerás. Todas las vidas humanas están tan produnda e intrincadamente entretejidas - aquellos que han muerto, aquellos que viven y las generaciones por venir - que el destino de todos es el destino de cada uno, y la esperanza de la humanidad descansa en cada corazón y en cada par de manos. Por lo tanto, después de cada fracaso estamos obligados a esforzarnos otra vez por el éxito, y cuando nos encontremos con el fin de algo, debemos construir algo nuevo y mejor a partir de sus cenizas, de la misma forma en que del dolor y la pena debemos tejer esperanza, ya que cada uno de nosotros es un hilo crítico a la fuerza - a la misma supervivencia - del tapiz de la humanidad. Cada hora en cada vida contiene tal potencial usualmente no reconocido para afectar al mundo, que los grandes días que (en nuestro descontento) tan a menudo deseamos, ya están aquí; todos los grandes días y las emocionantes posibilidades se combinan siempre en ESTE día trascendental."&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Espero que la extensión de esta entrega no los haya desalentado y que quienes hasta aquí hayan leido se lleven, cuando menos, una sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Un abrazo, un apretón de manos, un beso o una caricia, según corresponda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Tincho (todavía tentado, pero la risa es sana)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;PD: Para quien le sea de interés, el párrafo precedente fue tomado a préstamo de "From the corner of his eyes", de Dean Koontz. Espero sepan disculpar mi dudosa traducción.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;PD2: Tú, camarada que viajas en bondi: dime si es o no es una forma elegante de decir "Somos todos parte del mismo cuento"...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-8989100128773866511?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/8989100128773866511/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2004/10/la-reflexin-de-la-semana-tarda-y.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/8989100128773866511'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/8989100128773866511'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2004/10/la-reflexin-de-la-semana-tarda-y.html' title='La Reflexión de la Semana (tardía y extensa)'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-2291390306765253192</id><published>2004-10-19T00:47:00.000-03:00</published><updated>2008-11-11T02:48:35.267-02:00</updated><title type='text'>La Reflexión de la Semana (desvelada)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Soldados de la buena fortuna y doncellas galácticas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Les escribo con el estómago revuelto. Hay gente que me revuelve el estómago. Alguien más, me temo, se unió a las filas de los Otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Esta persona dio el último paso hacia el oprobio al aventurar una adivinación de mi futuro. Apelando a un Tarot de fantasía, vio en mis cartas golpes contra la pared y consecuentes dolores de cabeza. Aparentemente, me esperan el infierno y el olvido porque no me gusta el helado de limón, o porque no sé combinar los colores de mi ropa. Otros pecados de su parte fueron carecer de gracia, de humildad, de nobleza. Querer cagar más arriba de su culo, en pocas palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    "Así sea", me digo. No afirmo conocer un mapa hacia el paraíso, pero entiendo que de aquel otro lado las gentes piensen distinto: es un reino de osucuridad y confusión. ¡Cuidado! Aquí también llueve de vez en cuando... pero tenemos paraguas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Me resulta agotador considerar la cantidad de personas desagradables con quienes he tenido trato. Todavía no puedo decidirme respecto a un interrogante que sólo a mí debe interesarme: ¿son estas personas parte de algún aprendizaje? ¿Estos encuentros y desencuentros me hacen crecer y ser mejor persona, envejecer hacia la sabiduría? ¿O, por el contrario, estoy creciendo y envejeciendo hacia la muerte... SÓLO PORQUE ME CRUZO CON ESTAS ALIMAÑAS?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Sí, lo sé. Todo es relativo; yo mismo soy la piedra en el camino de otros, blah blah blah... La naturaleza de la inquietud persiste, sin embargo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Continúa esta persona quitándole magia a la penumbra y taladrando mi paciencia con su ineptitud en cuotas. Ni Kafka ni Lovecraft imaginaron pesadillas similares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Y cuando la noche parecía perdida (y con ella la semana) llegó a mis manos un recordatorio de lo que fueron estos últimos siete días. Rememoré entonces una seguidilla de reecuentros con amigos, noches de charlas y buen vino, mediodías de almuerzos amables, y así nació la sonrisa inevitable. Replanteo ahora aquella pregunta. ¿Intenta el universo pintarme un cuadro de contrastes entre los amigos y los torpes? ¿Será que, a pesar de haber disertado largo tiempo respecto al valor de la amistad, todavía una nube pasajera me empaña el recuerdo del sol? Una brisa fresca disipa el humo de mi cigarrillo, y con él se va también mi malestar. Me resisto a terminar la semana acongojado. Insisto en abrazar los próximos siete días mirando el horizonte, no mis pies ni el pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Hay que confiar en el tiempo y las vísceras, a veces, y apostar por las decisiones que más cuestan. Sólo el Principito viajaba montado en cometas; nosotros tenemos que talar nuestro propio camino en la selva con lágrimas y más lágrimas. Sólo quisiera que la gente no me haga entender que esas decisiones complicadas no merecían tanta consideración desde un principio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Esta reflexión me deja un sinsabor. Poco de reflexión y mucho de queja hubo hoy. Pero también algo de esperanza y alguna conclusión reciclada respecto al valor de la amistad y las buenas costumbres. Como leer a Borges o escuchar a Dolina, hay cosas que nunca están de más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    El sueño me reclama atención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Los dejo en paz hasta la semana próxima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Tincho (considerando nuevas órbitas, sin olvidar las viejas)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-2291390306765253192?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/2291390306765253192/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2004/10/la-reflexin-de-la-semana-desvelada.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/2291390306765253192'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/2291390306765253192'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2004/10/la-reflexin-de-la-semana-desvelada.html' title='La Reflexión de la Semana (desvelada)'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-7642196530074053599</id><published>2004-10-12T00:44:00.000-03:00</published><updated>2008-11-11T02:47:33.457-02:00</updated><title type='text'>La Reflexión de la Semana (adolorida)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mis queridos chichipíos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    ¡Qué no decir acerca de este maravilloso fin de semana! Sin duda fue uno lleno de eventos. Apuesto que usteden han vivido anécdotas dignas de ser contadas, llenando las páginas de sus memorias con momentos que vivirán por siempre y siempre. Pero a no confundirse. Digo "maravilloso", y me refiero a que han ocurrido maravillas. Consulto un diccionario y me encuentro con estas definiciones de la palabra "maravilla": "Suceso o cosa que causa admiración"; "Planta herbácea compuesta, de flores anaranjadas, cuyo cocimiento se usa como antiespasmódico".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    La segunda mucho no me dice, pero la primera sugiere que no sólo cosas amables son maravillas. Y en honor a la verdad, ¿no hemos vivido, acaso, obscenidades dignas de admiración? Hemos puesto llave a puertas que ya habíamos cerrado, pues existe quien no sabe cuándo ya no es bienvenido en nuestra casa. Hemos recibido golpes en las piernas por parte de los mismos idiotas de siempre... y no hay metáfora aquí: literalmente han golpeado mi piernita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    La estupidez causa admiración cuando no podemos simular siquiera una justificación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Pero estas maravillas empalidecen cuando conjugo otra, más sutil. A pesar de todo, a pesar de los palos en la rueda y las morisquetas por la espalda, hemos conseguido maniatar a aquel demonio atorrante empeñado en arruinarnos los fines de semana. Una vez más, muertos de risa, le hemos pinchado la cola con su propio tridente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    ¿He aquí una lección? Se me escapa. Siempre atento a las conclusiones de veinte güitas, hoy prefiero regalarlos, amigos, con unos significativos puntos suspensivos. La gente ha viajado a la playa o a la sierra, a la montaña o hacia dentro de sí mismos. Son ellos, y no yo, quienes pueden aventurar una conclusión sonriente sobre estos días nublados que no han hecho más que golpearme física y anímicamente. Yo, por otro lado, navegué hacia el puerto acostumbrado. Lo encontré confortable como la última vez, claro está, pero a esta hora de la madrugada las preguntas de siempre me mantienen insomne. ¿Estará la verdad en sitios cuyas coordenadas me son vedadas? ¿Será posible que siempre pise la baldosa floja?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Desconfío de esta hora, pues las pesadillas más terribles vienen en forma de nostalgia y recuerdos. Dejaré, pues, de pronunciar conjuros peligrosos, y cerraré esta edición con unas palabras que me temo se aplican a más momentos de los que quisiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Me duele, me duele mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Un abrazo, un apretón de manos, un beso o una caricia, según corresponda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Tincho (curioseando donde las novedades se han humedecido).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;PD: Saludos especiales a los pibes que viajan en bondi.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-7642196530074053599?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/7642196530074053599/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2004/10/la-reflexin-de-la-semana-adolorida.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/7642196530074053599'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/7642196530074053599'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2004/10/la-reflexin-de-la-semana-adolorida.html' title='La Reflexión de la Semana (adolorida)'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-8903739650717143059</id><published>2004-09-28T00:41:00.000-03:00</published><updated>2008-11-11T02:42:44.391-02:00</updated><title type='text'>La Reflexión de la Semana</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mis queridos chichipíos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    En un nuevo ataque de nostalgia (ya no deberían sorprenderme tanto), he releido viejas ediciones de esta sección olvidada. ¡Ah, caramba, cuánto delirio!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Junto a algunos de ustedes, me atreví a explorar ciertos temas comunes y otros vírgenes. Hemos hablado sobre la amistad, sobre el buen gusto, sobre las tragedias que azotan nuestro planeta. A todos ellos los hemos tratado con toda la seriedad de la que somos capaces... mejor dejemos para otro día, amigos, la discusión respecto a si es poca o mucha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Hoy me siento alegre; por lo tanto no voy a molestarlos con las tristezas acostumbradas. Esta nueva primavera se merece otra cosa. En esta oportunidad voy a dedicarles un simple saludo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    ¿A quién engaño? Mis manos están adormecidas. Si tan sólo les ofrezco un saludo, es porque no puedo escribir nada más. Por el momento, claro está; escribiendo viene la fuerza para escribir. Considérense estas líneas como los primeros pasos de quien ha sufrido un accidente y debe aprender a caminar otra vez. Serán inseguros y pocos al principio. Con el tiempo, sin embargo, ganarán firmeza, osadía. Pronto serán un trote seguro, para terminar luego en la carrera loca de antaño...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Han pasado muchas cosas desde la última reflexión. Creo que todos hemos vivido pesares y alegrías por igual. La cuenta quizá no sea alentadora por el momento. Pero recordemos que vamos por el camino de la luz, y todavía llevamos la ventaja. Los Otros tendrán el dinero y las llaves, pero yo sigo eligiendo el sol y el viento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Valga esta entrega, entonces, como un guiño para quienes ya conocen estas reflexiones de ayer, hoy y siempre; como una bienvenida para quienes no; y como un recordatorio para quienes las olvidaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Para despedirme hasta la semana próxima, cometo un pecadillo y me cito a mí mismo. Y que esta cita baste para definir el rumbo que – esperemos - hemos de seguir en las próximas semanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Nuestra batalla no escapa a la estrategia del Cielo,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;pero sí consigue que los dioses se miren, atónitos,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y se pregunten, en el vacío final del espacio,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;si algo se les habrá escapado...”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Un abrazo, un apretón de manos, un beso o una caricia, según corresponda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Tincho (donde siempre: en la bruma y sonriente)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-8903739650717143059?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/8903739650717143059/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2004/09/la-reflexin-de-la-semana.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/8903739650717143059'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/8903739650717143059'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2004/09/la-reflexin-de-la-semana.html' title='La Reflexión de la Semana'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-3681873373349424497</id><published>2002-09-14T00:39:00.000-03:00</published><updated>2008-11-11T02:39:54.326-02:00</updated><title type='text'>La Reflexión de la Semana</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mis queridos traficantes de bondades:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    En el camino hacia el trabajo vi un cartel que promocionaba a un grupo de música de dudosa reputación. Y aquí es oportuna una aclaración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Yo no juzgo; o mejor dicho, juzgo, sí (a quien no lo haga lo mismo le da Beethoven que Ricky Maravilla), pero me guardo mis juicios y no hago apología de ellos. Entonces que cada uno escuche la música que quiera, mientras a mí me dejen en paz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Todo tiene un límite, sin embargo. No pretendo conocer dónde está ese límite, esa tranquera que separa el buen gusto de las chorradas. Pero un grupo - y más que grupo debería decir "coalición" - que se llame "Borracha Cabrona" (tal el nombre al que antes me refería) está por detrás de la tranquera, dondequiera que esté.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    ¿Qué me habrá pasado a mí mismo, que al ver atrocidades similares reacciono con una carcajada, y no frunciendo el ceño? ¿Será que perdí el sentido del olfato, y ya no siento el olor a podrido en las costumbres? ¿Será que ya me salieron callos en la sensibilidad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Hoy no habrá otra reflexión más que esta. No tengo ánimos para otra cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    ¿Y quién puede tener ánimos de hacer nada, luego de considerar una horda de individuos retorciéndose ante las vibraciones producidas por los oprobiosos instrumentos de un grupo de forajidos llamado "Borracha Cabrona"?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Para terminar, vuelvo a desearles, como tantas veces en las pasadas semanas, que este fin de semana se les tiña de agradables momentos. Recuerden que ustedes eligen cómo vivir sus vidas (Jerry lo sabía, y tan mal no le debe haber ido).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;    Tincho (asqueado; lo digo en serio; realmente asqueado).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-3681873373349424497?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/3681873373349424497/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2002/09/la-reflexin-de-la-semana_13.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/3681873373349424497'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/3681873373349424497'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2002/09/la-reflexin-de-la-semana_13.html' title='La Reflexión de la Semana'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-7073463997653346347</id><published>2002-09-07T00:37:00.001-03:00</published><updated>2008-11-11T02:37:43.242-02:00</updated><title type='text'>La Reflexión de la Semana</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mis adornados arbolitos de navidad:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    En estas charlas unidireccionales de principio y fin de semana hemos tratados variados temas. Hemos hablado de las virtudes de los días soleados. Hemos ponderado la fantástica sensación de tomarse un mate en paz. Hemos puesto en la balanza las iniquidades y la bondad en el mundo, la hipocresía y la honestidad, para decidirnos finalmente por los caminos de la luz. Nos hemos preguntado cuál es nuestro lugar en este universo inhóspito y mágico. Hemos cerrado los ojos y disfrutado de la lluvia fresca en el rostro. Hemos abierto los brazos e invitado a todas las cosas a ser parte de nuestra amable consideración diaria. Pero más que nada hemos hablado largo y tendido sobre la amistad... esa vieja compañera que a veces está aunque no esté, que siempre sonríe, que siempre tiende una mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    ¿A qué nueva reflexión puedo invitarlos este fin de semana? ¿Qué nueva inquietud puedo presentarles? No es que falten ideas. Es que en cierto momento, tal vez sea oportuno vaciarnos de preguntas y dejar que alguna respuesta atrapada en medio de tanta duda se habra camino y nos ilumine por sí sola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Los invito, entonces, a sacarse los zapatos, recostarse en sus camas o acomodarse en el sillón preferido, poner una buena música (algo de jazz, quizá música clásica) y esperar esa respuesta que apuesto vendrá con pies cansinos y tímidos, sin esperanza de ser escuchada o tenida en cuenta. Los invito a tomar esa respuesta, sopesarla... y admirarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Admirarla, sí; porque esa respuesta a una pregunta no modulada (que podrá ser una frase, una larga oratoria, o una única palabra esclarecedora) será un guiño del alma; el alma desnuda e imperecedera que se presenta ante nosotros por fin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Que pasen un excelente fin de semana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;    Tincho (llorando rocío)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;    PD: Be true.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-7073463997653346347?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/7073463997653346347/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2002/09/la-reflexin-de-la-semana.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/7073463997653346347'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/7073463997653346347'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2002/09/la-reflexin-de-la-semana.html' title='La Reflexión de la Semana'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-5847960582284502068</id><published>2002-09-07T00:37:00.000-03:00</published><updated>2008-11-11T02:38:59.139-02:00</updated><title type='text'>La Reflexión de la Semana</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mis adornados arbolitos de navidad:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   En estas charlas unidireccionales de principio y fin de semana hemos tratados variados temas. Hemos hablado de las virtudes de los días soleados. Hemos ponderado la fantástica sensación de tomarse un mate en paz. Hemos puesto en la balanza las iniquidades y la bondad en el mundo, la hipocresía y la honestidad, para decidirnos finalmente por los caminos de la luz. Nos hemos preguntado cuál es nuestro lugar en este universo inhóspito y mágico. Hemos cerrado los ojos y disfrutado de la lluvia fresca en el rostro. Hemos abierto los brazos e invitado a todas las cosas a ser parte de nuestra amable consideración diaria. Pero más que nada hemos hablado largo y tendido sobre la amistad... esa vieja compañera que a veces está aunque no esté, que siempre sonríe, que siempre tiende una mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   ¿A qué nueva reflexión puedo invitarlos este fin de semana? ¿Qué nueva inquietud puedo presentarles? No es que falten ideas. Es que en cierto momento, tal vez sea oportuno vaciarnos de preguntas y dejar que alguna respuesta atrapada en medio de tanta duda se habra camino y nos ilumine por sí sola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Los invito, entonces, a sacarse los zapatos, recostarse en sus camas o acomodarse en el sillón preferido, poner una buena música (algo de jazz, quizá música clásica) y esperar esa respuesta que apuesto vendrá con pies cansinos y tímidos, sin esperanza de ser escuchada o tenida en cuenta. Los invito a tomar esa respuesta, sopesarla... y admirarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Admirarla, sí; porque esa respuesta a una pregunta no modulada (que podrá ser una frase, una larga oratoria, o una única palabra esclarecedora) será un guiño del alma; el alma desnuda e imperecedera que se presenta ante nosotros por fin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Que pasen un excelente fin de semana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;    Tincho (llorando rocío)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;    PD: Be true.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-5847960582284502068?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/5847960582284502068/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2002/09/mis-adornados-arbolitos-de-navidad-en.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/5847960582284502068'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/5847960582284502068'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2002/09/mis-adornados-arbolitos-de-navidad-en.html' title='La Reflexión de la Semana'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-2194476764445049576</id><published>2002-08-17T00:36:00.000-03:00</published><updated>2008-11-11T02:36:56.628-02:00</updated><title type='text'>La Reflexión de la Semana</title><content type='html'>Botijas y chinitas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Será porque la vida vale la pena ser vivida, será porque durante la noche alguna ninfa milagrosa me regaló cierta bondad, será simplemente porque es viernes y los viernes tienen algo de increíble... Sea por lo que sea, nos deslizamos con candor y armonía hacia el fin de semana. Y el mundo nos mira,sorprendido ante tanta novedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   ¿Qué será de nosotros durante estos tres días que siguen? Lo maravilloso sigue siendo el albedrío irrestricto, el aire siempre dispuesto a sacudirnos la cabellera, el mar fogoso y la montaña soberbia. Lo maravilloso sigue siendo la familia, los amigos, los mates en la plaza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Será por tantas cosas lindas o será porque la naturaleza es así y punto, pero cuando nos toca un día de sol como éste... ¿cómo decirlo? ¿No se sienten más felices? ¿No pareciera ser todo un poquito menos insoportable?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   "No te engañes", me dirán. "La desgracia es desgracia, la veas o no", me dirán. Y tendrán razón. Pero de todas formas ¡vamos, muchachos! Hagamos a un lado esa desgracia por un instante, y dediquémonos a imaginarnos donde queremos estar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Dichas estas palabras, me fumo un cigarrillo, me despatarro en la silla, le sonrío a la ventana, y me los imagino a todos ustedes pensando "Este muchacho está un poquitín atrofiado".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Disfruten el fin de semana. Es la última esperanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Un abrazo, un apretón de manos, un beso o una caricia, según corresponda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;   Tincho (enfermo de ansiedad, mansedumbre, neurosis y corazón partío)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;   PD: Stay true. Talk straight. Keep the faith.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-2194476764445049576?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/2194476764445049576/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2002/08/la-reflexin-de-la-semana_16.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/2194476764445049576'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/2194476764445049576'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2002/08/la-reflexin-de-la-semana_16.html' title='La Reflexión de la Semana'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-8355359713222583523</id><published>2002-08-12T00:35:00.000-03:00</published><updated>2008-11-11T02:35:47.290-02:00</updated><title type='text'>La Reflexión de la Semana</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mis afamados profetas de lo imposible:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Nos encontamos de pronto, como cada santo viernes, ante un abismo. No es este, sin embargo, un abismo negro y terrible, sino que se asemeja a la pequeña puerta que se atrevió a cruzar la intrépida Alicia: es un pasaje a un mundo diferente. Quizá no sea mejor; quizá no sea peor; pero sí diferente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Nada diremos, compañeros, sobre la triste celebración del Día de la Raza marcada en el calendario para el día de mañana. Sólo introduciré la idea de que no es nuestra la raza por la que festejamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Ahora... algo que realmente merece nuestra atención, mis amigos, es la novedad de que el próximo lunes no tendremos responsabilidades ante las que rebajarnos. Dormiremos, en cambio, hasta que las sábanas nos vomiten.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   ¿Cómo se explica esto? ¿Cómo comprender esta salvajada calendaria? ¿En qué estructura psíquica cabe la interpretación de tan misterioso hecho? Dejemos de lado a los ineptos que pretenden hacernos creer en decretos presidenciales para correr supuestos feriados a fechas más oportunas para el ocio y la distención. ¡Patrañas! Hay aquí un propósito celestial, una voluntad suprema que manipula la realidad... ¿para qué? ¿Hacernos un regalo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   ¿Merecemos un regalo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Tanta reflexión me dio hambre. Me voy a almorzar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   ¡Salud!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;   Tincho (defendiendo la actitud a capa y espada)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;   PD: Drugs are useless when u take an exam. Trust me.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-8355359713222583523?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/8355359713222583523/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2002/08/la-reflexin-de-la-semana.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/8355359713222583523'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/8355359713222583523'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2002/08/la-reflexin-de-la-semana.html' title='La Reflexión de la Semana'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-730897129675989712</id><published>2001-11-01T01:27:00.000-03:00</published><updated>2008-11-11T02:28:46.318-02:00</updated><title type='text'>La Reflexión de la Semana</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;    Un mes más que logra escapársenos. Atónitos, lo vemos deshacerse en días desperdiciados y no ser ya otra cosa sino recuerdos. Corremos a recuperarlo, nuestras torpes piernas desesperadas por vencer el olvido. Pero ya se ha ido, y un nuevo mes nos sonríe, malicioso: “También me perderás a mí, muchacho”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Hemos sepultado tantos meses, indolentes ante cada partida como ante todo... Y no alcanzamos a comprender que cuando despidamos el último día habremos de llorarlos a todos de una vez, en una lágrima final que seguramente tendrá el gusto amargo del arrepentimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-730897129675989712?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/730897129675989712/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2001/10/la-reflexin-de-la-semana.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/730897129675989712'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/730897129675989712'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2001/10/la-reflexin-de-la-semana.html' title='La Reflexión de la Semana'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-7555579412259051652</id><published>2001-09-12T00:25:00.000-03:00</published><updated>2008-11-11T02:32:07.687-02:00</updated><title type='text'>La Reflexión de la Semana</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;    Si bien siempre tratamos de creer la mentira, de revocar a fuerza de voluntad y acostumbramiento su evidente falsedad, tal vez nunca dejamos de saber que tarde o temprano habría de caer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   El estruendo de dicha caída ha sido espantoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Ellos, los otros, nos fabricaron la mentira para que pudiésemos vivir tranquilos, sin preocupaciones, dedicando nuestras horas a dejarnos violar por ejecutivos de cuentas e intereses anuales. Nos prepotearon una enorme muralla de cartón pintado, y custodiaron su integridad con balas de goma, boletines oficiales, refutaciones históricas y paparruchadas varias. Alquilaron opiniones públicas para distraer nuestras ideas y nos mandaron por correo los balances y presupuestos de nuestras ilusiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Nacimos en medio de la mentira y terminamos por aceptarla y pregonarla. Con el tiempo olvidamos que mentira era, y a falta de falacias más convincentes la disfrazamos de verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Funcionó durante algún tiempo. Creímos que estábamos seguros. Creímos que la desgracia nos era ajena, que ellos nos protegerían de la peste y la desnutrición, del sida y la guerrilla, de las armas químicas, de la navaja en los riñones a cambio de cinco pesos y dos caramelos Tic-tac. Escudamos a nuestros hijos tras la boleta de la luz y del alumbrado; pagamos el seguro del monopatín y respiramos tranquilos. Regalamos nuestros pibes en Malvinas y nos consolamos en nombre de la patria, de Dios y de los próceres versión Santillana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Y ellos, mientras tanto, agregaban un subsuelo más a sus guaridas, rezando que el día no llegara antes de que pudieran cerrar la escotilla y refugiar sus traseros fruncidos de terror.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Viendo cómo se derrumba la mentira ante las cámaras, oliendo la sangre, la carne quemada, el llanto sorprendido de los que se salvaron por un pelo, somos tan idiotas que nos preguntamos cómo pudo pasar esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Nos regalamos un segundo y reflexionamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Pensamos en nuestras propias pantomimas; en los piquetes y en las gomas encendidas en las esquinas. En los escraches y en las huelgas de hambre. En mostrar hoy la cintita negra que mañana nos servirá de pañuelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Miramos el mapa y suponemos que más allá del horizonte también hay gente. “¿En qué idioma hablarán?”, nos preguntamos. “¿Tendrán alma, como nosotros? ¿Llegará hasta allá la cigüeña?”, nos decimos, mirándonos incrédulos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   La segunda explosión resuena en los televisores como el sí desesperado de un dios harto de nuestra ceguera. Volvemos a mirar el mapa y ya no vemos un punto y una leyenda. Ahora vemos personas. Gente tan desesperada como nosotros. Otra gente, pero no son “los otros”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Y los otros están cerrando despacito la cortina del balcón famoso, bajando las escaleras de puntillas y metiendo la cabeza en un agujero. Los otros se están llenando los bolsillos con sus (nuestros) tesoros para salir rajando cuanto antes. Los otros nos están diciendo que nos quedemos tranquilos al tiempo que el helicóptero parte hacia algún lugar seguro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Nos miramos los unos a los otros y comenzamos a comprender. La mentira de deshace; se deshace como una telaraña castigada por el huracán inevitable de una desesperación que deberíamos estar sintiendo nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Vemos el humo y los cadáveres; los heridos; los escombros. Ellos han recibido el mensaje, pero la sangre que se filtra hacia el seno de la tierra es sangre inocente. Once mil almas tan llenas de ilusión como las nuestras se extinguen para que ellos abran los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   ¿Lo consiguieron? ¿Han comprendido por fin? ¿Han comprendido que no pueden mantener sus instituciones de espuma por siempre, que la fantochada tarde o temprano acabará por deshilacharse?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Mientras los otros deciden qué bomba usar como represalia, nosotros debemos interpelarnos con honestidad. ¿Quiénes son las víctimas? ¿Quiénes son los responsables? ¿A qué bando pertenecemos nosotros?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Las respuesta no puede ser otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Nosotros somos las víctimas. Somos víctimas de las explosiones que resuenan en la otra punta del continente, y de los piquetes que no nos dejan cruzar el riachuelo. Somos víctimas de las lluvias de bombas que caen en África y del impuesto al caramelo que nos cobran para pagar un campo de golf y un casamiento a todo trapo. Somos víctimas de esto y aquello. Somos víctimas de los otros y de nosotros mismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Los responsables son ellos, los otros. Los que nos piden disculpas cuando los tapa la porquería. Los que nos prometen el paraíso cuando nos morimos de hambre. Los que tirotean a nuestros hermanos en África, en Vietnam, en Ucrania, en el Golfo, en España, en Colombia, en Ecuador, en Brasil, en China. Los que nos robaron el continente cuando corríamos medio desnudos por la selva, revoleando piedras y flechitas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Los que masacraron a los pibes en Malvinas. Los que nos robaron treinta mil padres, hermanos, madres, tías, amigos y colegas hace veinticinco años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Los que nos venden su libertad prefabricada, sus modelos sociales, sus asesinos seriales, sus flagelos, sus prostitutas, sus predicadores y sus píldoras para recordar que olvidamos tomar alguna otra píldora inútil: una canasta familiar de oferta que nos meten por la nariz, por los ojos, por la boca, mientras un payaso nos distrae con morisquetas y un turro nos vacía la billetera y el corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Los que se insultan para la foto, y después se bajan un vino en la suite. Los que esgrimen muecas de dolor para afanar un voto más. Los que ordenan masacres en pijama y con pantuflas, ebrios de whisky y poder. Los que organizan revoluciones desde una cueva y mandan a sus hijos de cinco años a sembrar bombas en hospitales y escuelas. Ellos, los otros, son los responsables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   En cuanto al bando al que pertenecemos… es el único bando que vale la pena defender. El bando de nuestra familia. El bando de nuestros amigos. El bando de nuestros hermanos latinoamericanos. El bando de nuestros hermanos de África, Asia, Europa y Oceanía. El bando de los que mueren en atentados. El bando de los que quedan en el campo de batalla. El bando de los oprimidos, de los hambrientos, de los enfermos, de los locos. El bando de nuestros abuelos, de nuestros nietos. El bando de nuestras miserias, de las ilusiones que nos robaron pero que esperamos recuperar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   El bando de la justicia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   El bando que tarde o temprano va a triunfar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;    Dedicado a quienes – a lo largo de la historia - han entregado su sangre y su futuro por un pedazo de pan, una ilusión de libertad, o un poco de paz.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-7555579412259051652?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/7555579412259051652/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2001/11/la-reflexin-de-la-semana.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/7555579412259051652'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/7555579412259051652'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2001/11/la-reflexin-de-la-semana.html' title='La Reflexión de la Semana'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-5888842173353251555</id><published>2001-08-16T00:23:00.000-03:00</published><updated>2008-11-11T02:25:08.161-02:00</updated><title type='text'>La Reflexión de la Semana</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;    Nos rodean.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  El círculo es cada vez más estrecho; nos asfixian poco a poco, casi sin que lo notemos. Nos sacan el aire mientras nosotros nos preocupamos por caerles bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Y ellos, los de afuera, nos sonríen, por supuesto. Nosotros, imbéciles y crédulos, pensamos que hemos conseguido su gracia. Pero ellos conocen - y nosotros no sospechamos – la realidad tras la mueca. Saben que no nos sonríen, sino que se ríen de nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Nos compran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Primero compran lo que no tenemos. Luego nos venden el deseo, la tentación de tantas porquerías. Y nosotros compramos. Nuestra voluntad ya no es nuestra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Luego compran alguna chuchería que sí tenemos, y entonces esa chuchería ya no es nuestra. Perdemos nuestras idioteces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Más tarde nos convencen de que sería un buen negocio venderles alguna cosa un poco más importante. Un pulmón, por ejemplo. O una hija. La abuela va de regalo, ¿para qué la queremos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Pronto han comprado tantas cosas nuestras, que no tienen lugar para guardarlas. Nos solicitan amablemente que se las guardemos durante algún tiempo; son tan buenos clientes que no podemos negarnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Nos dejan toda su basura en el jardín, sonriendo; siempre sonriendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Y nosotros también sonreímos… pero ahora ya no es un gesto, sino una mueca. Una mueca de inquietud. Por primera vez nos preguntamos si habremos hecho bien en vendernos. Rápidamente bosquejamos un inventario de lo que nos queda, en un afán desesperado de aferrarnos a nuestras últimas pertenencias. La lista sólo tiene un par de renglones: lugar suficiente para anotar nuestro número de documento, la ropa que llevamos puesta y nuestra última migaja de dignidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Decidimos que es hora de terminar con aquella feria barata, y corremos hacia nuestros hogares para atrincherarnos. Vemos – ¡demasiado tarde! – que nuestra casita blanca, con jardincito y chimenea (junto con las de nuestros vecinos), se ha convertido en un fabuloso centro comercial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Nos miramos los unos a los otros, y nos preguntamos dónde iremos a vivir ahora. Es entonces cuando comprendemos la jugada maestra, el golpe genial. Desde debajo de una baldosa se infla un muñeco vestido de traje; reparte una papeleta entre los vecinos y nos tiende una lapicera a cada uno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Algunos firman. Los meten en una camioneta, y se los llevan a alguna ratonera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Pero quedamos quienes rompemos el contrato, y reventamos el muñeco con las lapiceras. Comenzamos a gritar. Agarramos palos; armamos bombas en botellas de vino y nos llenamos los bolsillos de piedras para la gomera. Enfilamos hacia el centro comercial, decididos a demolerlo, a recuperar nuestro inventario y nuestras vidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Un ejército pintado de una bandera que no es la nuestra nos corta el paso, nos reduce con armas fabricadas acá a la vuelta, vistiendo uniformes tejidos en la otra cuadra. Nos intiman a retirarnos, a firmar. Levantamos nuestro propio papel, el inventario de nuestras cosas (las últimas) con la esperanza de que comprendan que no pueden ganarnos, que no hemos vendido todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Nos señalan con el dedo y se cagan de la risa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  El muñeco vuelve a inflarse. Nuevos contratos y lapiceras son lo único que vemos entre las lágrimas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  No sabemos adónde va la camioneta, pero seguramente no es territorio argentino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Dedicado a todos aquellos que no faltan el respeto, y así respetan también la memoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  No solo el amor inquieta al alma sensible, muchachos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-5888842173353251555?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/5888842173353251555/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2001/08/la-reflexin-de-la-semana.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/5888842173353251555'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/5888842173353251555'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2001/08/la-reflexin-de-la-semana.html' title='La Reflexión de la Semana'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-8121589611602779281</id><published>2001-07-08T00:22:00.000-03:00</published><updated>2008-11-11T02:23:24.007-02:00</updated><title type='text'>La Reflexión de la Semana</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;    Por fin hemos decidido que estamos hartos. Indignados ante la batata política, ante la poda sanguinaria y sistemática de nuestros chanchitos, empezamos a juntar palos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Amontonamos neumáticos en una esquina y en la otra. Los prendemos fuego y acorazamos la cuadra. Protestamos porque el basurero no pasa todos los días, porque el almacenero se quedó sin caramelos Fizz, porque ya no se venden las figuritas “Basuritas”. Enarbolamos la bandera, nos tatuamos símbolos patrios en la frente y salimos a revolear fruta podrida. Acto seguido, maldecimos a los políticos, a sus familias respectivas, a las instituciones en las que reptan, al país que cobija esas instituciones, a la historia que forjó la necesidad de ellas, a los próceres que fabricaron nuestra historia, a los indios que poblaban la pampa por ser indios y por poblar la pampa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Superamos nuestra barricada y explotamos. Llegamos a la esquina y vemos que el barrio es un campo de batalla. Las viejas se tiran de los pelos. Los viejos se dan piñas y se agachan para buscar la dentadura. Los pibes se dan con la gomera y sus padres ya están cargando la ametralladora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Nos miramos los unos a los otros y comprendemos que hemos perdido algo; un factor esencial de nuestra identidad que nos hacía compatriotas, y cuya falta nos rebaja a monos de culo pelado que se matan a piñas para merendar un piojo mugriento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Tiramos los palos al fuego, decididos ya a buscar la paz. Cuando se hubieron consumido, apagamos el fuego de los neumáticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Hablamos con los combatientes y reducimos sus llamas también. Los viejos se levantan, los niños les alcanzan las dentaduras perdidas. Los hombres se abrazan, húmedos de alegría. Las viejas se peinan y chusmean alguna pavada. Todo ha vuelto a la normalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    ¡Pero a no olvidar!, nos decimos. Unos cuantos nos unimos y organizamos una movilización pacífica. Juntamos miles de personas, unidas todas ellas por un sentimiento de confraternidad. Las lideramos en el camino de la bondad, predicando moralidad de la buena por los mismos medios que antes usábamos para despotricar contra nosotros mismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Nos convertimos en amigos de todas las cosas, redentores absolutos, jueces imparciales, ejemplos para la posteridad. Nos envolvemos en ropajes blanquicelestes e invadimos Plaza de Mayo. No clausuramos, sin embargo, ningún acceso a ninguna parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Nos hacemos oír. Cantamos el Himno Nacional a viva voz, plenos de orgullo y pasión. Nuestras lágrimas alimentan un río único que barre los sedimentos de nuestra ceguera, de nuestra impotencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Somos la Nación. Somos la Patria. Y hemos venido por lo que nos corresponde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Entonces salen ellos, los otros. Nos sonríen sus sonrisas de marfil y dibujan ademanes circenses en la niebla de invierno. No les damos pelota y seguimos con la nuestra. No entienden que no estamos aquí por ellos. No entienden que ya no importan, porque hemos encontrado otro camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Pero pronto se les hace evidente que esta movilización no es como las otras. Se miran entre ellos y comprenden que esta vez están jodidos, acaso. Levantan el teléfono rojo y aparece la caballería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Humo, balas de goma y palazos en la nuca. Somos muchos, pero estamos agotados. Nos dispersan la voluntad en una estampida de fuerza de choque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Volvemos al barrio y restauramos la barricada a las apuradas. Ahora sólo queremos protegernos. Nos ocultamos y rezamos por que no nos persigan. Ellos, viéndonos derrotados y miserables en nuestras madrigueras, vuelven a sus cuevas oscuras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Comprendemos que no podemos sembrar si la tierra está llena de piedras y hierba mala. Y sabemos también que el único arado que servirá en este campo se carga con pólvora. Pero no somos soldados. Somos simplemente gente. Y no queremos ver a nuestros pibes de cinco años manejando un fusil que pesa dos veces más que ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Entonces nos resignamos y volvemos a empujar la rueda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Pero la sombra que nos envuelve ahora ya no es la misma; cicatriza en ella la esperanza de que, algún día, surja un héroe que nos enseñe a gritar sin tener que despojarnos de nuestro traje de buena gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    (Dedicado a esos próceres contemporáneos y anónimos cuya férrea voluntad riega el orgullo de nuestros hijos, y dibuja en el pizarrón de nuestra sociedad ávida la ecucación perfecta de la bondad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Quiénes son, no lo sé. Cuántos o bajo la sombra de qué árbol se amparan, tampoco. Pero hay que apostar por su existencia de todas formas.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-8121589611602779281?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/8121589611602779281/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2001/07/la-reflexin-de-la-semana.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/8121589611602779281'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/8121589611602779281'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2001/07/la-reflexin-de-la-semana.html' title='La Reflexión de la Semana'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-3266514923606165207</id><published>2001-06-09T00:21:00.000-03:00</published><updated>2008-11-11T02:22:14.480-02:00</updated><title type='text'>La Reflexión de la Semana</title><content type='html'>Basta de urgencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Quiero una vida de paz, de largos paseos por la llanura, de paisajes eternos y de música serena. Quiero antiguos caminos que me lleven hacia parajes olvidados, cuya visión sea un recuerdo ajeno transfigurado por cristales de nostalgia. Quiero amores imposibles que me limpien de dolor y realidad, que me eleven en gráciles fantasías de mundos florecientes de caricias y susurros, de miradas perdidas en el alma de profundas simplezas. Quiero acordar una fértil amistad con las criaturas que viven a mi alrededor, brindarles mi presencia y regocijarme en la suya. Aceptar mi condición de efímero y abrazar cada segundo con una lágrima de adiós.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Quiero vivir por y para lo demás, por y para mí mismo, en una comunión tan firme, tan amable y desinteresada que, en el momento de mi partida hacia el país oscuro, cielo y tierra lloren una despedida alegre de lluvia y viento, sol y flores. Quiero que vivir en todos, y sentir la esencia de todos dentro de mí, como incontables voces cantando sin palabras ni música una melodía de confraternidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Quiero ser un pasajero alegre y feliz en este mundo; alejarme de él con la certeza de haber aprendido algo, con el orgullo de haber enseñado un poco más, y con la esperanza de que, en algún momento entre la muerte y la eternidad, un ángel rescate mi esencia de la nada y me haga brotar nuevamente a la vida. Pero esta vez como un ave de colores, como una flor en primavera, o acaso tan solo como un amigo de todas las cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;    P.D.: Saludos a todos. Que tengan un excelente fin de semana, que hagan valer sus horas, y que no olviden el consejo de mi amigo personal Jerry: "Tú eliges cómo vivir tu vida".&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;    Nada más.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-3266514923606165207?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/3266514923606165207/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2001/06/la-reflexin-de-la-semana.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/3266514923606165207'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/3266514923606165207'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2001/06/la-reflexin-de-la-semana.html' title='La Reflexión de la Semana'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-6993239610640451466</id><published>2001-05-05T00:19:00.000-03:00</published><updated>2008-11-11T02:20:41.211-02:00</updated><title type='text'>La Reflexión de la Semana</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Muchachos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Por una vez en mucho tiempo, al fin hemos conseguido pisotear una semana con orgullo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Escupiendo al viernes, sarcásticos y seguros, le damos la espalda muertos de risa, nos ponemos la malla y ya queremos zambullirnos de cabeza en el fin de semana. Reposo para el cuerpo y espíritu, esos dos días son consagrados por nosotros a la alcoholemia, la lujuria inconsciente y anticonceptiva y el desenfreno alocado. Descansamos y comenzamos la semana más deshechos que nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Curiosamente, apuntamos hacia la destrucción propia. La vida misma pareciera ser una flecha hacia la muerte; pues, estando vivo, ¿hay certeza más grande que la de la muerte?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Imitamos los grandes esquemas del universo en nuestras minúsculas experiencias. El ciclo de vida y muerte es tentador. Nos sometemos a los más exigentes regímenes de tortura programada, consumiendo todo tipo de sustancias a sabiendas de que tarde o temprano nos robarán unas semanas. Castigamos nuestra carne con vicios, estridencias estéreo, montañas rusas y electrones voladores. Clausuramos conexiones interneurales con narcóticos y arruinamos órganos del aparato digestivo con pesticidas, colorantes, cafeína.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Intentamos emular a la muerte, vieja y mañosa como es. Pero cuando ella decide golpear a nuestra puerta, vestida de cáncer, de SIDA, de epilepsia, nos rasgamos las vestiduras y nos preguntamos qué demonios hemos hecho para despertar el desconcierto del Señor y recibir tal castigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    "No hiciste más que nacer, infeliz", nos susurra cierta voz interior. No podemos refutar tal afirmación, pero lo intentamos de todas formas. Prometemos abandonar los dudosos bosques de la lujuria y la perdición, acordamos regresar a la senda de la bondad, nos humillamos en eternos rezos y acrobacias circenses para ganar la gracias del Altísimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Y el milagro sucede.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    El cáncer cede. Se fortalecen nuestros músculos. Balanceada la composición química de nuestra sangre, dejamos de depender de las sondas intravenosas. Nos sacan el respirador. Volvemos a caminar, a ver, a hablar. Tan frágiles ayer, hoy nos creemos inmortales, indestructibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Olvidamos los rezos, el sufrimiento, las promesas de cristal. Juramos ante el espejo no desperdiciar un sólo segundo de nuestras vidas. "De ahora en más, voy a hacer lo que tenga ganas de hacer". Y alquilamos una montaña de putas, ingerimos media localidad de Quilmes y vaciamos una farmacia en nuestro torrente sanguíneo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Criaturas despreciables como somos, creemos que pudimos vadear el destino, hacerle un corte de manga a la Parca y salir rajando justo cuando nos disparaba un guadañazo. Suponemos, en nuestra miserable posición, que podremos hacerlo siempre que queramos. Dios nos mira y sacude la cabeza, resignado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Podemos seguir jugando. Podemos cagarnos de risa de todo y abandonarnos a la desidia, a la parranda, al arrobo carnal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-6993239610640451466?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/6993239610640451466/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2001/05/la-reflexin-de-la-semana.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/6993239610640451466'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/6993239610640451466'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2001/05/la-reflexin-de-la-semana.html' title='La Reflexión de la Semana'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-1171061941158263812</id><published>2001-04-21T00:01:00.000-03:00</published><updated>2008-11-11T02:17:25.311-02:00</updated><title type='text'>La Reflexión de la Semana</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Muchachos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Otra semana que se nos escapa. Arena entre los dedos, los días se filtran sin diferencia ni novedad, sin asombro ni milagros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   La rutina nos empaqueta. Nos pule y nos lustra. Nos deja igualitos los unos a los otros. Y si somos todos iguales, si todos tenemos y soñamos lo mismo; si todos comemos la misma basura y vestimos los mismos harapos, ¿cómo podemos decir que tenemos identidad? ¿Cómo sabemos quien es quién? ¡Ah, pero lo sabemos! Alguien nos sopla cuando lo olvidamos; alguien nos da un mamporro y volvemos al camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   El calendario no sirve. Medimos el tiempo por el despertador, las pantuflas, la ducha, afeitarse y perfumarse, desayunar alguna migaja, ponerse el saco y salir al smog, las bocinas, el griterío infernal; subir a un barril de aceitunas y bajar como se pueda; sentarse, sacudir papeles, atender teléfonos y pintar sonrisas de frío marfil de imitación; correr la carrera con una porción de pizza en la mano y volver a la cueva; más gritos, más café, más abrochadora, planilla de cálculo y marfil, todo el marfil que queramos. Otro barril y a embobarse. Asimilar porquería un par de minutos más. Cena, postre, cafecito con coñac y a embalsamarse. El universo llega a su fin entonces. Todo se destruye, se mezcla y se amasa; se hace la luz y todo renace. El ciclo no se termina; es eterno, interminable, aburrido y carcelero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Y mientras tanto, la pobre identidad fotocopiada que tenemos por documento sueña con un mundo a colores, con la mujer del prójimo y con el partido del domingo. El almanaque adelgaza en hojas, nosotros adelgazamos de sueños y esperanza. La rueda avanza y pisa al que se le ponga en medio. Como los caballos, sólo se nos permite mirar hacia adelante, nunca a los costados; no sea cosa de que veamos al vecino y decidamos jugar a las cartas; no sea cosa de que hagamos un amigo y seamos más fuertes; no sea cosa de que nos enamoremos de una mina y queramos rajarnos al carajo a comer perdices.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   El domador ya no usa su látigo. Ahora tiene un palo del que cuelgan treinta y tres millones de zanahorias marchitas que nos tientan a dar un paso, después otro, siguiendo el ritmo de la rueda, siempre girando en torno al mismo eje de engaño y aceptación, de robo y resignación, de risotada y cabezas gachas. Reconociendo la genial estrategia, una sombra hace a un lado su hortaliza y sale corriendo. La buscan y la machacan con organismos recaudadores y reglas de convivencia urbana. Indiferentes, seguimos empujando la rueda. Ellos saben que tienen la vaca atada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Pero ahora todo cambia. No queremos ni zanahoria ni plazos fijos ni convertibilidad. No queremos grabadoras ni heladeras. No queremos seiscientos canales ni anchos de banda. Incontenibles, las sombras se agitan, gritan, se revelan. Nos besamos y jugamos al truco; nos casamos y procreamos y corremos por el bosque y remontamos barriletes de esperanza. Nos teñimos de luz, nos manchamos de diferencias. Dejamos de ser uno para ser muchos, incontables. Tiramos la casa por la ventana y nos fumamos un pasto cualquiera. Hacemos una Gran Fogata Gran con las chequeras, los juguetes, los aparatos y los anchos de banda. Cocinamos nuestra esclavitud y nos damos una panzada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Desesperados, ellos nos vuelven a regalar pinturitas y crayones y plasticola. Como nada funciona se meten en nuestras casas y nos ponen bombas; las desarmamos con una cuchara y se las prendemos fuego también. Nos pintamos la cara con barro, armamos unas pancartas rojas y corremos a saturar autopistas, bocacalles, pasos a nivel, escaleras mecánicas, obeliscos y monumentos históricos. Escupimos a la historia, los héroes y a sus mismísimas madres que los parió. Estamos hartos, decimos; estamos furiosos, decimos. ¡BASTA YA!, decimos. Seguimos gritando, eufóricos, desesperados, sedientos de justicia, de sangre, de palazos, gas lacrimógeno y guerra civil. Rompemos vidrios y quemamos autos, aplastamos barricadas. Estamos unidos, respiramos libertad. Revoleamos cadenas, piedras y tachos de basura. Somos fuertes. Somos treinta y tres millones de llamas enfurecidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Desesperados, ellos salen al balcón. Con lágrimas en sus mejillas, con dolor en sus miradas, nos abren sus corazones. Patalean por el tiempo perdido, por la injusticia, por el dolor. Se tiran la pelota y hacen mea culpa. Nosotros guardamos silencio; por dentro, sin embargo, gritamos jubilosos "¡Victoria!". Por último, se toman de las manos, inundados en lágrimas. Bajan la cabeza y nos piden perdón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Ante la gloria de sabernos vencedores, no sabemos qué hacer. Se ofrecen a guiarnos. "Están perdonados", decimos; nos ponemos otra vez el traje de sombra y a seguir empujando la rueda se ha dicho, que estamos atrasados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   La rutina y el engaño nos arropan una vez más, y volvemos a añorar los barriletes y las flores, el cielo azul y las ropas de colores, imaginando cuándo nos darán otra excusa para pintarnos la cara y salir a romper cosas, a pretender que nosotros - y no ellos - dirigimos la rueda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-1171061941158263812?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/1171061941158263812/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2001/04/muchachos-otra-semana-que-se-nos-escapa.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/1171061941158263812'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/1171061941158263812'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2001/04/muchachos-otra-semana-que-se-nos-escapa.html' title='La Reflexión de la Semana'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-2966314749969136179</id><published>2001-04-13T23:59:00.000-03:00</published><updated>2008-11-11T02:00:48.218-02:00</updated><title type='text'>La Reflexión de la Semana</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Muchachos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Fue ésta una semana anómala, un pequeño regalo de la superioridad para calmar nuestra ansiedad de libertad. Recursos que tienen Ellos para mantenernos calladitos y felices, rompiendo huevos e ingiriendo pastillitas de felicidad. Patrañas. Nos mienten, pero no nos ocultan la inmundicia. Nos brindan, en cambio, una caja llena de pinturitas para dibujemos nuestra propia pantalla, a gusto y piacere. Y somos como niños: olvidamos nuestro hambre o moretón de turno mientras tengamos algo que hacer, una nueva pavada que jugar. Estamos jodidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Hablamos de historia, de la evolución del hombre, de repetidas revoluciones y conquistas, del 9 de julio. Mientras tanto, nos tocamos la escarapela y cantamos el himno, esperando escuchar la letra de quien tengamos al lado porque no la sabemos. Hipócritas somos, porque es la única enseñanza que supieron darnos. La mentira y el engaño están presentes en el aire que respiramos; un virus que no come leucocitos ni corroe hígados, sino que mastica bocados de alma como si de una golosina se tratara. Este aire porteño que nos instruye en la puteada como presentación y la escupida porque sí, en patear perros y gatos por igual, en parar el colectivo a tres metros del cordón y robarse ceniceros del bar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Somos porteños y lo decimos con orgullo, y al mismo tiempo se nos encoje el corazón de vergüenza: la vergüenza de ser porteños y hacer de ello un acto público. Declaramos que somos importantes, que hacemos la diferencia; todos y cada uno de nosotros cree que es mejor que los demás, y la cuenta termina dando que todos somos la misma paparruchada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Compramos. Compramos cosas y más cosas para ser alguien, como si uno fuera más inteligente por cagar en un inodoro con olor a lavanda. Sabemos que nos tiramos pedos como cualquier hijo de vecino, pero ¿qué importa?: vestimos pantalones con chapitas brillantes. Consumimos y nos pegamos las etiquetas de los precios en la frente. El DNI no vale nada; para ser socio hay que presentar la boleta de la luz o del celular. No tenemos identidad. Somos rusos, tanos, gallegos, suecos, portugueses, mejicanos, maoríes, croatas, yugoslavos, turcos, iraquíes, peruanos, bolivianos, chilenos o puertorriqueños: cualquier cosa con tal de no ser argentinos. Cuando nacemos no tenemos ni etiqueta ni precio ni oferta de la semana ni pan bajo el brazo. Hijos del hambre y la revolución. Hijos del aceite caliente revoleado desde una terraza. Hijos del gomerazo y la bicicleta del dólar. Hijos de cualquier parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    De pronto nos sentamos en una plaza, y miramos a nuestro alrededor. Nos sentimos en paz. Una paloma engulle una migaja de pan o un maíz, una madre pasea con su hijito, un grupo de nenes juega a la pelota. Contemplamos los enormes árboles, y los imaginamos cuando no eran más que una ramita mísera que apenas se asomaba. Miramos el cielo, azul, eterno. Los bancos y el caminito de ladrillo picado. Los canteros con flores algo descuidadas. Un tacho de basura repleto. Uno o dos faroles despintados que, sorprendentemente, conservan intacta su lámpara. En medio de la tregua, una vez más nos preguntamos quién somos, cuál es nuestro lugar en la sopa. Más allá de la plaza se adivinan los bocinazos y la furia, la terrible furia que mueve la ciudad y el mundo, siempre hacia adentro, un paso más cerca de la inmundicia. Pero eso está lejos, pues la plaza es el mundo ahora, una tregua, una prudente distancia entre nosotros y Ellos. Una zona franca. Aquí podemos pensar, y las respuestas sean tal vez un poco más sinceras.     Pues mientras encontremos paz, Ellos - los otros - no pueden bombardearnos con sus multiprocesadoras y celulares y paginas web y frescura a toda hora y suavidad total y máxima rentabilidad. Aquí la realidad se reduce a la paloma y el banco, la madre y el caminito, el farol que compite con el árbol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Cerramos los ojos, nos inundamos de fragancias. Una vez más - tal vez la última, si llegásemos a perder la esperanza - nos preguntamos quiénes somos. Y la respuesta llega natural, inquietante en su simpleza. Nos asustamos. Abrimos los ojos, y nos sentimos cubiertos de sudor. La madre y la paloma y los nenes se han ido. Notamos que hay menos luz; el sol se escapó a trote ligero mientras meditábamos. Pero ha valido la pena, pues hemos encontrado la punta de la madeja. Ya podemos comenzar a desenredarla. Tiraremos un poquito hoy, otro poco mañana. Desharemos un nudo aquí y otro allá. Despacio, muy despacio, la madeja irá desapareciendo. Y en algún momento ya no habrá madeja, sólo hilo; kilómetros de hilo azul. Ellos nos ofrecerán entonces pinturitas fluorescentes, crayones mágicos, muñecos que hablan y bonos pagaderos a diez años; películas con efectos especiales y figuritas; reproductores de música, grabadoras de imágenes y cámaras de fotos; lavarropas que caminan y cuentan chistes; monopatines con radio y lucecitas de colores...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Les diremos, entonces, que se los metan en el culo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-2966314749969136179?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/2966314749969136179/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2001/04/la-reflexin-de-la-semana_13.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/2966314749969136179'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/2966314749969136179'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2001/04/la-reflexin-de-la-semana_13.html' title='La Reflexión de la Semana'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-672956713707821133</id><published>2001-04-08T00:18:00.000-03:00</published><updated>2008-11-11T02:19:25.083-02:00</updated><title type='text'>La Reflexión de la Semana</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Muchachos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Semana podrida la que hoy nos toca enterrar. Dividida entre la ignorancia y la indignación, entre el cuchicheo y las patadas en el trasero, fue la furia el parámetro que tiñó las horas, alargándolas en su tediosa continuidad. Pero por suerte todo llega a su fin. Nos vamos a dormir y creemos - esperamos - que la mañana nos regale un día mejor, un futuro más sano y justo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Por supuesto, la mañana ha sufrido millones de vidas, y es más sabia que nosotros. Nos revolea, entonces, una piedrazo de realidad que nos da en medio de la cara. Nos despertamos sobresaltados, confundidos... ¿se habrá cumplido nuestro sueño? Nos rodean el despertador, las sábanas sucias de olor a pesadilla, el cielorraso manchado de humedad y una mesa de luz con una biblia y una revista porno. Allí, sentados en la cama, sintiendo aún en la cara la certeza de haber despertado al mismo anacronismo de siempre, suspiramos con credulidad: "Tal vez mañana..."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Pero tal vez no haya un mañana para nosotros. Tal vez un gordo ignorante y aburrido apriete un botón rojo mientras le da sin asco a uno de milanesa completa y volemos todos en pedazos. Quizá nos aplaste el contagio general de alguna fiebre africana y terminemos escupiendo los pulmones en un atraque de tos. ¿Pero qué podemos hacer? Nada. Tenemos que seguir metiéndonos en el barril de aceitunas todas las mañanas para ir a dejarnos violar por ellos, por los otros. Tenemos que bajar la cabeza y pagar el incentivo docente y el impuesto al caramelo. Todo se trata de romperse el alma trabajando para pagar los impuestos que nos permiten trabajar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Nos entrenamos. Vamos a la escuela primaria, le compramos una casa quinta a un tal Santillana y leemos poemas de Borges sin saber dividir con decimales. Nos inundamos de collages y transportadores y llamados de atención por reírnos en la clase de matemáticas. Aprendemos historia universal, geografía de Europa y literatura norteamericana, pero ni siquiera sabemos qué bondi nos deja en Plaza Francia o quién mierda escribió el Martín Fierro. Vamos al viaje de egresados de Córdoba y nos decimos que es lo mejor que nos pasó en la vida. Lloramos y nos abrazamos y nos apretamos a una mina. Al día siguiente nos cruzamos en la calle y no nos reconocemos o nos hacemos los pelotudos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Vamos al secundario y ¡es otra cosa! Nos tratan de señor y nos ponen amonestaciones. Nos levantamos minitas y aprendemos a pelear por una mirada o un sánguche de salame y queso. Aprendemos calcular derivadas y a dibujar balances, a forjar el país y a amar al prójimo. Aprobamos con un machete y ya somos el futuro de la patria. Fabricamos sueños: nos regalan la ilusión de ser gerentes de una importante empresa o interventor de auditoría financiera o presidente de la asociación para poner cosas sobre otras cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Después de todo, no tendría sentido estudiar si fuéramos a terminar siendo taxistas o albañiles o heladeros o vendedores de estampitas, ¿no es cierto? El pueblo no necesita saber nada mientras estén ellos, los otros, para decirnos cómo son las cosas, qué es bueno y qué es malo, qué hay que pensar y qué hay que olvidar, qué mierda podemos soportar y qué mierda mejor no tocar. Podemos dormir tranquilos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Aceptamos nuestro destino. Nos sometemos a la historia y el mundo marrano que nos atropella con medidas de calidad y metodologías negreras y estructuras jerárquicas y sistemas on line. Aprendemos a vivir en la basura e incluso nos acostumbramos. El olor a podrido parece desaparecer si lo respiramos lo suficiente. La fuerza de la costumbre nos lleva a pensar, a veces, que todo está bien: que la rueda gira y gira suavemente, que todos empujamos con voluntad y decisión, que ellos nos avisarán cuando una piedra se ponga en el camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Y de pronto sentimos un dolor en el culo que no se aguanta y nos damos cuenta que estamos mordiendo el polvo, tirados en la calle. Un perro nos mira y se va, cagándose de risa y sacudiendo la cola. Nos levantamos, nos sacudimos el traje. Miramos la puerta que se cierra; tras ella, cobijados en una oscuridad que nos rechaza, dos ojos rojos lloran lágrimas de carcajada. Recordamos y vemos en esos ojos la misma hipocresía que nos pidió perdón de rodillas cuando quemábamos autos y pateábamos tachos de basura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Bajamos la cabeza, y somos tan infelices que se nos ocurre pensar que es culpa nuestra. Recordamos todas las veces que llegamos tarde porque se atrasó el barril, todas las veces que no terminamos esos putos informes a tiempo o aquel día cuando miramos a los ojos a un gerente. Los justificamos con esas fantasías al olvidar que nunca tuvimos el control, nunca fuimos parte de ninguna consideración. Engrosamos números negativos, aparecemos en las noticias y tenemos que salir a robar para alimentar a nuestros ocho hijos. Nos persiguen, nos muelen a palos y nos meten presos. Nos cobran multas y nos embargan la casa. Nuestras esposas se van con el mismo gerente que nos rajó al carajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   ¿Tenemos alguna elección? ¿Podemos cambiar el mundo cuando no tenemos ni una moneda para volver a casa? ¿Está en nuestras manos hacer que nuestra vida sea mejor? ¿O tenemos que creer, por el contrario, que la única que nos queda es ser la puta de un forro que se pasa la vida jugando al golf, fumándose medio selva amazónica y montándose a todas las bailarinas de Sábado Bus? ¿Dejar que nos rompan el orto una y otra vez a cambio del pancho y la coca?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Este mundo es un lugar de puta madre...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   pero sólo para algunos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Pongo en sus manos, amables amigos, la decisión final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   &lt;span style="font-style: italic;"&gt;"A veces uno no es dueño de sus actos, pero mientras no lleve una mancha en su conciencia es libre de andar."&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;    (colaboración de Mariano Sola)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-672956713707821133?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/672956713707821133/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2001/04/muchachos-semana-podrida-la-que-hoy-nos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/672956713707821133'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/672956713707821133'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2001/04/muchachos-semana-podrida-la-que-hoy-nos.html' title='La Reflexión de la Semana'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-4440526450297563974</id><published>2001-04-06T23:58:00.000-03:00</published><updated>2008-11-11T01:59:50.881-02:00</updated><title type='text'>La Reflexión de la Semana</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Muchachos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Otra semana que se va, de la mano de un viernes paposo, insulso. Tras el ojo que nos mira constantemente, huye de nosotros una sonrisa macabra, dibujada por los dientes que mastican nuestra voluntad y nuestra fe. Nos levantamos y ya queremos acostarnos nuevamente. Cansados de trabajar, de descansar, de vivir y de pensar en la muerte, somos maniquíes de gelatina, perros que tiran del trineo en el que se montan unos pocos hipócritas de bolsillos llenos y sesera reseca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Nos preguntamos si no hay un mundo mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Lloramos la misma lágrima una y otra vez; compartimos un pañuelo húmedo y deprimente, sabiendo que el esfuerzo es fútil pero incapaces de escapar. Miramos a nuestro alrededor e inventariamos las cosas que nos desagradan. Corroboramos la lista y entre un ítem y otro vemos nuestro nombre. Nos entristecemos pero seguimos tomando el colectivo de siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Nos preguntamos si tenemos otra opción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Llamamos al 110 y nadie sabe nada. Nos esconden la respuesta y después la pierden. Ya no hay respuesta. Habrá que fabricar una nueva, nos decimos. Y la pulgosidad amable que nos alumbra, nos barre y nos limpia nos cierra la puerta en la cara, matándose de risa como si fuésemos bufones lastimosos, militantes de un humor barato y prefabricado. Les creemos, ¿por qué no? Carnaza de una albóndiga irreconocible, rodamos hacia una rutina que nos droga de resentimiento y agobio. El mundo se cansa de nosotros. Insistimos en que somos libres, continuamos la comedia amarga y creemos que nos van a aplaudir cuando termine, un apretón de manos y tal vez una flor. En lo profundo de nuestros corazones triturados conocemos la verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    El gusano del tiempo nos come desde adentro, ensañándose con esta dichosa actitud de dejarse vejar por ellos, por los otros. El gusano engorda porque sabe que él seguirá aquí cuando seamos polvo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Y en medio del cansancio, en medio de la ceguera que nos llena de ira e impotencia, de codicia y resignación, vemos una luz. Una luz que nos invita a vender nuestras baratijas, a quemar nuestros ranchos. Una luz que promete tardes de sol y paseos entre los árboles, agua fresca, siestas amables y amistades eternas. Una luz que vemos y repudiamos, porque representa todo lo que no somos, todo lo que nos falta. Una luz que nos inunda de deseo, de ímpetu... algo que no estamos acostumbrados a sentir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Una luz...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-4440526450297563974?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/4440526450297563974/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2001/04/la-reflexin-de-la-semana.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/4440526450297563974'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/4440526450297563974'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2001/04/la-reflexin-de-la-semana.html' title='La Reflexión de la Semana'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5565747399923971939.post-441966883760756432</id><published>2001-03-31T00:34:00.000-03:00</published><updated>2008-11-11T01:58:09.823-02:00</updated><title type='text'>La Reflexión de la Semana</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Muchachos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Otra semana que se va, de la mano de un viernes fatídico, castigado por una ciudad amarga y fofa. Un cielo que no se decide, una paloma que picotea media Plaza de Mayo, un viejo que escupe una vereda. Pequeñas imágenes de esta sopa marrana, este útero pervertido que nos hace renacer a la depresión y el rencor que marcan nuestro camino. Transitamos sendas anegadas de podredumbre, pobreza y deshonor. Comemos basura de primera calidad, relamiendo nuestros dedos raquíticos en un rictus de resignada aceptación. Asimilamos droga y violencia, locura y traición. Miramos por la ventana y vemos al vecino, y queremos prenderlo fuego. Nuestro reflejo nos mira, muerto de risa, sabiendo que él disfruta una existencia temporal y feliz, mientras nosotros, del otro lado, nos condenamos cada vez más a la rutina del desencanto. Moriremos anónimos, crédulos de haber hecho un cambio en la inmundicia, tan ciegos como hemos vivido. Pero nada nos importa, nada nos conmueve. Permanecemos en nuestra locura urbana ignorantes del camino de liberación, de la forma de matar al útero y nacer por nosotros mismos. Compramos una personalidad en cuotas y pagamos intereses, felices de que nos digan cómo y qué sufrir, de que nos lleven de las narices siempre hacia atrás, hacia adentro, un paso más cerca del centro de lo mundano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   ¿Qué pasó con nuestra sonrisa? Al caminar miramos hacia abajo, sólo ocasionalmente hacia adelante. Evitamos la mirada de nuestros semejantes, y mirar hacia arriba nos provoca aprensión. Nos avergüenza ver nuestra infelicidad en la ajena. Somos títeres concientes, quejándonos del titiritero pero sabiendo que lo necesitamos. Somos animales malolientes de superficialidad y consumismo, de maravillosa necedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Y en medio de toda la locura, de toda la oscuridad que nos apresa, de toda la basura que somos y hacemos, una esperanza se deja entrever...&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;(originalmente publicada el 30/03/2008)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5565747399923971939-441966883760756432?l=lareflexiondelasemana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/feeds/441966883760756432/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2001/03/la-reflexin-de-la-semana.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/441966883760756432'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5565747399923971939/posts/default/441966883760756432'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lareflexiondelasemana.blogspot.com/2001/03/la-reflexin-de-la-semana.html' title='La Reflexión de la Semana'/><author><name>Martín Gaspar Straus</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10431727910079581968</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_r47VD4Jzqds/SRkU906OwrI/AAAAAAAAAB0/yi44S-j4wZM/S220/guybrush.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
